jueves, agosto 09, 2007

The Caladero Knight (¿Quien asó la manteca?)


"Por favor, no me llevéis a un hospital. Las jodidas salas de emergencia no salvan a nadie. Cabrones, siempre te disparan en mitad de la noche, cuando en urgencias solo hay un residente chino con una cuchara de palo a modo de bisturí"

Carlito Brigante / Pacino, "Atrapado por su pasado / Carlito's Way"


Eran las cuatro de la mañana y la noche acababa de comenzar. Estaba en la puerta de la Chica de Ayer, a esas alturas la mayoría de los asistentes a la cena estaban ya muy cocidos, y los que no lo estaban eran sospechosos de ser abstemios.

A falta de alguien mejor, me puse a hablar con Rubio, que me contó que el día anterior su novia había tenido trillizos y que no podía irle mejor, ahora que se ganaba la vida como proctólogo residente en el hospital Brigadier Mathé.

El tipo me caía tan mal como siempre, nunca llegué a perdonarle que no me dejara ir a aquella mítica fiesta de nochevieja del 2000, celebrada en un garaje plagado de minas estudiantes de medicina, deseosas de jugar a los médicos con cualquiera capaz de hacerles olvidar sus chaparosas vidas.

Rubio iba hasta las cejas de todo, el muy mamón me comentó que empezaba a currar 3 horas después, pero que como era un profesional nadie iba a notar que había salido la noche anterior. No sabía con certeza si Rubio era un profesional, de lo que no me quedaba la menor duda era de que el tipo era un consumado gilipollas.

Me costó reconocerla al principio, estaba mejor que nunca, cada día tenía más claro que la mejor época para las mujeres es entre los 28 y los 37. Melissa Duchares había sido mi pálido objeto de deseo desde que compartimos pupitre en 6º de EGB. 17 años después estábamos juntos otra vez y esta vez fue ella la que se acercó a mí.

- Hola Caladero, ¿Cómo tienes pensado ir al "Art Deco"?
- Pues como no tengo coche y los Pocachos me han vuelto a dar esquinazo, había pensado ir dando un paseo - Le contesté yo.
- ¿Puedo ir contigo?
- Sabes que sí.

La vida nos da a veces enésimas oportunidades, esta era una de ellas y yo no la iba a dejar escapar. Iba a poner toda la carne en el asador, alinearía a todos los titulares, utilizaría todas las armas de seducción que me había dado la madre naturaleza y que tan bien había pulido con los años.

Hablamos de lo que habían sido nuestras vidas en los últimos diez años. Ella regentaba una panadería con gran éxito, se había comprado un bajo con jardín en Arganda y aún seguía esperando al hombre de su vida.

Yo le conté las mentiras reglamentarias, para cubrirme bien las espaldas, como buen agente infiltrado que aprecia su pellejo. Fue un paseo tan refrescante como evocador. Era como si el tiempo no hubiera pasado entre nosotros ... o como si realmente alguna vez hubiera pasado algo entre nosotros.

Cuando estábamos a punto de entrar en el Art Deco, Melissa me frenó en seco y me espetó un "Caladero tengo que decirte una cosa" que solo podía significar que acabaría la noche regando el césped en Arganda.

- Caladero estas en peligro.
- ¿Eimmmmm?
- Sabemos lo de tu infiltración en la SOLFA y lo del dinero que te llevaste.
- ¿Sabéis? ¿Quién más lo sabe?
- Caladero, te he mentido. No soy panadera, en realidad soy una agente del CNI. Estamos al corriente de todos tus desmanes y actividades fraudulentas.
- Joder
- Y lo peor es que Juanito Muehlegg también lo sabe y ha contratado a unos sicarios para que te asen vivo cual cochinillo jabalín.

La cabeza me daba vueltas, se me había ido la mano con el Habana 7 y era demasiado joven para morir en una parrilla. Me dio un leve jamacuco del que desperté con el suave y delicado perfume de las pálidas mejillas de Melissa.

Volví en mi mismo y utilicé todo el valor que aún me quedaba para recomponerme y pasar a la acción . Melissa me dio el nombre de los tres "sicarios" que irían a por mí una vez dentro del Art Deco:

El Duque era uno de los SOLFOS de más dudosa condición sexual, lo cual era mucho decir. Líder del grupo de los Variopintos, me la tenía jurada desde que en 2º de BUP le dí un cabezazo en los huevos cuando le pillé espiándome en las duchas de gimnasia. Encima que era el único que me duchaba, no tenía porque soportar las miradas libidinosas de ningún voyeur trucho.

Emeterio: afamado mamporrero izquierdo en las categorias inferiores de los balontiristas, un día decidió cambiar las chanclas de balontiro por el traje y la corbata. Tras años dedicándose a la banca de inversión en Wall Street, una noche lo perdió todo en un casino de Atlantic City y desde entonces acumulaba deudas millonarias, además de una acuciante ludopatía.

Marcial: sargento chusquero de la benemérita, se rumoreaba que en su habitación tenía colgada una bandera con el pollo y las efigies de Paco el de la voz aflautada, Tejero y Alejandro Agag. Su sueño desde niño fue restaurar el nacional-catolicismo con un golpe de estado a la antigua usanza. El dinero que le daría Muehlegg a cambio de asarme, le acercaría un poco más a su tan ansiada dictadura picoleta.

Le eché un par de huevos y entré en el Art Deco, esta vez hasta pagué los 7 euros de entrada. Tenía ganas de cambiarle el agua al canario, así que me dirigí al excusado. Una vez en los urinarios me topé con la inconfundible cara de psicópata de uno de mis "sicarios". Mientras intentaba desenfundar mi arma reglamentaria, otro de ellos sacó una magnum y me pegó un tiro a bocajarro.

Lo siguiente que recuerdo es una imagen de una playa tinerfeña, una canción melosa, una mina bailando y, al final, un leve fundido en negro ...



lunes, agosto 06, 2007

Nos han cerrado la verja


Hace unos días tuvo lugar el último Bulevar en directo, precedido de una espectacular fiesta de despedida. Chema Rey ha sido una víctima más del ERE que ha pre-jubilado a tantas viejas glorias de RTVE. En los primeros tiempos de este Blog, le dediqué un post a este mítico programa de Radio 3, me hicieron especial ilusión los comentarios de Palankito (el primero que me habló del programa) y Dina (ideóloga de "La Sonrisa Bestia"), es inevitable volver a acordarme de vosotros ahora que la verja ya esta cerrada.

Como último homenaje al programa, aqui recojo cuatro de las canciones más importantes que pasaron por el Bulevar:

- "Bittersweet Symphony" - The Verve (Otoño del 97): Inolvidable melodía que nos retrotrae a los albores del honorable y extinto grupo de los Muchachos. Nunca llegué a escucharla en Bulevar, pero Chema la distinguió en su despedida como una de las canciones más importantes de las que pasaron por su programa, seguro que la puso unas 200 veces. Como anécdota, los Muchachos tuvieron a bien regalarme el disco de los Verve (o un vale por él) en mi 18 cumpleaños (25-O después del primer 17-O).



- "Child is my name" - Kemopetrol (98, 99 y siempre). Esta hipnótica canción de los finlandeses ha sonado más veces que ninguna en el Bulevar. Se hizo fuerte en el 98 y cuando en el 99 empezó a oirse en los 40, a Chema le dio envidia y la pinchó a diario durante semanas. Como curiosidad, el bueno de Palankito tuvo la oportunidad de ver a Kemopetrol en directo durante su Erasmus en Helsinki, que tan bien describió Pete en su poema "Luis y las finlandesas".



- "You Get What You Give" - New Radicals (Principio del 99): Ya me despaché bien a gusto sobre ella, según mis cálculos Chema la pinchó en 35 bulevares consecutivos y a mi me acabó convenciendo subliminalmente para comprarme el disco.



- "Save Me" - Aimee Mann (Principio del 2000): El comienzo del siglo, del milenio o lo que fuera, se inauguró con la genial "Magnolia" de Paul Thomas Anderson, a la que algún día le dedicaré uno de mis post vintage. El Sr. Rey se encariñó con la canción principal de la película y yo de tanto oírla, acabé soñando con ella, no sabría decir si fue un buen sueño o una pesadilla. Al final, fui al cine a ver la película y me compré la banda sonora de la angelical cuñada de Sean Penn.



Chema Rey: Gracias por descubrirnos tanta buena música, echaremos mucho de menos tu programa.

jueves, agosto 02, 2007

Garnett en los Celtics


Una tienda del Natick Mall conserva una fotografía autografiada del Big Three (Bird, McHale, Parish), el objeto en cuestión cuesta unos cientos de dolares y es un recuerdo vivo de lo que fue la última época dorada del equipo más laureado de la historia del baloncesto.

El fichaje de Garnett es lo más excitante que le ha pasado a los Celtics desde que se retiró Larry Bird. Se trata de un canje arriesgado, a cambio de Big Ticket han dejado escapar a 5 jugadores y dos futuras elecciones del draft. La NBA necesitaba una operación de este estilo, el verano estaba muy parado y las audiencias de las últimas finales han sido pésimas.

Como jugador, Garnett es uno de los mejores de la liga. Fue MVP en el 2004, ha sido 9 veces All Star, siempre promedia más de 20 puntos y 10 rebotes ... Como persona, son muy conocidas sus contribuciones a obras benéficas y la fijación que tiene con los españoles. Gasol ya tuvo oportunidad de vengarse de los vaciles que le dedicó "La Mascara" nada más llegar a la liga (Uno, dos, tres ... Ole) . El bueno del Chacho Rodriguez también fue víctima de esa extraña forma de motivarse que consiste en retar a los rivales novatos: ¡¡¡ Garnett mamonasso metete con gente de tu tamaño !!!.

La conexión Minnesota-Celtics es muy conocida y tiene sus origenes en Kevin McHale, mito de los Celtics y eterno Presidente de los T-Wolves. Desde que Danny Ainge se hizo cargo de las operaciones de los Celtics, los ha acabado de hundir en un pozo de mediocridad del que parecía que no iban a salir en muchos años. Tenían un equipo muy joven y prometedor que este verano han convertido en un equipo con 3 All Stars treintañeros (Garnett, Pierce, Ray Allen) y en el que, ahora mismo, el resto de jugadores son contrastados paquetes.

A Ainge le espera un verano estresante en el que tendrá que construir un equipo entorno a sus tres mediáticos. Dinero llama dinero: los buenos jugadores atraen a otros jugones, pero el espacio salarial de los Celtics es bastante escaso, veremos como acaba todo esto. Lo más importante es que los Celtics vuelvan a los play-offs cuanto antes y que empiecen a ilusionar a sus deprimidos aficionados.

El que escribe intentará conseguir una entrada para ver a estos nuevos Celtas cuanto que vuelva por Massachusetts. Mientras tanto, tendremos que "conformarnos" con ver en directo como los Grizzlies de Gasol intentar destronar a los todopoderosos Estudiantes del Ramiro de Maeztu, el próximo 11 de octubre en el Palacio de los Deportes.

miércoles, agosto 01, 2007

Y además NO es imposible


"Nunca le sustituimos de forma satisfactoria pero encontramos a otras personas con otras cualidades distintas. Me costó mucho tiempo comprender que esa es una manera de afrontar una pérdida tan buena como la que más."

Nick Hornby, "Fiebre en las gradas"


Cuenta la leyenda que la persona con la que sueñes en la noche de San Juan será el gran amor de tu vida. No sé si para que se cumpla el hechizo es necesario colocar algún objeto debajo de la almohada o llevar puesto un pijama color salmón.

La Noche de San Juan del 98 soñé con la mujer de mi vida, en el sueño sabía que era ella, que no quería a ninguna otra. Pero ella me rechazaba y cuando parecía que iba a caer víctima de un huracán de nostalgia, miedo y confusión: aparecía otra chica y me salvaba.

A la mañana siguiente me levanté inquieto, era época de exámenes y gracias a Clemente nuestra selección había vuelto a hacer el ridículo en el Mundial de Francia. Para colmo de males había sido uno de los pocos pringaos que se había comprado el PC Selección Española de Fútbol, lo que comprometió seriamente mis resultados académicos y me iba a condenar a un verano chapando sin aire acondicionado.

Unos cuantos años después, durante unas vacaciones en Santander me invitaron a un botellón en la playa del Sardinero. En aquel sarao había algunos conocidos y muchos desconocidos. Por aquella época me gustaba alternar las copas de escocés con sprite y de ron-cola.

Me acerqué a la zona de avituallamiento líquido para servirme mi segunda copa (primera de ron-cola). Mientras esperaba cívicamente mi turno me di cuenta de que tenía una chica al lado. La miré, me miró y le dije: "Te invito a una copa".

Ella se rió y en seguida comenzamos a hablar. Fue uno de esos momentos en los que el tiempo se para, conectas con una desconocida como si la conocieras de siempre y sabes de sobra que cuando vuelvas a la cama te será imposible conciliar el sueño.

Las horas pasaron deprisa, me contó que estudiaba ingeniería pero su gran pasión era el teatro, que actuaba en una pequeña compañía y que eso le hacía sentirse viva de verdad. Me conquistó con su sencillez, simpatía, belleza imperecedera y, sobre todo, diciéndome que no había visto la película "El Padrino" pero que había leído la novela de Mario Puzo.

Una sonrisa perenne y un leve gesto de incomodidad bastaron para que me diera cuenta de que aquello era demasiado bonito para ser verdad. Tenía novio pero no estaba allí, me habló de él con cierto hastío, como si fuera víctima de uno de esos atávicos matrimonios de conveniencia.

No soy la clase de hombre que se interpone en la felicidad de otro, pero esta vez vi el cielo abierto sobre mi cabeza. Lo intenté porque sabía que puede que después de esa noche ya no tuviera más oportunidades y porque era una de esas veces en que la única opción honrosa era morir matando.

Por supuesto me rechazó, alegando que su vida era demasiado compleja, que ella era extremadamente complicada, que no le podía hacer eso a su novio, que yo le caía muy bien pero ...

No le dejé acabar con los tópicos, preferí irme a tumbar en la arena y soñar con que pronto amaneciera. Cuando me alejaba me topé con Sonia, una chica de mi grupo de amigos que supo encontrar la frase adecuada: "¿qué tal?"

Le hablé de mis recientes calabazas e intento consolarme con palabras cálidas y alejadas del guión de la noche. Supongo que Sonia siempre me había gustado, pero que por miedo a resquebrajar la unidad del grupo, nunca se me pasó por la cabeza intentar nada con ella.

Me di cuenta de que en aquel momento todo valía y, además, percibí que me había estado observando toda la noche, puede que incluso antes. No soy nada perspicaz, rara vez entiendo las señales no verbales, pero esta vez me di cuenta de que aquellos ojos grises no mentían.

Aproveché el reguero de adrenalina derramado sobre mi cabeza minutos antes y le eche el valor necesario. Empecé a decirle lo que había estado callando demasiado tiempo. La situación era perfecta, las palabras fluían, la brisa del mar nos envolvía, haciéndonos olvidar que en aquella playa hubiera alguien más ... pero si que había más gente.

Un amigo dotado con el don de la inoportunidad vino a interrumpirnos y el clímax se vino abajo. Sin solución de continuidad, la noche acabó poco después y me fui a casa con la agridulce sonrisa del que pierde, pero lo ha dado todo sobre el terreno de juego.

En las semanas siguientes tuve algunos momentos de intimidad con ella, pero entre medias siempre aparecían (física o espiritualmente) segundas, terceras, cuartas y hasta quintas personas. Han pasado ya unos cuantos años y cada día me alegro más de que aquello nunca llegara a ninguna parte.

A veces la solución a nuestros problemas está más cerca de lo que creemos ... otras veces, si sabemos esperar, conocemos a alguien mucho mejor que aquella a la que nos predestinó un sueño místico en la Noche de San Juan.

lunes, julio 30, 2007

Otra vez en lo más alto


El año que Indurain dejó de ganar el Tour nos empezamos a preguntar cuanto tardaríamos en volver a ver a un español coronarse en los Campos Elíseos: al final han sido 11 años, seguramente lo hubiéramos firmado en aquel verano del 96.

Me cae bien Contador por varias razones: es madrileño, parece un tipo sencillo a la par que simpático y la suya es una historia de superación, algo que siempre gusta en la vida y en el deporte. Si alguien tenía que ganar este Tour tan raro, me alegro de que haya sido él.

Hace cosa de un año ya hablé largo y tendido de lo que significaba el ciclismo para mí. Por primera vez en mucho tiempo, este verano he vuelto a ver etapas del Tour, aprovechando las ventajas de la jornada intensiva y de lo que serán unas vacaciones tardías.

El ciclismo se ha convertido en un reality show más, la gente lo ve haciendo apuestas sobre quien será el siguiente al que pesquen. Este año han pillado al principal favorito (Vinokourov) y le han dado la patada de forma sibilina al líder de la carrera (Rasmussen). Cada vez está más claro que en ciclismo victoria es sinónimo de doping.

Contador pasa a la historia como el quinto español que gana el Tour, la primera vez que lo ganó Indurain permanecí pegado a la pantalla de mi televisor, tragándome con cuchara la última etapa, las ceremonias, las entrevistas ... ayer mientras Contador se coronaba yo estuve viendo "Yakuza" una grandísima película de la que hablaré otro día.

Los gabachos ni con todo el EPO del mundo consiguen meter a un ciclista entre los 30 mejores de su carrera fetiche y, además, tienen que ver como un español la gana otra vez. Antes de acabar la ronda gala, sus tabloides ya empezaron a verter patrañas sobre Contador. Él dice que está limpio, yo creo que lo está tanto como cualquiera de los que llegaron ayer a París con él.

jueves, julio 26, 2007

El Último Francotirador del Periodismo


Este es un pequeño homenaje a Carlos Boyero, uno de los principales inspiradores de este Blog y al que el Señor F. me presentó a través de la columna que podéis leer más abajo, en uno de esos viernes a media mañana, mientras disfrutabamos de los bocatas de calamares de la Plaza Mayor, en lugar de perder el tiempo asistiendo a clases en la universidad.

Tan poderoso como solo
(EL VOYEUR - CARLOS BOYERO 10 de marzo de 1999)

Veo en ¡Qué grande es el cine! a un señor que al principio de los 70 escribía: «Y que más da, querida, sé una vez razonable, que más dará ya quedarse o salir, si roto todo el pasmo, habría que drenar tantas capas de prensadas cenizas que, de verdad, querida, la fatiga, el horror...» en el memorable libro de poemas Una tromba mortal para balleneros. Se llama Martínez Sarrión. Veo a Juan Manuel de Prada, autor de Coños, o Pollas, o algo así, que aún no he podido leer debido a ineludibles compromisos con Proust, Stevenson, Stendhal, Faulkner y otros colegas suyos, pero del que sí conozco algunas enfáticas majaderías con formato de artículo en las que se empeña inútilmente en ser confundido con Capote. Veo a otro tipo incrustado a una pipa que hace infinitos años me lanzó una maldición bíblica por definir como soplapollas a su sacralizado Godard.

Digo veo, porque prudentemente he quitado el sonido del televisor. Están hablando de El Padrino 2, uno de mis amores inmarchitables, y mi humildad no quiere contagiarse de la sabiduría «garciana» y acabar «sabiendo casi tanto» de ella como el publicista de los vídeos de Warner.

El Padrino 2 me ofrece la lección magistral sobre la Historia, la Política, la Corrupción, el Poder, la Filosofía, la Psicología, la Soledad, la Familia, la Violencia, la Traición, la Decadencia. Algo que podrían haber firmado con orgullo Shakespeare o la tragedia griega. Estas cosas tan trascendentes están expresadas con hipnosis, magia, sabiduría, inteligencia, complejidad y belleza deslumbrantes.

Es capaz de lograr que sienta infinita piedad hacia un monstruo del que me han mostrado su grandeza y su miseria. Se llama Michael Corleone. Me contagia su indescriptible sufrimiento cuando comprende que su hermano le ha traicionado. A él, que sacrificó todos los principios morales de su juventud en nombre de la Familia. El rostro hierático de Pacino se contrae, su mirada sangra, agacha la cabeza y la cubre con una mano mientras que la otra sujeta temblorosamente un cigarrillo.

Me siento tan desolado como él cuando besa al hermano y le grita: «Has roto mi corazón, Fredo», cuando cierra implacablemente la puerta de la casa familiar a esa decepcionada esposa que ya no puede seguir amando al Mal, la soledad cósmica y la inconsolable tristeza de ese poderoso hijo de puta sentado en un jardín sombrío y rodeado de hojas secas, consciente de lo que perdió o mató para poder ganar, sus recuerdos de esa plenitud que jamás volverá, la muerte en vida, la terrible aceptación del destino, el horror abismal de ese verdugo, el trágico patetismo de esa víctima. En el prólogo hemos visto a un niño huérfano de todo que llega a «Lamérica», recluido en un hospital, arrullándose con una canción siciliana, balanceando sus pies, mirando con fascinación la Estatua de la Libertad. El epílogo posee idéntica grandeza estética y emocional. Esto es Arte, esto es Cine.

miércoles, julio 25, 2007

Nunca es tarde


Domingo 17 de octubre del 2027

Felicidades Muchachos, hoy cumplimos 30 años como grupo, habiendo superado con éxito la crisis de los 40 y sabiendo ocultar los hijos ilegítimos. Como no podía ser de otra forma, se ha confirmado la noticia: la tercera República esta aquí. Es obligado echar la vista atrás y recordar que todo empezó en realidad en aquel extraño verano del 2007.

Secuestraron El Jueves y a la mayoría le dio igual. Murió Polanco, sus enemigos descorcharon botellas de champán y los que le temían se echaron a temblar por la incertidumbre de lo que estaba por llegar. Saramago profetizó que España y Portugal se unirían en una sola Iberia fuerte y libre ... todas eran señales del principio del fin de lo que habíamos conocido hasta entonces.

En los meses siguientes todo siguió en calma, entre semana nos levantábamos a las 7:30 de la mañana para ir a currar, los lunes veíamos CSI y los fines de semana íbamos al O'Nabo. La burbuja inmobiliaria acabó explotando y a ello se unió el zenit del petróleo: malos tiempos para la lírica, que la mayoría superamos haciéndonos 3 agujeros más ... en el cinturón.

Lo que quedaba de España se puso seria y comenzó a reflexionar sobre sus problemas sin solución favoritos. Un grupo de sicarios de la mafia calabresa contratados por el presidente ***** acabó en unos meses con el conflicto vasco. Al país se la sudaron las consecuencias éticas de aquello, porque su principal preocupación era llegar a fin de mes: se rumorea que la pirámide de Maslow tuvo algo que ver en todo esto.

La gente empezó a preguntarse para qué servía la monarquía y por qué tenían que pagar con sus impuestos a esa institución de la que ni siquiera se podían hacer chistes en los medios. Los borbones lo captaron y en breve hicieron mutis por el foro exiliándose a tierras más cálidas (Jamaica).

Dejamos de mandar ciclistas al Tour porque lo consideramos un despilfarro de sustancias psicotrópicas y dopantes que podían ser utilizadas por otros que las necesitaban más. Mañana toma posesión como jefe de estado de la República el presidente *****, a ver que tal lo hace.

Serenos y alegres
valientes y osados
cantemos soldados
el himno a la lid.
De nuestros acentos
el orbe se admire
y en nosotros mire
los hijos del Cid
...

jueves, julio 19, 2007

Voluntad indomable


(original del verano del 99, gestado poco antes y después de un viaje iniciático a Tenerife)


No rendirse ante las pretensiones ajenas es la cualidad más valiosa en un artista, y eso es lo que intentó durante toda su vida Orson Welles, un hombre adelantado a su tiempo, el “Profeta” del cine independiente americano.

Welles revolucionó todas y cada uno de los medios en los que trabajó: teatro, radio y cine. Pero durante su vida fue igualmente maltratado y adorado por distintos sectores de la sociedad.

Su negativa a adaptarse a la “fábrica” de Hollywood le llevó al exilio, pero no es menos cierto que su carácter intransigente y poco fiable le hicieron dilapidar el crédito que le proporcionaban sus mejores trabajos.

Sus temas predilectos fueron el totalitarismo, que siempre condenó y al que vio venir desde lejos, y la progresiva decadencia del hombre hasta llegar a la muerte.

Para Welles el poder y el dinero conducen inexorablemente al empobrecimiento personal, ello se refleja en sus obras más personales. El millonario de “Ciudadano Kane” no hace sino buscar su inocencia infantil robada entre las miles de obras de arte que ni siquiera llegó a desembalar.

Liberal consumado, siempre vivió a lo grande: los mejores hoteles, alcohol a raudales, las mujeres más bellas, y todo ello con un enorme habano entre los dientes. Pese a compartir aficiones, Welles odiaba a Hemingway, del que decía que bajo tanta exaltación de la virilidad se escondía una homosexualidad frustrada.

Disfrutaba engañando a la gente, su vocación primera fue la magia, incluso llegó a montar funciones en las que aserraba entre otros a Rita Hayworth, su segunda esposa, dejando boquiabierto al respetable. Pero eso no era nada comparado con las mentiras que contaba a los periodistas, pocas cosas le hacían más feliz que reinventar su pasado con extravagantes historias que todo el mundo se tragaba.

Su adoración por Shakespeare fue absoluta, para él nadie se adentraba en los confines de la naturaleza humana como el bardo inglés, ahí queda su trilogía para atestiguarlo: “Otelo”, “Macthbeth” y “Campanadas a medianoche”, todas sublimes y todas descatalogadas.

Nunca contó con éxito comercial y fue menospreciado por la crítica, los americanos no entendían sus películas y los europeos no querían verlas, vivió en la época equivocada, había demasiado sufrimiento en el mundo tras la “Gran Guerra” como para buscar en un cine algo más profundo que una mera distracción.

Los constantes problemas económicos le obligaron a actuar en películas diversas, en las que solía dejar su sello personal, pero el siempre dijo que interpretaba el papel de actor, como su tan admirado John Barrymore.

Orson Welles era esencialmente un ególatra, su adicción a sí mismo le llevaba a límites autodestructivos, lo prioritario era su trabajo, su arte, por encima de familia, amigos o compañeros. Cualquier persona o cosa que se interpusiera en su camino no le haría desistir de sus propósitos.

Era un vago activo, la contradicción se adueñaba de él cuando bajo tanta inspiración suprema aparecía la indecisión, como si tuviera miedo de no estar a la altura de sus mejores obras, algo lógico si tenemos en cuenta que creó la mejor película de la historia – “Ciudadano Kane”- con apenas veinticinco años.

Era indisciplinado y anárquico, una pesadilla para los productores, que a su vez eran la suya propia al manipular sus creaciones sin su consentimiento.

La mayor parte de los personajes de las películas de Welles son débiles, humanos y con frecuencia odiosos, el espectador no puede identificarse con ellos y eso hace que su cine sea indescifrable para la mayoría, dos de sus obras más personales, “El Cuarto Mandamiento” y “El Proceso”, son tan geniales como soporíferas.

Vivió en Europa durante décadas, le encantaba España donde pasó algunos de los mejores momentos de su vida. Era un insomne crónico, siempre con varios proyectos en la cabeza, abarcando más que un humano normal pero menos de lo que querría.

Welles ha sido inspiración para infinidad de cineastas posteriores y en vida recogió homenajes hasta de la Academia, de la que se mofó rehusando recoger su Oscar honorífico en persona, mientras veía la ceremonia por la televisión desde un lugar cercano.

Su historia demuestra la incapacidad básica del ser humano de alterar su verdadera naturaleza o de escapar al destino al que le conduce su propia personalidad, aceptó su “fatum” y convivió con él hasta el final.

Las cenizas de Orson Welles descansan en una hacienda andaluza difícil de encontrar, pero quince años después de su muerte su espíritu sigue vivo entre los que utilizan la cámara como instrumento del arte y sobre todo en aquellos que creen en lo que hacen y hacen lo que creen.

miércoles, julio 18, 2007

Cordier, Jose Smith, Arcachon ...


Es curioso como alguien puede acordarse de cosas que jamás sospechó que podría recordar. Por ejemplo yo, un día de 1896, estaba cruzando hacia Jersey en el Ferry. Mientras el nuestro salía del puerto, otro Ferry entraba, y en él había una chica que llevaba puesto un vestido blanco y una sombrilla del mismo color. Solo la vi durante un segundo. Ella no me vio en absoluto, pero le puedo asegurar que no ha pasado un solo mes desde entonces, sin que pensara al menos una vez en aquella chica.

Bernstein en "Ciudadano Kane"

Verano del 97, era la segunda vez que salía del país, esta vez iba acompañado de mi familia y era para asistir a las bodas de plata de unos amigos de mis padres. El destino era la goyesca Burdeos y los anfitriones una familia de franco-españoles mashotes que tuvieron que emigrar de España durante la dictadura.

Habían pasado tan solo unas semanas desde el asesinato de Miguel Ángel Blanco, en las carreteras guipuzcoanas la bruma se mezclaba con la tristeza de unas tierras que se merecen algo mejor. En poco más de 7 horas llegamos a la capital de Aquitania, a través de enormes autopistas rectas, adornadas con las canciones de una Alanis que nunca lograría superar un debut demasiado triunfal.

Desde que llegué a aquella Maison a las afueras de la ciudad, que servía de hogar a los amigos de mis padres, me empecé a sentir como Bill Murray en "Lost in Translation". Aunque había mucha gente con la que hablar español, yo sentía esa incomunicación radical del que se siente un extraño fuera de su país, cuando no entiende los carteles por la calle.

Camino de Burdeos en un Super 5 tuneado, nos perdimos y acabamos cerca de las Dunas de Arcachon, centro turístico clave en la costa atlántica sur francesa. Se hizo de noche y en la lejanía podíamos vislumbrar las luces de San Sebastian, allá donde, pocos años después, Bardem le entregaría el premio Donostia a De Niro y Luppi haría lo propio con Bobby Duvall.

Después de dos horas, conseguimos llegar a nuestro destino original, un piso de estudiantes franceses en el que un tal Gizmo, dueño de la casa y amigo de los hijos de los de las bodas de plata, nos ofreció una cena ligera precedida de "le aperitif" que básicamente consistía en Ginebra a palo seco. Además, tuve el placer de comprobar los exóticos efectos del Champagne en la timidez de algunas francesas.

La comida fue escasa y la envidia abundante, al ver como el gobierno francés colma de ayudas a la juventud de su país, justo lo contrario de lo que ha pasado siempre en España. Sin saber ni como ni porque, acabamos haciendo una degustación de cervezas internacionales en una taberna del centro de Burdeos, rodeados de hinchas del Girondins. Aquel equipo sin Zidane, Dugarry y Lizarazu era una sombra de sí mismo que acababa de inaugurar la que sería otra mediocre temporada.

Paseando por un mercadillo de Burdeos, tuve la oportunidad de saludar a Alain Giresse, integrante de aquella Francia de Platini que nos birló la Eurocopa del 84. Entre chateaux y viñedos, me reencontré con la versión más bucólica de mi mismo, observando con recelo y respeto los días universitarios que estaban a punto de llegar, mientras olvidaba poco a poco los años pasados en la SOLFA.

Llegó la hora de la celebración de verdad, tuvo lugar en un Liceo abandonado, en mitad de la campiña. Nada más empezar recordé lo mucho que detesto las celebraciones sociales de casi cualquier índole, sobre todo si la mayoría de los asistentes no hablan mi idioma.

Una vez sentados en las mesas, en lugar de colocarme con los muchachos/as de mi edad, acabé rodeado de una pareja de sexagenarios emigrantes españoles. Al principio no tenía gran cosa que contarles, pero gracias a mi amigo Cordier acabamos fraguando una sorprendente amistad.

Rene Cordier era el último vástago de una familia de rancio abolengo de la Aquitania. Cuenta la leyenda que perdió toda su fortuna por culpa de al menos una mujer y tuvo que pagar en especie al constructor que aquella noche celebraba sus bodas de plata. La mercancía del trueque fueron unos cientos de botellas en las que aparecía la foto del tal Cordier en la etiqueta. Aquellos caldos eran tan historiados como efectivos para conseguir anestesiar mi agorafobia.

En el transcurso de mi incipiente melopea, oí una canción familiar, se trataba de "Freed from Desire" de Gala, la canción que años después daría lugar a mis famosos avioncitos, y que aquella noche me puso nostálgico, recordando mi tierra y la prehistoria del grupo de los Muchachos.

Llegados a los postres, me topé con una orgía de tartas de todos los colores, sabores y formas. Después de comer corderos asados al más puro estilo poblado de Asterix, aquellos gabachos no tenían ganas de más. No podía creerlo, empezaba a entender como conseguimos echar a las tropas napoleónicas de la península. De aquellas tartas y aquel vino, surgió una resaca de dimensiones bíblicas y una noche inolvidable de cuyos detalles casi no me acuerdo.

En algún momento de la noche un buen amigo/vecino en un estado similar al mío, empezó a disertar sobre las surrealista doctrina de José Smith, el fundador de la secta/iglesia de los mormones, del que tanto nos habló Atanasio en sus sacrílegas clases de religión. Pocos meses después, los mormones se harían fuertes en su enorme templo del barrio de Tajuñatalaz, a escasos metros de la SOLFA de Atanasio.

"Quien se acuesta borracho, amanece con agua", ese genial aforismo del Sr. Paco resume lo que fue mi último día en Burdeos, en el que lo más destacado fue que una misteriosa y desconocida jovencita francesa vestida de blanco me despidió con un dulce Au Revoir, y yo no pude evitar constestarle lo propio con la versión más grave de mi voz, a la vez que me atusaba el cuello del polo hacia arriba al más puro estilo Cantona, que debió nacer cerca de aquellas tierras o, al menos, en el mismo país.

Apenas unos días después, probaría por primera vez el licor que dio origen a la dirección de este Blog, pero eso ya es otra historia ...

martes, julio 17, 2007

Nachocho


Inconformista radical, ecléptico, irreverente, leal, irremplazable, rebelde con causa ...

Hace casi 18 años que asistí a mi primer partido de baloncesto, aquella tarde de Reyes en el Palacio, creí escuchar por la megafonía la palabra bazofia. Es imposible que no se me escape una sonrisa al pensar en aquella tarde y, sobre todo, en aquel jugador que en realidad se llamaba Nacho Azofra.

A los que me preguntan por mi dualidad (madridista en fútbol, estudiantil en baloncesto) les contesto que las dos secciones solo tienen en común el nombre y el color de las camisetas; y les recuerdo las palabras de Joe Arlauckas cuando dijo aquello de "El equipo de fútbol no gana nada, nosotros les estamos pagando la ficha".

Soy un estudiantil converso, no sabría decir cuando me convertí exactamente, lo que sí que sé es que en todos estos años ha habido un jugador que ha representado como nadie el espíritu del club y que hace tan solo unos días anunció su retirada definitiva.

Nachocho ha sido el máximo exponente de la filosofía estudiantil, basada en la cantera, el Ramiro, el alcohol, la Demencia y esas ganas de ir siempre contra corriente como buen salmonete. El secreto de la longevidad deportiva de Azofra no es otro que el no perdonar jamás la siesta después de comer, una costumbre que el que escribe también practica, en la medida de sus posibilidades.

El palmares de Azofra es el de la época dorada del club colegial: 2 Copas, una Final Four de la Euroliga, una final de la Korac y una final de la ACB. La dirección en cancha de Nachocho siempre se basó en una sabia combinación de una defensa impenetrable pero alegre y un contraataque showtimero: la esencia del baloncesto de unos toreros capaces de enfrentarse a cualquier morlaco, ya fuera en Jorge Juan, el coso de Vista Alegre o incluso en la mismísima CasaCampo.

Nunca echaremos lo suficiente de menos a este crack que me firmaba autógrafos a la salida de los partidos, cuando yo no era más que un tierno pre-puber y al que, hace tan solo unos meses, pude saludar y hacerme una foto con él después de un Fuenla-Estu.

Cuentan que a Azofra le robó la novia su mejor amigo, uno de esos traidores que se cambian de acera para poder ganar títulos. Nachocho nunca les guardó rencor, siempre fue partidario del "Si quieres a alguien dejalo libre ... si vuelve es que alguna vez te quiso de verdad" y, además, sabía de sobra que tanto su ex-novia como su supuesto amigo: en el pecado llevaban la penitencia.

En aquella tarde de Reyes de principios de los 90, yo no sospechaba que algún día todos llevaríamos en el bolsillo un móvil que nos permitiría fotografiarnos con nuestros ídolos de la infancia, tampoco sabía que aquel sería el primero de varias decenas de partidos inolvidables, que un día llegaría a ver en directo a los Lakers en Boston o que una tarde de julio tendría el honor de dedicarle un post al mejor jugador que ha vestido jamás los colores del equipo de baloncesto más carismático de Europa.