miércoles, enero 25, 2006

Metáforas deportivas


Más vale tarde que nunca, varios meses después de su estreno al fin he visto "Match Point". El protagonista es un jugador de tenis venido a menos y Woody Allen empieza la función recordándonos que en la vida estamos a expensas de la suerte, de que cuando la pelota toque la red caiga en nuestro campo o en el contrario.

Allen es un genio con pinta de tristón, pero además tiene una autodisciplina envidiable, lleva cuatro décadas haciendo cine y cada año nos ofrece una película nueva. Siguiendo los paralelismos con el mundo deportivo sólo se le podría comparar con Maldini en el fútbol, Kareem en el baloncesto o Agassi en el ténis. El gran Woody es un artista de largo recorrido que nunca se cansa de demostrarnos su talento tras la cámara.

En "Match Point" Allen estrena musa, se trata de Scarlett Johansson, que en esta película se consolida como mito erótico del cine actual. Además de su extremada sensualidad Scarlett es una chica lista, sabe que trabajando con Woody Allen su prestigio se va a disparar y la gente le va a tomar mucho más en serio como actriz. En esta película su actuación es más que correcta, rebosa sexualidad por todos sus poros, y sin necesidad de desnudarse es capaz de dejar una huella imborrable en la retina del espectador.

El protagonista de la cinta es Jonathan Rhys-Meyers, que lo hace bien sin más. Es el nombre más conocido del resto del plantel. En su primera aventura londinense Woody Allen cambia los repartos corales plagados de estrellas típicos de sus películas neoyorkinas por unos cuantos actores ingleses desconocidos para el gran público y que reflejan con veracidad la Alta Sociedad británica. Parece ser que a los ingleses no les ha hecho mucha gracia la película por la imagen de elitismo y pijerio que destila al exterior. Cualquiera que haya paseado por Londres se da cuenta de que no debe estar muy alejado de la realidad.

"Match Point" es la historia de un braguetazo a ritmo de ópera, de cómo tu vida da un vuelco en un momento dado y los acontecimientos pueden superarte si te dejas llevar por tus pasiones. Woody Allen deja de lado sus habituales comedias plagadas de humor inteligente y nos muestra su cara más seria en una de sus mejores obras en los últimos años. Esta es una película que hay que ver por su propia calidad y por su director, ya que hasta el peor Woody Allen es mejor que la mayoría del cine actual.

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