martes, enero 31, 2006

Cabezabote



Sam Mendes es uno de los directores más prestigiosos del cine actual, su opera prima se llevo cinco oscars y la segunda es una de esas joyas de las que nadie se acuerda a la hora de repartir premios pero que deja la sensación de estar muy por encima de la media. Su tercera película se estreno hace unas semanas y su título es "Jarhead".

Cuando empiezas a ver "Jarhead" te esperas que sea tan buena como "American Beauty" o "Camino a la Perdición" y eso es elevar demasiado el listón. El protagonista absoluto de la cinta es Jake Gyllenhaal que interpreta a un muchacho de 20 años que se alista en los marines poco antes de que Sadam invadiera Kuwait y que se ve inmerso en una guerra contra un enemigo invisible en pleno desierto.

La escena que mejor resume el espíritu de la película ocurre cuando en plena batalla comienza a sonar por megafonía una canción de los Doors y el protagonista dice algo así como: "Ni siquiera tenemos nuestra propia música, esto que suena es una canción del Vietnam". La generación que estuvo en la primera guerra del Golfo nació en plena resaca de la gran derrota del ejército americano y creció viendo todas las películas que se hicieron sobre aquella guerra, que no son pocas.

"Apocalypse Now" es el gran referente de la cinta de Mendes, los homenajes se suceden durante el metraje, pero sobre todo la historia refleja el contraste entre las dos guerras. Después de caer en Vietnam los americanos aprendieron que la clave para no repetir sus errores era hacer una guerra por control remoto, sustituyendo los ataques humanos por misiles y ofensivas aéreas, para ganar sin bajarse del autobús. Pero no contaron con el precio psicológico que ese tipo de tácticas tendrían sobre sus tropas.

"Jarhead" muestra la frustración de los marines cuando no les dejan matar al enemigo y como se tienen que buscar las habichuelas para pasar el rato y no volverse majaras pensando que a sus novias se las está tirando otro en su propia casa. La película está basada en un best seller de un tipo que realmente estuvo en la guerra y a veces cuesta adentrarse en la historia, supongo que los que hayan nacido en el país de las barras y estrellas la entenderán mejor.

La última de Sam Mendes es una de esas películas que sin ser mala tampoco deja poso en el espectador. No aporta novedades al género bélico y el director no se moja nada a la hora de juzgar aquella guerra y mucho menos la que tuvo lugar diez años después. Un pena, seguiremos esperando con impaciencia su siguiente película.

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