jueves, junio 08, 2006

La hora de los Jugones


Ahora que Montes se ha ido a narrar el Mundial a la Sexta supongo que la palabra "jugones" se utilizará un poco menos en las retransmisiones de la NBA. Lo que esta claro es que con las finales entre Dallas y los Heat lo vamos a pasar en grande.

Nowitzki es el mejor blanco que ha jugado en la NBA desde los tiempos de Larry Bird y lo ha demostrado cargándose en semifinales a Steve Nash, el otro aspirante a gran esperanza blanca. Nash es el mejor base de la liga, pero este año no se merecía el MVP de la liga regular.

Los Mavs y los Heat tienen algo en común, llevan años intentando colarse en las finales a golpe de talonario y hasta la fecha siempre se habían dado de bruces con la cruda realidad: para ser campeones, además de dinero, hace falta tener suerte, sin olvidar ese punto de fiereza y hambre de títulos que marca la diferencia.

Ver otra vez a Mr.Gomina entrenando en una final de la NBA es un lujo. Ryley ahora parece el padre del que ganaba anillos a pares con los Lakers, no ha envejecido nada bien y se ve que esta media temporada al frente de los Heat no ha sido nada fácil para él. Esta más que claro que está ahí para quitarse la espinita de ganar un anillo con un equipo que no sea los Lakers, si lo consigue volverá a su sillón de presidente o se jubilara y no le volveremos a ver el pelo engominado.

Mark Cuban es el Abramovich del baloncesto, uno de esos millonarios de las puntocom que ha invertido millones de dolares a fondo perdido en un equipo perdedor y que año tras año ha visto como su esfuerzo no valía para nada. Shawn Bradley, Nash, Finley, Laettner, Juwan Howard, Antoine Walker, Van Exel y hasta Dennis Rodman pasaron por el equipo tejano sin dejar poso. La imagen de Cuban gesticulando en la banda forma ya parte del imaginario colectivo de los aficionados de la NBA.

Algo parecido pasa con los Heat, desde que Riley entro en la franquicia jugones como Tim Hardaway, Majerle, Danilovic, Eddie Jones o Mourning han desfilado por Miami dando glamour al equipo, pero con escasos resultados deportivos. Tan escasos que cansado de no ganar, Riley decidió ejercer de presidente hasta que este año ha preferido saltar otra vez al ruedo.

Shaquille vuelve a las finales dos años después para demostrar que sigue siendo el mejor pivot del baloncesto actual. Como aficionado de los Lakers, espero que se vuelva a salir, porque se lo merece. Un jugador como el no puede salir por la puerta de atrás de ningún equipo y mucho menos de los Lakers.

Jason Williams, el blanco más negro de la liga, puede ganar este año un anillo de campeón, y eso es una buena noticia para el baloncesto. Williams representa como pocos la anarquía y la dejadez pero a la vez la magia y el espectáculo en estado puro.

Además del genial base de los Heat otros colegas suyos como Payton, Walker y Mourning tienen la oportunidad de hacerse con un más que merecido titulo después de largas carreras llenas de luces y sombras.

Dwayne Wade es el jugador de la NBA que más camisetas vende, uno de los tantos herederos de Jordan, que puede ser la pieza clave que decante la balanza a favor de los Heat.

El alemán Nowitzki va camino de convertirse en el mejor jugador europeo de la historia. El teutón de 2.10 las enchufa desde cualquier parte de la cancha y captura más de 10 rebotes por partido. El es el jugador franquicia por antonomasia y a poco que le ayuden Terry, Howard y Stackhouse la igualdad estará garantizada en estas series finales.

El "Pequeño Gran General" Avery Johnson volverá a aplicar su disciplina marcial a los tejanos con el único objetivo de hacerse con el anillo. En tan solo un par de años ha conseguido situar a su equipo en las finales y se postula como uno de los entrenadores mas prometedores del baloncesto actual.

En definitiva, nos esperan unas finales de la NBA de lo más interesantes. Mi corazoncito angelino me pide que sean los Lakers del Este (tambien conocidos como Heat) los que se lleven el titulo; pero a la vez apetece ver a un europeo consagrándose como el mejor jugador del planeta.

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