martes, abril 07, 2009

El Mundo es Tuo



Miami es la Tierra Prometida de los que crecimos viendo a Sonny Crockett con aquellas americanas blancas, cazando malos latinos en una ciudad plastificada de farlopa. En Miami no te encuentras flamencos (el animal) por la calle, ni abundan los frontones; pero en sus barrios buenos, los potentados tienen siempre un puertecillo en el jardín y van a "trabajar" en lancha.

El Art Deco es mucho más que el garito donde siempre van las hermanas de LJ, es un estilo arquitectónico en el que predominan los colores pasteles y la despreocupación típica de los felices años 20, de aquella Belle Epoque que sirvió de preludio al crack del 29. Miami es la ciudad Art Deco por antonomasia, el paraíso de los Roy Keanes perdonadores de camisas rosas.

La media de edad allí ronda los 40, por aquello de que abundan los veinteañeros y los jubilados que huyen a Florida en busca de sol perpetuo y mínimas preocupaciones. Un sitio parecido a nuestras amadas Canarias, en el que fumarte un puro es tan de precepto como saborear un copazo de ron debajo de una palmera.

Los chicos del Malibú te prometen la tranquilidad eterna desde una terraza con vistas a South Beach. Un día cualquiera es una oportunidad de escapar a la monotonía y sumergirte en un sueño transoceánico de playas inmensas y caminos sobre el agua, que desafían a la furia de los huracanes.

El American Airlines Arena te despide al zarpar desde el puerto de Miami, allí acude puntualmente Polveti, cada vez que le sale de los huevos ir a ver a los Heat, para luego poder comentarlo en Yankeelandia. En la Casa Tua las copas son infinitas y los lugareños te comentan que Alejandro Sanz va mucho por allí ¿A quién le importa? el enano del falso acento andaluz, jamás debía haber abandonado el Parque Zeta.

El mestizaje obliga a que te sientas como en casa y a la vez no dejes de acordarte de Pacino en "El Precio del Poder". Paseando por Miami Beach entenderás como nunca la frase "The World is Yours". Nunca estarás tan cerca de casa estando en realidad tan lejos.

domingo, marzo 15, 2009

Oceanos de Tiempo


Cuando sabes que ya no podrás volver a ver a alguien, es como si hubiera muerto, como si todo hubiera acabado para siempre. Las noches más absurdas son las que acaban marcando nuestra existencia, con eventos no esperados. Cantidades industriales de alcohol pueden prender la mecha que combustione nuestro mundo y lo ponga todo patas arriba.

Tumbado en una playa de Dubai, me puse a reflexionar sobre cómo había llegado hasta allí, sobre lo que hubiera sido de mi vida si hubiera seguido más tiempo a mi lado. Seguramente hubiera tenido que apartarme de mis amigos, de mi familia, empezar a trabajar antes, descuidar los estudios, convitiéndome en un tipo taciturno y anodino, algo parecido a lo que era ahora, pero con diez años menos.

El lujo y la ostentación hacen que te olvides de lo fundamental: la supervivencia mental y física. Entre tanta maravilla artificial, contaba los minutos que faltaban para escaparme de ese paraíso construido con petrodolares en forma de ladrillos. Las noches eran largas, dificilmente lograba conciliar el sueño, el trabajo estaba casi finiquitado, la presión había desaparecido y había conseguido sobrevivir a un sitio y un tiempo de locos.

En aquel garito exigían inspeccionar tu cuenta corriente para entrar, aquellos clientes tan distinguidos se encargaron de franquearme la entrada a un espacio pequeño y sombrío, de los que tanto me gustaban cuando apenas tenía 20 años. La música era mestiza, como el alma de todos los que fingíamos no escucharla. Botellas multicolores inundaban las pupilas de todos esos lugareños y forasteros, que se estaban condenando con pensamientos que flotaban entre vapores etílicos.

Las luces de neón se mezclaban con un conveniente astigmatismo, tuve un deja vú, me pareció verla allí, diez años después, con el mismo rostro perfecto de hace una década y los ropajes de una princesa de las mil y una noches. La barra del bar estaba franqueada por varios siervos de Alá, que hacían la vista gorda mientras sus correligionarios se bebían las puertas del infierno.

No podía ser ella, pero a la vez lo era, su mirada no me reconoció, pero a la vez percibió algo familiar en mi: la expresión característica de aquellos que mejor te conocen. Era obvio que no hablaba mi idioma y que no podía cruzar más de un par de frases en inglés con los clientes de aquel tugurio. Su perfume era característico, el hastío y la desesperación enjuagaban unas lágrimas secas, en un rostro donde una leve sonrisa elevaría tus sueños a la condición de realidad.

Los días que me quedaban en los Emiratos, los pasé restando los segundos que faltaban para que llegara la noche, para volver a colarme en las entrañas del asfalto, para beberme mi dosis de nostalgia, cruzando la frontera de la realidad para volver atrás en el tiempo y enmendar errores que jamás te perdonarían. Su cuerpo había resucitado para mí, para servirme el elixir de la eterna embriaguez y confundir mis delirios etílicos con una segunda oportunidad del destino.

Derrotado por las circunstancias, me sumí en un sueño profundo, del que solo me despertaron los gritos ininteligibles del personal del local. Sus voces me decían que me fuera, que mi hora había llegado y los perdedores debían acabar en otra parte. En la calle, la noche se fusionaba con los milagros arquitectónicos, cristales que multiplicaban por mil su imagen en mi cabeza ... hasta hacerla realidad.

El viento arrastraba su melena, parecía perdida, como esperando a alguien que ya no llegaría jamás. No necesitamos hablar, mis ojos se lo dijeron todo, el resto fue un camino desconocido para los dos. No sabíamos como volver a casa, pero sabíamos que la encontraríamos juntos. Se deslizaba por aquellas calle de diamante, como una criatura presa de un cuento, de un deseo ajeno a la razón y a los sentimientos.

Un hotel de 200 plantas en el que jugar con sus siete estrellas, una suite cerca del cielo, puede ser el escenario perfecto para empezar tu vida de nuevo, para sumergirte en burbujas de comprensión no verbal. Cuando el sol amenace con acabar con la magia de aquella noche, ella se vestirá, despidiéndose para siempre con un dulce beso en tu frente y un reconfortante "descansa".

jueves, marzo 12, 2009

lunes, marzo 09, 2009

El reverso del mito


Gritos de ¡¡ Que nos devuelvan el dinero !! y ¡¡ Vaya mierda de película !! recorrían una sala aborregada, en la que algunos espectadores habían dejado intactas sus palomitas. Un final muy sopranesco dejó a la concurrencia hundida en sus butacas, preguntándose por qué no se descargaron la película de Internet, por qué esta vez decidieron pasar por taquilla.

"El Luchador" es una película sucia, un cruce entre "8 Millas" y "Rocky". Cuando sus personajes parecen al borde de la redención ... todo empieza de nuevo. Los 80 fueron su mejor época, unos años en los que "The Ram" (sucedáneo de Randy "Macho Man") recorría las Arenas más celebres de los States, reinando en ese deporte espectáculo que marcó el final de nuestra niñez: el Pressing Catch.

El Wrestling es casi una religión en los States, a sus fans no les importa que esté amañado, ni que sus héroes estén cincelados con toda clase de anabolizantes y psicotrópicos. El Pressing Catch representa el maniqueísmo máximo, una lucha de buenos contra malos en la que todo vale con tal que el show no pare y la gente pueda desahogarse con gritos atronadores.

Mickey Rourke se quedó sin su Oscar de Ave Fénix por una película en la que no para de interpretarse a sí mismo, metafórica y literalmente. Todos nos imaginamos los excesos pasados de un personaje con el alma herida, alguien a quien todos nos parecemos en una mañana de resaca infernal, cuando echamos la vista atrás y no nos acordamos con claridad de lo que paso la anoche.

Marisa Tomei es la "Princesa de Azufre" de Randy "The Ram", la chica que acabaría con el protagonista si "The Wrestler" tuviera un final made in Hollywood. La suciedad también envuelve su vida y a todo lo que la rodea. Su cuerpo se contonea por la barra con la nostalgia de tiempos mejores y la esperanza de que sus mínimas normas le sirvan para no torcer aún más su delicada existencia.

La familia acabará pasando factura a Randy por sus excesos, no le acompañarán entre el público de esas cuatro paredes que rodean el estrecho cuadrilatero, desde el que saltará para conseguir su última embestida. Las luces de neón iluminarán su alma cansada, mientras su cuerpo se prepara para seguir fingiendo que ya nada importa, mientras los vítores del público sigan silbando su nombre, mientras siga habiendo alguien que recuerde lo grande que fuiste una vez.

lunes, marzo 02, 2009

El Aura de los Perdedores



Mucho podríamos hablar del Fuenla-Estu de ayer, pero para eso está la crónica del Tío Pete, que es mucho más ortodoxa y responde a todos los cánones del periodismo profesional, engalanado por los sueños de un poeta amante del baloncesto.

Hace mucho que veo perder al Estu contra el Fuenla, tanto tiempo que ya no recuerdo la última vez que ganamos. Las gradas del Fernando Martín están repletas de chavales fuenlabreños que no paran de mirar a la cabina de retransmisiones, para cerciorarse de que te alegras de la victoria de su equipo. Yo ayer estaba para pocas bromas, atrás quedaron los tiempos de la ataraxia, ayer tocaba ganar y regalamos el partido.

Casimiro ha impuesto la Ley Marcial en un equipo acostumbrado a la anarquía y a aprovechar como nadie las casualidades. Se pueden enumerar por decenas los grandes jugadores que han pasado por el Estu las últimas dos décadas. Ya he hablado muchas veces con nostalgia de ellos, de los tiempos en que estábamos condenados a ser semifinalistas de la ACB y a jugar cada año competiciones europeas.

En estos años la desidia se ha apoderado de todos nosotros, nos hemos convertido en unos perezosos como Pepu, preferimos ver los toros desde la barrera mojándonos lo justo, para evitar perder la reputación. Al Estu le ha pasado igual, una gestión deportiva y económica muy regular, le ha pasado factura a un equipo de baloncesto que no cuenta con un club de fútbol, un ayuntamiento o algún mecenas que le financie los errores y les regale cierto margen de equivocación.

Casimiro ha enderezado algo el rumbo, pero aún le queda mucho por hacer, porque los 90 ya pasaron y el Estu como mucho cuenta con la séptima mejor plantilla de la liga. En tiempos de crisis, toca hacer más con mucho menos. El Fuenla de este año es un espejo en el que mirarse, un equipo feliz con unos cuantos talentosos, veteranos y noveles que conviven en paz, obsesionados con el sueño de alcanzar los play-offs.

Ese cruce entre Drazen Petrovic y Pablo Marmol que responde al nombre de Oleson, es uno de esas explosiones milagrosas que aparecen en el baloncesto cada mucho tiempo. Un jugador que marca diferencias, con un físico muy normal, una muñeca prodigiosa y la mentalidad de un titán al que se la pela que Trecet no le considere digno de la selección, porque ni sabe quien es Trecet, ni vestir la roja es una de sus obsesiones.

La oficialización de la explosión definitiva del "Chimpa" Suarez fue la mejor noticia de un partido emocionante, a ratos tosco y muy alejado de los convencionalismos al uso. El Aura de los Perdedores les persigue hasta que logran despegarse de su proverbial mala suerte, hasta que dejan de creer que están condenados al caos y el talento se convierte en una consecuencia improbable de una disciplina espartana. Este domingo nos convertiremos en el único equipo que venza dos veces al Barça en la liga regular.

jueves, febrero 26, 2009

Chorreos y Telégrafos


Fue abrir la boca Boluda y venirse abajo todo. Un Madrid tosco y sin ideas salió trasquilado de su duelo con el mejor equipo de eliminatorias. En un partido aburridísimo, no se podría destacar nada en absoluto. Lo mejor de todo es no haber pagado ni un céntimo por verlo.

El papel de los equipos de nuestra liga en estos dos días ha sido lamentable, quitando el Madrid, todos los demás jugaban contra equipos menores y tampoco fueron capaces de derrotarles. No se pueden sacar conclusiones hasta el partido de vuelta, pero la imagen que han dado ha sido muy pobre.

El Madrid necesita unas cuantas capas de pintura, por mucho que gane 8 partidos de liga seguidos o golee al Sporting o el Betis de turno, todavía se están pagando los errores de planificación de los últimos años y el imperativo de tener que poner a Raúl de titular SI o SI.

Han sido demasiados años sin pisar los cuartos de la Champions y ni una victoria épica en Anfield nos hará pensar que tenemos posibilidades serias de levantar la orejona. El Madridismo crítico tiene una gran oportunidad de chorrear al otro, el de los forofos incondicionales de cualquier cosa que meta goles.

Nos esperan unos cuantos meses en los que reiremos, nos cabrearemos, disfrutaremos y hasta nos aburriremos con este Madrid de transición, previo al segundo Florentinato.

miércoles, febrero 25, 2009

Adictos a la condescendencia



Sentado, esperando para machacar, Rudy invocó el espíritu de Fernando Martín, que desde hace dos décadas sobrevuela todas las canchas donde un español bota un balón de baloncesto. Las lágrimas que derramamos aquella tarde de diciembre, sirvieron para bañarnos en el coraje y la ilusión de que algún día nosotros seríamos los más grandes en ese y la mayoría de los deportes de equipo cuyas reglas entendemos.

El paraíso no está exento de obstáculos, muchos son los que se cruzan en tu camino con la intención de minar tu moral, no valorar tus mates con el mismo rasero que a los miembros oficiales del stablishment, decir que Rudy lleva puesta la camiseta de Ricky Martin ...

El circo de la NBA lo es más que nunca en el fin de semana de las estrellas, ese que veíamos cuando eramos pequeños con la narración de Trecet, que nos lo vendía como algo retransmitido desde otro planeta, al que jamás nos invitarían porque no eramos dignos de pisarlo. Unos pocos pioneros (Trail Blazers) clavaron una pica en los todopoderosos States y el baloncesto profesional empezó a desangrarse, a perder su carácter divino para convertirse en kriptonita, nuestro coto privado de caza.

¿Merece la pena quedarse en la NBA? Habría que preguntárselo al Chacho, a Garbajosa o a Navarro. Los tímidos y siesos gestos de Pau en la presentación del All Star Game, son los de un español de pura cepa, de los que aprendimos en el colegio que los excesos gestuales y la sobreactuación conducían a merecidas palizas en los recreos y levantar demasiado la mano en clase era suficiente para convertirte en un paria social adolescente, de los que disfrutan saliendo a la pizarra y hablando en público.

Los Concursos de Mates están más amañados que el Pressing Catch, lo importante es que la grada se dio cuenta y se lo hizo notar con sus abucheos a los ineptos y corruptos miembros del jurado. Ya no quedan intocables en el baloncesto, el 2012 es el año en que ganaremos la medalla de oro olímpica. Esa noche Rudy no se acordará de los que puntuaron bajo sus mates, porque estará pensando en Fernando Martín, que seguirá velando por los intereses de nuestro basket desde el Más Allá, como lleva haciendo las dos últimas décadas.

martes, febrero 24, 2009

El Boxeador y una chica de Alcobendas


Tumbado en su poltrona, el Boxeador observa como aquella chica con la que se cruzó hace más de una década, se ha coronado como la actriz del momento, como la aspirante máxima al trono de la mejor interprete nacida dentro de nuestras fronteras. Nunca sospechó que una noche de febrero, sus destinos se volverían a encontrar, bajo los focos del Kodak Theater.

Él siempre fue un hombre de excesos, capaz de explorar todo lo abarcable, con la única exigencia del todo o nada. Desde la violencia más brutal hasta los caminos del pacifismo utópico, sus sentimientos a veces estaban tan vacíos como ese vaso de escocés que nunca vio lo suficientemente lleno.

Con ella aprendió el significado de los pechos con sabor a tortilla de patata, abrió los ojos para inundarlos de realidades insólitas, cruzó el charco por primera vez, para toparse con fundamentalismos que jamás abrazaría una guapa de barrio de Alcobendas. Con ella superó todos los complejos idiomáticos, se sumió en una espiral de drogas, sexo y compañeros de reparto que no siempre estuvieron a la altura del guión de sus sueños.

Cuando la noche se acababa y el sol amenazaba en el horizonte, un uppercut no era suficiente para vencer la tristeza de una realidad muy deficiente. Su ambición era insaciable, con ella solo valía ser el mejor: el segundo no era más que el primer perdedor.

Echaba de menos su casa, a su gente, todas las cosas que le convirtieron en lo que un día fue. Sus historias seguían teniendo la misma gracia, pero ya no quedaba nadie que las entendiera, nadie que estuviera ahí para reírselas. Regando el gaznate con Bourbon de Memphis, aún tuvo tiempo de acordarse de otros compatriotas que se dejaron la vida cruzando el Atlántico.

Él sabía que aquella chica llegaría lejos y que el día que lo hiciera, todos dirían que un día fueron sus amigos. Todos menos él, que siempre se obsesionó con seguir el camino más difícil, que solo quiso besar a las mujeres más adorables, elegantes y dulces: las que menos se parecían a él.

lunes, febrero 23, 2009

Bienvenidos a casa


No pudo ser, pero dio un poco igual. Ya hacía demasiado tiempo que el equipo llevaba dando tumbos a la deriva, en tierra de nadie. El Palacio tiene un color especial, es nuestra casa y no hemos vuelto a ser los mismos desde que la abandonamos por culpa de un incendio no del todo aclarado. El Palacio sabe a partidos europeos después de clase, a quedadas en la estatua de Gala, a palomitas con fanta naranja en el descanso, a forjas de amistades imperecederas ...

Un Estudiantes vestido de oscuro llegó más lejos que en los últimos siete años. Un cuarto del equipo (Brewer, Jasen e Iturbe) estuvieron en la final del 2004 y siguen dando guerra un lustro después. Ya no quedan casi canteranos, pero el "Chimpa" Suarez está mejor que nunca. La afición sueña con días de play-off y un retorno para siempre al Palacio.

La Copa es una sucursal de la "March Madness" de la NCAA, equipos de otra galaxia como Unicaja, Tau o el Barça, se enfrentan a los de la zona media, que aspiran a dar la sorpresa mientras acunan a la próxima estrella de nuestra multi-campeona selección de basket. Los más cenizos pronosticaron que la ley Bosman sería un cáncer para nuestros equipos nacionales, pero al final las selecciones han salido reforzadas y ahora nos sobran jugadores decisivos. Aquellos que se ganan minutos en la ACB están de sobra preparados para medirse a cualquiera a nivel internacional.

Pepu comenta el partido por la tele, mientras Scariolo toma notas desde la grada. El gran pecado del barbudo fue no querer pasar por el aro de Pepe Saez y da la sensación de que con Pepu si que hubiéramos ganado las olimpiadas. Casimiro se amasa los cabellos pensando en la vuelta a casa el próximo domingo, sopesa con inquietud el apretón de manos y las preguntas incómodas cortesía del Tío Pete.

13t pierde la cabeza por los rincones del Palacio, mientras las nuevas generaciones rememoran tiempos pretéritos, en los que los Martín, Norris, Jofresa, Creus o Pinone viajaban como titiriteros por la España profunda, para demostrar que existen pocos deportes más divertidos. En aquellos tiempos soñábamos con una selección campeona y veíamos boquiabiertos los partidos de una inalcanzable NBA.

Los Celtics ya no se pueden considerar campeones del Mundo, sólo de su decadente país. La cuna del baloncesto moderno se desplazó hace tiempo a tierras más orientales y hoy en día su epicentro reside en una mítica cancha en el sudeste de la almendra madrileña: El Adelfas Arena, en el que unos cuantos intrépidos inaugurarán en un par de semanas el apasionante curso baloncestístico 2009.

sábado, febrero 14, 2009

¿Debería ser la última?


Las luces de neón despiden el adiós definitivo de Clint Eastwood al oficio de actor. Hace años que el alcalde de Carmel decidió convertirse en autónomo para no tener que acatar las órdenes de otro. Su despedida tenía que ser a lo grande, con una película dogmática en la que nos enseñara un par de lecciones sobre la vida… y sobre la muerte.


Desde un suburbio cualquiera de una ciudad americana cualquiera, Eastwood cabalga por última vez para enfrentarse a su propia infelicidad. Un sentimiento de culpa ancestral le corroe por dentro mientras consume sus días de viudedad entre latas de cervezas y cigarros que enciende con su viejo mechero de la guerra de Corea.


Clint odia a los que son diferentes porque le recuerdan a si mismo, rodeado de orientales se siente un bicho raro, aunque sabe de sobra que se sentiría así aunque viviera rodeado de americanos de pura cepa. Está chapado a la antigua y desprecia a todos los que no comprenden unos códigos de honor tan caducos como necesarios para que su vida tenga un mínimo sentido.


Desde su porche se disfrazará por última vez de “Harry el Sucio” con el espíritu de un Quijote que nunca sonríe y al que le gusta hacer todo con sus propias manos. Su aprendiz esta vez será un nieto adoptivo oriental, al que le enseñará todo lo que necesita saber para sobrevivir en el siglo XXI con principios añejos pero efectivos, basados en el coraje y la dignidad.


El Ford Gran Torino que da nombre a la película es la obsesión del protagonista y el hilo conductor de una película de las de antes, de esas que veías cuando eras adolescente, de las que te dejaban pensando un rato en lo rápido que se mueve todo y en cómo hay personajes capaces de parar el tiempo con sus diálogos, con sus movimientos de viejo lobo solitario, capaz de convertir en mayúscula cada una de las películas en las que aparecen.


Esta vez la Academia no se ha rendido a sus pies y a nadie le importa. “Gran Torino” es un proyecto pequeño, decidido y rodado en dos tardes, que se sostiene con la interpretación y la maestría del último clásico del cine moderno. No hay quien pueda discutir que Clint Eastwood es el mejor cineasta que aún respira mientras leéis estas líneas.