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miércoles, septiembre 17, 2008

Historias de París


La lectura perfecta en un trayecto aéreo hacia la Ciudad de las Luces (y las sombras) es "Historias de Londres" y la única razón por la que es perfecta es su autor: Enric Gonzalez. Este ecléctico crooner es un enamorado, un enamorado de su profesión, de su mujer Lola y de unas cuantas ciudades elegidas, en las que vivió unos años y a las que su imaginación siempre permanecerá ligada.

Tirado en una cama demasiado grande, a escasos metros del Parque de los Príncipes, ese sitio en el que Ginola nos cosió a balazos, uno puede llegar a darse cuenta de que ha viajado demasiado ... o demasiado poco. En un país extraño te puedes convertir en otra persona, olvidarlo todo sin dejar de ser tu mismo por un solo instante.

Las historias de Enric están al cabo de la calle, constituyen una guía de viajes novelada que incluye todo lo que no necesitas saber para visitar una ciudad, pero que harán de la estancia una experiencia única. El cronista juega con una capacidad infinita de admiración por todo lo diferente, por lo que hace de Londres la City más apasionante del mundo: la pompa y circunstancia, el alcohol y la mugre, la Pérfida Albión a la que no debemos nada y que tampoco nos debe más.

Lo que distingue a Enric de Boyero o Millás es la ausencia de mala baba, esa Ataraxia que él atribuye a Dean Martin, una serenidad para aguantar lo que venga y disfrutarlo, sabiendo que por cada mal momento habrá al menos uno bueno, siempre que tengamos el valor suficiente para seguir adelante sin miedo, dispuestos a enfrentarnos a los avatares del destino.

La escritura de Enric es sencilla y nos reconcilia con el mundo, su recurso estilístico favorito es la historia inédita, una para cada esquina del planeta y demostrando que cuando escribes, puede mucho más lo que cuentas que como lo cuentas. E.Gonzalez puede dedicar unas líneas a cualquier tema y lugar, no es una cuestión de erudición, sino de saber reconocer y aprovechar donde acaba lo que sabes y comienza la imaginación.

Con los ojos del cronista, es imposible sentirse un extraño en París, recorriendo bulevares y plazas con la sensación de que de todas tus visitas a Francia, esta ha sido la menos mala, de que pronto volverás y acabarás lo que empezaste en un par de horas perdido en la Ciudad de las Luces (y las sombras).

viernes, agosto 29, 2008

Vencedores y vencidos


Ningún título puede ser más descriptivo que "Una historia de la guerra civil que no va a gustar a nadie", ese libro que necesitábamos como el comer, desde que Pertierra nos dejó varados en el siglo XVII, en sus clases de historia de 3º de BUP.

Juan Eslava Galán consigue crear un libro de historia para los que odian la historia, logra entretener con anécdotas grotescas que forman parte del pasado de nuestro país, que escarban en el absurdo de una guerra que nos condenó a medio siglo de ostracismo y lo consigue hacer de forma objetiva, repartiendo cera para todas las partes.

Han pasado suficientes años de la Guerra Civil como para que podamos abstraernos y mirar para delante, leer libros como este con una sonrisa, aunque lo que cuente este lleno de injusticia, sangre y vísceras. Eslava Galán nos repite varias veces que la imagen que mejor refleja lo que fue esta guerra es la del "Duelo a Garrotazos" de Goya: una pelea absurda para ver quien es más bruto.

El autor consigue enumerar infinidad de datos sin llegar a aburrir al lector, algunos de ellos son relevantes y otros pura paja. La sensación final que deja el libro es tan vibrante como desoladora, como si los mayores expertos en el conflicto estuvieran ya criando malvas (literal o figuradamente) y nos pudiéramos permitir el lujo de pasar página, con el permiso de nuestros muertos.

Nunca llegaremos a saber qué hubiera pasado si la República hubiera ganado la Guerra aunque la Sexta ya especuló sobre el tema en un lamentable pseudo-documental. Seguimos teniendo la sensación de que nos perdimos las dos Grandes Guerras del siglo XX y, puede que gracias a eso, el que escribe y los que leen hayan tenido la posibilidad de nacer.

La baraka o buena suerte de Franco va marcando el compás de una guerra que no nos tocó vivir y de la que ahora podemos aprender algo más de forma entretenida, con un libro que no gustará ni a vencedores ni vencidos, pero que tampoco detestarán unos ni otros.

martes, agosto 26, 2008

Cuando no pasa nada



¿Acaso no sabemos de antemano que ese amigo que con gestos sibilinos nos intenta levantar una chica, nos volverá a traicionar en el futuro y con algo más serio? ¿Sabemos leer los gestos, las señales que la gente nos va lanzando, a veces sin querer, y que les delatan en toda su nobleza o su miseria? Este es el leitmotiv de "Tu Rostro Mañana I: Fiebre y Lanza", el primero de la trilogía de Javier Marías sobre la predicción del comportamiento humano.

La escritura de Marías es tan rica como tediosa, el autor es capaz de disertar durante decenas de páginas partiendo de un pensamiento vacuo, con una habilidad que haría las delicias de los profesores más aburridos y vendemotos que se cruzaron con nosotros en nuestra vida académica.

Marías necesita 470 páginas para una semana de acción, en la que nos vamos adentrando en la mente de Jacobo Deza, su alter ego en la novela. Un profesor universitario exiliado en la pérfida albión, capaz de leer personas y averiguar como será su comportamiento futuro en función de sus gestos, palabras y actitudes; que siempre nos acaban delatando.

¿Somos capaces de guardar un secreto? ¿Cuanto vale nuestro silencio? ¿Por la boca muere el pez? Esta primera parte de "Tu Rostro Mañana" es una interesante disertación sobre el ser humano y sus debilidades menos evidentes. Una nostálgica mirada atrás en la que nos consolamos con tiempos pasados que no fueron mejores, pero que curtieron personajes imprescindibles que nacieron de las sombras de las grandes guerras.

La novela nos servirá para explorarnos a nosotros mismos mientras nos perdemos en párrafos enormes, en los que no acaba de pasar nada, echando de menos más acción y violencia. Somos víctimas del exceso de información, de un mundo que se mueve demasiado deprisa y que no nos deja apreciar el valor de la escritura pausada de los viejos maestros.

Esta primera parte es la promesa de dos libros redondos, en los que se dé respuesta a unas cuantas incógnitas, revisitando conspiraciones y conflictos viejunos. Para empezar a conocer el rostro de los demás, tenemos que averiguar primero cómo será el nuestro, leyéndonos a nosotros mismos para saber como seremos mañana.

viernes, agosto 15, 2008

Con el debido respeto


Mark Winegardner se ha ganado la vida rellenando agujeros en la mejor trilogía de la historia del cine. Más allá de su discutible calidad literaria, hay que leer "El Padrino - El Regreso" y "El Padrino - La Venganza", porque la mera evocación de los personajes de los dos primeros Padrinos, merece que gastemos nuestro tiempo y dinero en ellos.

Los dos libros se sitúan entre la segunda y la tercera entrega de la saga, cubriendo los vacíos y preguntas que a todos nos surgían con "El Padrino III": ¿Qué paso con Tom Hagen? ¿Qué fue de los hijos de Sonny? No quería Michael dejar de ser un mafioso y convertirse en un millonario corriente ¿qué fue lo que se lo impidió?

La leyenda urbana dice que "El Padrino" es uno de los pocos casos en que la película es mejor que el libro, pero esta afirmación es poco más que una patraña. El libro original también es excelente, sabemos que Mario Puzo no fue uno de los mejores escritores o guionistas de la historia, pero si que era el mejor creando mafiosos creíbles. En sus historias todo era extremadamente real, como si todo encajara en una perfecta no ficción.

El Padrino I y II son las mejores películas de la historia del cine y sin ellas el séptimo arte se hubiera convertido treinta años antes en la bazofia que es hoy en día, en la que tenemos que recurrir a un puñado de series magistrales y media docena de películas memorables cada año, para no caer fulminados por la nostalgia de un arte condenado a la decadencia.

Como en el libro de Puzo, Johnny Fontane es uno de los personajes capitales que es ninguneado en las películas. Nick Geraci es el "desconocido" que más aparece en los libros de Winegardner, el tipo que liquidó a Tessio, llamado a ser la mano derecha de Michael y que acabará plantándose ante él.

Nunca echaremos lo suficiente de menos a Tom Hagen en la tercera del Padrino. La gran cagada de Coppola no fue colar a su hija Sofia como protagonista femenina, sino no contar con el inmenso Robert Duvall (probablemente el mejor secundario de la historia del cine). El bueno de Winegardner nos contará en "La Venganza" el por qué de su ausencia en el colofón de la saga.

Más allá de las teorías conspiratorias y de inventarse a un sosías de la familia Kennedy, Winegardner logra con sus libros llenar un poco el vacío de los adictos a una saga que, afortunadamente, nunca tendrá la relevancia mediática inducida por el beneplácito del frikismo y, por tanto, siempre contará con el respeto de propios y extraños: Son sólo negocios, nada personal.

domingo, noviembre 18, 2007

Me lo merezco


Una noche triunfal tras una larga travesía por el desierto, volviendo a casa le mandé un SMS a un amigo, para informarle de la trabajada goleada de la noche, acabándolo con un "Me lo merezco", que al día siguiente mi amigo tuvo a bien recordarme que era lo mismo que Michel le gritó a la cámara la noche que le clavó tres chicharros a Corea en el mundial de Italia 90.

¿Dónde acaban los méritos y empieza la suerte? La frontera es demasiado turbia para saberlo. Hace años leí un artículo en el que se contaba lo mucho que había mejorado Mista gracias a la práctica de la visualización y el pensamiento positivo. Eso fue en el 2004, la temporada en el que el murciano se salió jugando en el Valencia de Benítez. Desde entonces el bueno de Mista se ha consolidado como un jugador normalito tirando a paquete.

El libro en cuestión se llamaba "Entrenamiento Mental" y su autor Terry Orlick. En él se van explicando en que consisten las distintas etapas del "Círculo de la Excelencia": herramienta esencial para llegar a convertirnos en los mejores en nuestro deporte, trabajo o en la vida en general. Más allá de la venta de humo en estado sólido típica de los libros de auto-ayuda, sus páginas rebosan buen rollo y recitan unas cuantas perogrulladas que casi nunca nos habíamos parado a pensar.

Uno de los ejemplos recurrentes en el libro es Michael Jordan, sin duda uno de los mejores deportistas de la historia, capaz de aunar las mejores condiciones físicas, con la moral de un titán y una competitividad que rayaba en ludopatía. Si algo me ha impresionado siempre de MJ, son esas anécdotas de cuando tenía una mala noche, los periódicos neoyorkinos le daban cerita de la buena, Jordan se leía atentamente las críticas, y al siguiente partido metía 50 o 60 puntos, que, por supuesto, iban dedicados al oportunista plumilla de turno ... y a su santa madre.

La moraleja principal de "Entrenamiento mental" es que si en la vida miramos sólo hacia delante sin lamentos por el pasado, estamos siempre atentos a lo que pasa a nuestro alrededor y pensamos en positivo, tenemos muchas más posibilidades de que nos vaya bien, y de paso nos amargaremos menos la existencia. No hace falta ser un gurú deportivo para darse cuenta de ello, pero tampoco está de más que lo recordemos de vez en cuando.

miércoles, agosto 22, 2007

La Capital del Mundo


Esa foto es lo más cerca que he estado físicamente de Nueva York, apenas 350 km de distancia, que por obra y gracia del cine, la tele y los libros; siempre he sentido mucho más cercanos que la mayoría de las ciudades de mi propio país.

"Historias de Nueva York" es una genial guia de viajes novelada por el mago Enric Gonzalez. Este polivalente corresponsal de El País consigue llevarnos a base de anécdotas hasta las entrañas mismas del monstruo llamado por algunos Metropoli, Gotham o Brooklin.

Con un estilo parco en florituras, Enric es capaz de que nos interesemos hasta por deportes indescifrables como el béisbol o los primitivos orígenes holandeses de la ciudad, originalmente fundada como Nueva Amsterdam. La mafia, Queens, el 11-S, los mejores steaks, Rudy Giuliani, Harlem, el Bronx ... son nombres familiares que van desfilando por el libro y que cobran sentido en sus páginas, manchadas con la grasa típica de un brunch neoyorkino una mañana de domingo cualquiera.

A parte de a la ciudad, "Historias de Nueva York" es un homenaje a un grupo de corresponsales que se jugaron la vida por una profesión a la que amaban y que un día pasearon juntos por Little Italy, en busca de una primicia y una nueva forma de contarla.

"Seis Grados" es otra de las series americanas que Cuatro estrenó en prime time y al poco se vieron abocadas al ostracismo de la madrugada. Esta basada en esa teoría que dice que dos personas cualquiera como mucho están separadas por seis grados de separación, p.ej.: el jefe del que escribe es vecino de Anssar, lo que te coloca a ti lector, aunque no lo quieras, a tres grados de separación de Bush y cuatro de cualquier otro líder del eje del bien o del mal.

Fue cancelada en mitad de su primera temporada por baja audiencia, esta llena de enrevesadas casualidades que acaban relacionando siempre a sus seis protagonistas, de formas sencillas y poco sofisticadas, muy alejadas del realismo mágico del Auster neoyorkino. "Seis Grados" exprime al máximo la perogrullada que nos recuerda que el destino real es siempre mucho más caprichoso que el de ficción.

La ciudad de los rascacielos es un personaje crucial en "Seis Grados", uno de esos secundarios con más minutos de metraje que el protagonista. Al igual que en "Historias de Nueva York", volvemos a sumergirnos en sus Malas Calles, en busca de un prohibitivo apartamento en el que descansar nuestros cosmopolitas huesos y buscar alguien con quien compartir nuestra inmensa soledad desde la Megalopolis que un día soñara el maestro Coppola.

lunes, julio 02, 2007

Don Pacino


"Hay que aceptar las cosas malas junto con las buenas. Todo es parte de tu identidad, de tu lucha. ¿Por qué deshacerte de algo que has hecho? Me molestaría muchísimo poder eliminar las películas malas. Hay películas que yo no quería hacer y que salieron mal, y hay películas que realmente no quería hacer y salieron bien. ¿Qué puedo decir? Tuve la suerte de tener esas oportunidades."

"Conversaciones con Pacino" es una recopilación de encuentros con uno de los actores más grandes de las últimas tres décadas. Alguien que odia las entrevistas y a los periodistas casi tanto como la fama, pero que con los años ha aprendido a vivir con todos ellos. Un interprete shakespiriano de pura raza que, casi sin quererlo, ha protagonizado algunas de las mejores películas de la historia.

Después de tantos años en la cumbre, Pacino no tiene el menor interés en saldar viejas deudas con detractores o ex-compañeros de reparto, convirtiéndose en la antítesis del Don Corleone que le llevó al estrellato y sólo parece lamentar hasta el infinito la ausencia de Robert Duvall y Winona Ryder en la tercera del Padrino.

Su excentricidad es producto de su genialidad, Larry Grobel nos intenta inculcar esta idea desde el principio del libro. Tras la desconfianza inicial, Larry y Pacino acaban siendo íntimos. Con los años, Alfredo se ha convertido en un mito para sus compañeros de profesión y un icono relleno de celuloide para el resto de los mortales.

A través de las conversaciones, Al nos permite adentrarnos en su cara más oculta, la de pater familia sesentón que disfruta viendo corretear a sus gemelos por el jardín, mientras declama versos del Bardo eterno.

Al final, la familia acaba siendo fundamental para Pacino: un personaje tímido, con miedo al compromiso, que se olvida quién es y de dónde viene cuando esta enfrentándose a si mismo sobre las tablas. Histrión o no, ha amasado una fortuna como el que no quiere la cosa, cambiando las aceras de Nueva York por las autopistas infernales de Los Angeles.

Con "Looking for Richard" se convirtió en director accidental, sabiendo de sobra que para él actuar es más necesario que respirar. El justo desorden de su casa esconde tesoros como ese único poema que dedicó a su hijo recién nacido. Si alguna vez os preguntasteis que pasa por la cabeza del Don, la respuesta más aproximada está en las "Conversaciones con Pacino". Bona sera.

domingo, noviembre 26, 2006

Aquel verano (I)


En una Málaga pasada y atemporal se situa la historia de “El Camino de los Ingleses”, antes que una película de Banderas, una novela de Antonio Soler.

El paso de la adolescencia a la madurez, dirían algunos… el verano que nos cambio para siempre. A escasos kilómetros de la Nerja de Chanquete y “Verano Azul”, unos muchachos al borde de la mayoría de edad van a la piscina, se enamoran, ríen, beben y sobre todo sueñan con un futuro lleno de posibilidades.

Como libro es un tanto irregular, pero contiene momentos muy brillantes, en los que puedes llegar a sentirte muy identificado: la derrota, el triunfo, los amigos, la envidia, el miedo, amores imposibles que se hacen realidad y desvanecen con la misma facilidad, esa dignidad del que busca mirar a la cara a los demás a toda costa.

Miguelito Dávila, Luli Gigante, la Cuerpo, el Babirusa, Paco Frontón, Moratalla, el Garganta … Soler construye un universo propio, plagado de personajes reales o que podrían serlo, de esos que todos hemos conocido alguna vez.

Dante y su “Divina Comedia” son la tabla de salvación de un mundo gris, un libro capaz de dar esperanzas a un moribundo, que sueña con ver las danzas de su diosa de la misma forma que Carlito observaba bailar a Gayle bajo la lluvia, con los ojos del que sabe que todo aquello es demasiado perfecto para poder durar.

Al final todo se reduce a realismo mágico a la española, el tiempo es todo lo que nos queda, los recuerdos de una etapa pasada, nuestros sueños y lo que siempre quisimos ser, sin atrevernos a perseguirlo como si fuera lo único que tuvieramos.

miércoles, agosto 30, 2006

Por amor al baloncesto


“The Last Season” es el diario novelado de la temporada 2003-04 de los Lakers, y su autor no es otro que Phil Jackson. Cualquier deportista que escribe un libro es sospechoso de hacerlo sólo por la pasta, pero después de leer el mítico “Canastas Sagradas”, el tío Phil se merecía al menos el beneficio de la duda.

Después de conseguir seis anillos con los Bulls de Jordan, Phil Jackson tomó las riendas del equipo más glamouroso del planeta con el objetivo de hacerle ganar algún campeonato a medio plazo. Los resultados superaron las perspectivas más optimistas: los Lakers consiguieron tres anillos consecutivos en cuatro años, quedándose a las puertas de las finales en la temporada 2002-03.

En la siguiente campaña los de amarillo y púrpura consiguieron convencer a Karl Malone y Gary Payton para que ficharan por su equipo, cobrando sueldos ridículos y con el único objetivo de hacerse con un anillo de campeones. Por primera vez en la historia cuatro claros aspirantes al Hall of the Fame jugarían en el mismo equipo.

El juicio por violación de Kobe Bryant, sus malas relaciones con Shaq y la lesión de Malone irán mermando las posibilidades de un equipo obligado a lo máximo en todo momento. De la mano de Phil Jackson nos introducimos en el día a día del mayor culebrón deportivo del planeta: sus viajes, sus charletas, las claves de sus victorias y sus derrotas …

Como seguidor de los Lakers siempre me pregunté por qué no fueron capaces de ganar el título aquel año, con aquella plantilla y después de llegar a las finales de la liga. Después de leer este librome ha quedado claro que por muy bueno que sea un equipo, sin suerte y espíritu de sacrificio no se gana nada.

A veces Phil Jackson compara a los Lakers con los Bulls que él entrenó, ensalzando la profesionalidad de los de Chicago y criticando la indolencia de los angelinos. ¿Cómo es posible que no siendo un equipo cohesionado los Lakers ganaran tres anillos? La respuesta es Shaquille O’Neal, el jugador más dominante de la liga y el culpable de que Jackson entrenará a los Lakers. En su última charla con Shaq, Jackson confiesa que lo mejor de sus cuatro años en Los Angeles fue poder entrenar a O’Neal: un tipo que siempre supo hacerle reír.

En este libro Jackson no se dedica a rajar de Kobe tanto como cabía esperar, a veces describe a Kobe como un niño mimado pero también reconoce su capacidad para aislarse de sus problemas legales y echarse el equipo a sus espaldas en momentos críticos. Su mala relación venía de largo y en esa última temporada Bryant se acabó de cansar de trabajar para Shaq y de un entrenador que no creía que él era el mejor.

Desde la discreción, el bueno de Jackson nos habla de soslayo de su romance con Jeanie Buss, la hija del propietario de los Lakers. El libro dibuja a un Tío Phil prendado de una mujer hermosa y en la que siempre se puede apoyar en los momentos difíciles. Los días de meditación Zen quedaron atrás y a los 60 años Jackson vuelve a sentirse como un adolescente enamorado.

Después de una traumática salida del equipo, Tío Phil nos regala unos cuantos días sueltos de su año sabático para explicarnos por qué decidió retomar las riendas del equipo angelino. Esas últimas páginas del libro son sin duda las mejores, en ellas nos vuelve a recordar que para triunfar, los jugadores tienen que sentirse como guerreros auténticos y por encima de todo deben respetar a su rival en lugar de odiarle: cuanto mejor sea el rival más grande podrá llegar a ser el guerrero.

El mejor entrenador de la historia de cualquier deporte confiesa a sus lectores que el baloncesto da sentido a su vida y que nada de lo que ha hecho o pueda hacer le ha dado tanto como el deporte de la canasta. Su mayor objetivo como entrenador siempre fue conseguir hacer entender a sus discípulos por qué el baloncesto es el mejor deporte que ha existido y ayudarles a convertirse en mejores jugadores y sobre todo mejores hombres.

Según él, el éxito se puede medir de muchas maneras y no siempre tiene que ver con ganar títulos: el camino hacia la victoria es lo más importante. Estamos viviendo días que siempre se recordarán en la historia del baloncesto español y yo quiero leer algún día un libro como el de Phil Jackson, en el que se describa la actuación de España en el Mundial de Japón. Su autor no puede ser otro que el gran Pepu Hernández: el Phil Jackson del baloncesto español.

lunes, julio 03, 2006

Sosias


"13.99 euros" es uno de esos libros que se cruzan contigo en una de esas librerías de cabecera. Su autor es un tal Frederic Beigbeder, francés para más señas. El libro nos adentra en el mundo de la publicidad de la mano de un creativo obsesionado por escribir un libro incendiario para que le despidan de un trabajo que odia.

Esta novela tiene claras influencias de "American Psycho" y "Trainspotting". De la ultraviolenta novela de Easton Ellis toma el nihilismo y el aparente éxito profesional del psicopata protagonista. De Trainspotting toma prestado el surrealismo y la recurrente narcodependencia.

Se trata de uno de esos libros que se lee del tirón pero no deja poso, el universo franchute que rodea al personaje se hace insoportable por momentos, pero merece la pena leerlo por los momentos inspirados del escritor, capaz de inventarse islas fantasmas en las que famosos fallecidos en sospechosas circunstancias combaten el aburrimiento sodomizándose unos a otros.

El tal Beigdeber es uno de esos "modernos", que diría Boyero, pero también es de lo más original que he leído ultimamente: esta claro que me van las historias de tipos excesivos. "13.99 €" esta llena de pasotes y de tiburones publicitarios que nos quieren lavar el cerebro con sus spots, en los que el mundo parece perfecto y la felicidad se alcanza con la compra del producto anunciado.

Vivimos tiempos multimedia hiperpublicitados, puede que después de leer este libro se entienda mejor el sector que comercia con nuestros deseos, según parece la Felicidad es una exclusiva de Nestle, que tiene la patente y no nos la quiere devolver a menos que compremos sus productos.

domingo, mayo 07, 2006

Una de detectives beneméritos sin tricornio


Estamos acostumbrados a que nos bombardeen con todo tipo de películas, series y libros en los que detectives, policías, miembros del FBI y demás sabuesos yankees desentrañan todo tipo de misterios y crímenes. Lo que es menos habitual es que los protagonistas sean miembros de la Benemérita.

“La Reina sin espejo” es la cuarta novela de la pareja Bevilacqua y Chamorro, personajes originales de Lorenzo Silva. El getafense vuelve a demostrar que es uno de nuestros autores más en forma. Su habilidad para la escritura sencilla y el trazo firme de personajes esta fuera de toda duda.

El punto de partida de la novela es el asesinato de una de esas presentadoras mediáticas que tanto abundan en nuestro país. El sargento Vila y la cabo Chamorro se encargarán de la investigación del crimen y para ello se tendrán que desplazar a la Ciudad Condal.

Las nuevas tecnologías juegan un papel fundamental en la trama. Móviles y sistemas de mensajería por Internet son claves a la hora de localizar sospechosos. La conclusión inevitable que saca el lector es que con todos los avances en comunicaciones, hoy en día el rastro que deja cualquier persona es mucho más fácil de trazar que antaño.

Otra de las cosas que sorprenden es ver la supuesta coordinación entre los distintos cuerpos de seguridad. Guardia Civil, Policía Nacional y Mossos de Esquadra tienen que trabajar de la mano y en la nóvela se da a entender una armonía que dudo mucho que se dé en estos tiempos convulsos de crispación y Estatuts varios.

La imagen que se ofrece de Barcelona es la de una ciudad de inmensa riqueza cultural y complejidad extrema. Abundan las citas en catalán y la urbe se convierte en un personaje secundario más. La admiración del autor por la capital catalana y su cultura es más que evidente en todo momento.

El sargento Vila es el narrador y el personaje que articula toda la novela. Se trata de un tipo de vuelta de casi todo al que se le acaba cogiendo cariño. Los tintes melancólicos y el paternalismo le convierten en imprescindible. Su grandeza estriba en ser muy consciente de sus debilidades y no esforzarse en maquillarlas.

Después de ver “El Alquimista Impaciente” cada vez que en “La Reina sin Espejo” aparecía Virginia Chamorro, yo imaginaba a Ingrid Rubio en su pellejo. La mezcla de inocencia y sensualidad de la actriz catalana encajan como un guante con el personaje de la inquietante cabo Chamorro.

La tensión sexual no resuelta entre los protagonistas es casi imperceptible, se trata más una mezcla de admiración mutua y compañerismo. Son dos personas muy distintas pero complementarias, pertenecientes a generaciones lejanas que saben que se necesitan para llegar más allá y sobre todo para sobrevivir en un día a día lleno de crímenes y malhechores de toda ralea. Con esta novela se consolidan como una de esas parejas de compañeros que merece la pena revisitar una y otra vez.

domingo, marzo 19, 2006

Borrón y cuenta nueva


Hace unos diez años un compañero de clase me dejó un libro que acababa de leerse, su nombre era “Trainspotting” y hacía poco se había estrenado una película con el mismo nombre. La historia iba de un grupo de jóvenes heroinómanos escoceses, sus chanchullos y peripecias diversas.


Aquel libro me gustó mucho, no tanto por lo que contaba como por lo bien que estaba escrito. El autor utilizaba varios narradores, lo que daba mucho ritmo a la novela, y los diferentes puntos de vista te daban una visión global de lo que iba contando.

Hace unos meses me enteré de que existía una segunda parte de “Trainspotting”, se llamaba “Porno” y los creadores de la primera película estaban esperando que los actores originales envejecieran para rodar la secuela. En poco tiempo me hice con un ejemplar de “Porno” y después de leerlo puedo asegurar que esta a la altura de su predecesor.

Irvine Welsh nos trae de nuevo a los jóvenes de Leith, ya entrados en la treintena y que hace tiempo dejaron atrás la heroína. Algunos de ellos la han cambiado por la coca y otros simplemente van tirando como pueden.

Sick Boy, Spud, Renton y Begbie repiten como narradores en “Porno” y a ellos se une la enigmática Nikky. Esta chica es una de las claves de la historia. Universitaria, bulímica, aficionada al sexo y las drogas blandas, la joven Nicola se convertirá casi sin quererlo en estrella del porno.

El protagonista principal de esta entrega es Sick Boy, eternamente enredado en sus trapicheos y manipulando siempre que puede al resto de personajes. Su obsesión por Renton le hará volver una vez tras otra al pasado sin prestar suficiente atención a los nuevos tejemanejes que se trae entre manos.

El desaparecido Renton vuelve tras su destierro forzoso en Ámsterdam, dejando atrás su pasado yonki, para reconvertirse en formalito novio enamorado. Todo ello sin perder su tendencia natural a estafar al personal.

Recién salido de la cárcel, Franco Begbie sigue siendo el mismo de “Trainspotting”, su peculiar sentido del humor, o mejor la ausencia de él, volverán a convertirle en una especie de mártir de la ultraviolencia. Las descripciones que Welsh hace de sus pensamientos psicópatas son de lo mejor del libro y le hacen un personaje tan detestable como imprescindible.

Spud pierde protagonismo en esta continuación, pero se reivindica como tipo que de puro bueno acaba convirtiéndose en tonto. Aunque tome menos drogas, sigue siendo el mismo colgado de siempre. Su ausencia de maldad hace que se le acabe cogiendo cariño.

Hay otros secundarios que redondean la historia, y que hacen que este libro sea uno de los mejores que he leído últimamente. Welsh sigue siendo el mismo escritor gamberro de siempre, y con “Porno” vuelve a demostrar que tiene una capacidad innata para engranar historias escatológicas. Es inevitable que al leer sus libros te parezca estar deambulando por las calles de Edimburgo o deseando tomar unas pintas de Guinness en cualquier Pub escocés de mala muerte.

jueves, enero 19, 2006

Rollo Naval


Arturo Pérez Reverte es uno de nuestros escritores más famosos, de su extensa obra sólo había leído "El Club Dumas" y "La Tabla de Flandes", los dos libros me gustaron bastante, así que las expectativas eran altas cuando empecé "Cabo Trafalgar".

El pasado mes de octubre se cumplió el segundo centenario de la derrota Hispano-Francesa en Trafalgar, al parecer los ingleses les dieron una soberana paliza. Aprovechando la efeméride, Pérez-Reverte publicó un libro sobre el tema. En el epílogo deja entrever que lo escribió después de años de investigación, pero al leerlo da la impresión de que podría habérselo inventado todo.

Una de las cosas que más chirrían es la actualización del lenguaje: Pérez-Reverte utiliza palabras cotidianas, algunas barriobajeras, que no pegan en absoluto en una novela histórica, supongo que esto será una modernez que hará gracia a algunos, a mí no. En especial hay una alusión a Rocío Jurado que me dio ganas de cerrar el libro y no volverlo a abrir.

Tampoco soporto las continuas menciones a las partes de los barcos: gavia, cofia, etc. No me interesan lo más mínimo. El libro incluye apéndices con dibujos detallados de los veleros, lo cual está muy bien para los que les vaya el rollo naval, pero no creo que el desarrollo de una historia deba depender tanto de unas máquinas tan anacrónicas.

Hay demasiados personajes, tantos que no consigo recordar uno solo de sus nombres, las historias de cada uno se van sucediendo de forma aleatoria y no consiguieron mantener mi interés mucho tiempo. Si el autor se hubiera centrado en cuatro o cinco, como mucho, todo hubiera sido más entretenido y puede hasta que consiguiera un mínimo grado de identificación con ellos.

Pero no todo podía ser malo, hay momentos cuando explica la vasallesca relación de España con la Francia napoleónica que están muy bien, porque aunque no estén repletos de rigor histórico se entienden de maravilla y dan una gran sensación de veracidad. También refleja muy bien el espíritu tozudo y bravucón típico de nuestra tierra. Es inevitable sonreír cuando ves tan bien reflejada la idiosincrasia de tu gente en un libro que habla de algo que pasó hace doscientos años.

En resumidas cuentas, que "Cabo Trafalgar" es un auténtico coñazo que puede que guste a los que adoran los barcos y las historias de batallas navales. El resto del personal es mejor que se abstenga, seguro que encuentran algo mejor que hacer que leer este libro.

viernes, enero 06, 2006

Seis años con Mujeres


Existen libros de autoayuda y hay otros que simplemente ayudan. Un encuentro casual con un libro en las estanterías de la FNAC puede ser el comienzo de una relación imperecedera. Su título era "Mujeres" de Charles Bukowski y el tipo que se encontró con él era yo. De ese encuentro han pasado más de seis años, fue al comienzo de las Navidades del 99, el tiempo justo para que entrará en mi lista de regalos de reyes.

Aquellos fueron días extraños, como la película de Kathryn Bigelow ambientada en aquel tiempo de cambio de milenio. Sin entrar en detalles diré que estuve a punto de tocar fondo por culpa de una mujer. Así que no afronté aquellos Reyes precisamente con la ilusión típica de esa época, sino más bien hundido en la miseria.

Eran días de preparación de exámenes, lo que no impidió que comenzara a leer ese extraño libro verde que me habían regalado. La cosa iba de un viejo escritor que tras años de castidad forzosa ve como de la noche a la mañana le empiezan a llover mujeres sedientas de sexo por todas partes. El tipo responde al nombre de Hank Chinaski que era el alter ego habitual de Bukowski.

Tras un comienzo bastante simple la escritura de Bukowski y lo que cuenta me fue enganchando hasta llegar a acabármelo en un par de días. El libro está plagado de escatología y descripciones de encuentros sexuales que rayan la pornografía barata, se trata de una capa de grasa que Bukowski utiliza para mantener alejados de su obra a los mojigatos de mente estrecha que no merecen ser iluminados por la sabiduría de viejo zorro de Buk. También repelerá a los sospechosos de no haberse emborrachado jamás, que no podrán entender las continuas alusiones etílicas de Hank.

El peculiar sentido del humor de Chinaski impregna toda la obra llegando en muchos momentos a generar incontenibles carcajadas. También contiene algunas frases míticas como: "Es difícil bailar cuando bebes, es difícil beber cuando bailas"; "Un hombre no necesitaba tener una mujer para sentirse real, pero no estaba mal conocer unas cuantas"; "Uno simplemente se cansaba de estar manteniendo apartado el amor y lo dejaba venir porque a algún lado tenía que ir. Entonces, normalmente, venían muchos problemas" ...

Pero si hay una frase que resume como ninguna el libro es: "Cuando un hombre necesita muchas mujeres, sólo era porque ninguna de ellas era buena", una gran verdad que Buk descubre tras conocer - en el sentido bíblico - a unas cuantas decenas de féminas de todos los tamaños, edades, razas y condiciones sociales.

"Mujeres" tuvo efectos balsámicos sobre mi maltrecha moral, sobre todo porque me recordó que en general no conviene tomarse demasiado en serio la vida y en particular a las mujeres que no son buenas.