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miércoles, diciembre 10, 2008

El Sultán de las Sutilezas

domingo, diciembre 07, 2008

Jugador Blanco, Corazón Negro




(Original de Marzo del 2001, sirva como homenaje a Chocolate Blanco el año que anunció su retirada)


El negocio se viene abajo, las audiencias televisivas decrecen por momentos, cada vez hay menos gente en las canchas, el de este año ha sido el All-Star menos seguido de los últimos 20 años.

El panorama es así de desolador, la decadencia de la NBA es un hecho, la liga no ha superado la retirada de Jordan hace dos temporadas. La marcha de MJ coincidió con el cierre patronal que acortó la competición en 30 partidos, la del 99 fue una temporada descafeinada y de la que ya casi nadie se acuerda.

Aquel fue el año en que surgió de la Universidad de Florida un base blanco del que nadie había oído hablar, y al que dieron las riendas de una de las franquicias más prometedoras de la liga: los Sacramento Kings.

Su nombre era familiar a todo el mundo, sonaba igual que el del gran reboteador de los Nets Jayson Williams, solo se diferenciaban en que el del flamante base no llevaba “y”.

Desde el principio el chaval empezó a dar muestras de lo que le diferenciaba del resto, para Jason el baloncesto era una forma de expresar sus emociones y su genialidad artística.

Mucho se habló el año pasado de unas declaraciones del deportivista Djalminha, en las que nombraba a Williams como su fuente de inspiración para realizar esas virguerías que dejan mudo al respetable durante días, y es que el brasileño sabe a quien parecerse.

Mucha gente se pregunta si alguna vez ha habido un jugador tan espectacular en sus pases como Williams, la mayoría diría que no, pero los más viejos del lugar seguro que no han podido olvidar un nombre: “Pistol” Pete Maravich.

Hace unos años vi uno de esos telefilmes baratos que ponen los domingos por la tarde en cualquier cadena. La película en cuestión iba de un chaval de 15 años cuya única obsesión era meter un balón en una canasta.

Su padre era entrenador de universidad y le llevó a entrenar con su equipo. Al principio el chico tuvo que soportar toda clase de insultos y burlas por su juventud, su falta de estatura y además por ser hijo del entrenador.

Pero en la cabeza del chico sólo había una imagen, la del balón entrando en la canasta, el ambiente hostil que le rodeaba no existía para él. Tras muchos avatares, al final el chaval se convertía en el héroe del equipo metiendo la canasta que les daría el título en el último partido.

Era la típica historia enraizada en el sueño americano mezclado con el deporte, la diferencia estaba en que al final apareció el típico cartel de las basadas en hechos reales, en el que se leía que Peter Maravich acabó batiendo records en su etapa universitaria y tuvo una exitosa carrera en la NBA.

Hace 5 años se cumplió el cincuentenario de la NBA, por este motivo se eligió a los 50 mejores jugadores de la liga y se les reunió en el All-Star de Cleveland del año 97.

En el descanso del partido de las estrellas fueron saliendo uno a uno, vistiendo una chaqueta especial para la ocasión, con los colores y el escudo del equipo en que triunfaron, y el número con el que se les recordará siempre.

Solo faltaba uno, Pete había muerto hace años pero sus hijos recibieron la ovación más atronadora de la noche, el baloncesto comenzaba a pagar la deuda que tenía con uno de sus genios más desconocidos.

Hubo quien no pudo reprimir las lágrimas al ver las imágenes de “Pistol” Pete en los 70, con aquellas patillas enormes y ese mostacho, dando pases imposibles por la espalda, entrando a canasta con toda clase de malabarismos, desesperando a su entrenador, surcando la frontera de lo políticamente correcto, flotando por la cancha a la vez que el público saltaba emocionado de sus asientos para aplaudir lo único que de verdad da sentido a una vida: un instante de genialidad.

Los que amamos el baloncesto somos unos privilegiados por poder ver cada semana a Jason Williams haciendo de las suyas sobre el parquet. Es un tipo que jamás deja indiferente, lo mismo ejecuta un picado por la espalda estando solo frente a canasta que tira desde 8 metros como si fuera lo más natural del mundo.

Como todos los genios Williams tiene un carácter difícil, su único amigo en el equipo es Chris Weber, al resto apenas les dirige la palabra. Conocida por todos es su afición al cannabis, y su estética rapada imitando a los raperos que tanto cantan sobre matar policías no sienta nada bien en su familia, ya que su padre y su hermano pertenecen al cuerpo.

Jason es un negro atrapado en el cuerpo de un blanco, pero tampoco cuenta con las simpatías de la comunidad afroamericana, que no ve con buenos ojos que un blanco les imite y además se atreva a vivir con su novia de color en un país en el que el racismo es más que una realidad.

Esperemos que la liga sepa mimar como se merece a este jugador único e irrepetible, un tipo que jamás batirá ningún record y puede que nunca gane un anillo pero al que todos los aficionados al baloncesto deberemos recordar siempre como aquel negro de piel blanca que convertía la realidad en el más espectacular de los sueños.

martes, noviembre 18, 2008

Si no hubiera mañana


Robert Müller es un portero de Hockey de 28 años y padre de dos hijos pequeños. En el año 2006 se le detectó un gliobastoma en el cerebro, un cáncer muy agresivo y de rápido crecimiento que consume la vida en muy poco tiempo. En lugar de venirse abajo, Müller afrontó la enfermedad con entereza y tras una operación en la que se le extirpó parcialmente el tumor, volvió a las pistas de hielo tres meses después.

Lejos de quejarse por su suerte, el bueno de Robert declaró "Soy muy afortunado. Sé que me queda algo del tumor dentro, pero tengo que ser positivo". En su regreso ayudó a su equipo a conquistar el subcampeonato de la liga alemana y tuvo la oportunidad de defender los colores de su selección en el Mundial de Canadá.

Robert siguió con su vida de deportista, con sus entrenamientos y dedicándose en cuerpo y alma a su gran pasión, el hockey hielo. Sin embargo, el pasado verano, en una revisión rutinaria, el cáncer volvía a hacer acto de presencia y esta vez más grande y agresivo que antes.

Müller volvió a pasar por el quirófano, pero esta vez tampoco se pudo extirpar el tumor en su totalidad y los restos que quedan le oprimen las venas del cerebro cada vez con mayor vehemencia.
De hecho, los médicos que le tratan se han dado por vencidos, algo que aún no ha hecho Müller, y tan sólo le auguran siete semanas de vida. Según su oncólogo: "La mayoría de los pacientes de este tipo de enfermedad no supera el año de vida y tan sólo el 3% alcanza los cinco años".

Ni siquiera 50 días de vida y Müller sigue con la misma alegría de siempre. "Sólo pienso en el hockey", dice. "Ahora mi único objetivo es disputar el arranque del Campeonato alemán y agradecer de esta forma a mi equipo la confianza que han depositado en mí", prosigue el portero germano, que reconoce no tener dolores ni minusvalías para poder seguir jugando. Aunque avisa de sus intenciones: "Quiero que se me trate como al resto de mis compañeros, no quiero jugar por compasión".



martes, mayo 13, 2008

Eterno Giggs


Una Premier más y ya son infinitas. De pequeño coleccionaba cromos de la liga y en el Sabadell había un tipo que se llamaba Hicks, mi ingenuidad infantil me llevó a pensar que era el mismo que años después vestiría para la eternidad la camiseta de los Diablos Rojos y marcaría una época, o dos o tres o las que hagan falta.

Futbolista precoz, si algo siempre le ha retratado sobre el campo son sus inagotables ganas de ganar, una sed de triunfos y de notoriedad como se han visto pocas en el deporte contemporáneo. En una época en que los cracks mediáticos acaban convirtiéndose en orondos fiesteros compradores de besos de dudosa condición sexual, Giggs es un ejemplo de como escapar a las tentadoras garras de la desidia, de como convertir la reinvención de uno mismo en rutina y levantar más copas en los palcos que en la barra de los pubs.

Siempre ha sido y será la prolongación de Ferguson sobre el campo, el rudo escocés se mimetiza en fino estilista galés, para deleite de los aficionados de medio planeta, que asisten embobados al espectáculo de la inmortalidad futbolística. Él fue ese extremo que volaba por la banda izquierda para ponerle en bandeja los goles a Cantona, a Van Nistelrooy y a todos los que iban pasando por la delantera de Old Trattford. Un día se dio cuenta de que ya no era tan rápido y se reconvirtió en Dragón Rojo Fantasiasta, explotando la calidad que le sobra y marcando goles imposibles con la fiereza del ariete más letal.

Tom Jones, Anthony Hopkins y Catherine Zeta Jones son los tres galeses más universales, pero en las tierras de las colinas verdes y los celtas verdirrojos, Giggs es un mito, porque todo el mundo sabe que con él la selección inglesa hubiera ganado algún título, pero él prefirió anclarse en su tierra, ser siempre un asimilado y luchar contracorriente, en busca de clasificaciones imposibles para las grandes citas, sabedor de que cada partido es una batalla y la derrota no es más que un estado de ánimo.

Un personaje inspirador, que jamás se esconde en el campo, un mito en los vestuarios que cada noche sueña con levantar otra Copa de Europa, con seguir haciendo historia y que acepta su suplencia con resignación, sin protestar; porque sabe que cada minuto que le queda como futbolista es un homenaje a sí mismo, al trabajo y a la suerte que le han coronado y le harán ser recordado como uno de los más grandes de la historia del fútbol. La Eternidad es la suma de los minutos de Giggs sobre el cesped del Teatro de los Sueños.

sábado, enero 19, 2008

Fantasiesta


Es duro llamarse BernarDino Baggio y pasar a la historia como "el otro Baggio", el que no era un Fantasiasta, sino más bien un tronquete. Tras una carrera brillante, las comparaciones han sido odiosas, incesantes y dolorosas. Si tuviera que volver atrás, igual me hubiera dedicado al esquí alpino, seguro que le hubiera echo sombra al mismísimo Alberto Tomba.

Junto con mi amigo Ravanelli, montamos una pequeña empresa de blanqueo de dinero, algo modesto y sin pretensiones. No queríamos ser grandes capos, pero sí que la Cosa Nostra triunfara en el Norte de la bota como lo hacía en el Sur. Era cuestión de tiempo que ocurriera y estábamos más que preparados para ser los precursores y artífices de la conversión del Norte en el Sur.

Para empezar dimos un curso intensivo de crimen organizado a escasos metros del San Paolo, el mítico estadio en el que Maradona cambió para siempre el rumbo del fútbol. La Camorra es una organización seria y bien montada, allí no hacen falta ordenadores para controlar que no se escape ni un solo céntimo procedente de la extorsión.

Mis noches solitarias en el centro del campo, bregando con los más duros del Calcio, me enseñaron que ni se puede ni se debe confiar en nadie, sobre todo si parecen inofensivos. En el tercer tiempo es donde se descubre a los hombres de verdad, en mi época la metrosexualidad se llamaba homosexualidad y nos comprábamos los ferraris de cuatro en cuatro.

Una tarde, tomando una cerveza con mi tocayo Robbie Baggio, me confesó el secreto de su longevidad deportiva, que no era otro que no ver jamás la tele, ni leer los periódicos. El Coleta vivía en un mundo sin noticias, alimentándose de libros ancestrales que cuanto más etéreos, más le ponían los pies en el suelo. Para él las máquinas eran un estorbo y el fútbol una necesaria forma de comunión con el universo.

Otra tarde, despachando con "Abuelo" Meneghin, llegamos casi a las manos, discutiendo cuál era la mejor cerveza de Europa. El viejo se levantaba cada mañana a las 8 como si todavía siguiera en activo, había perdido el norte por no darse cuenta de que ni somos inmortales ni podemos prolongar nuestra carrera hasta el infinito.

Recluido en mi casa de la Toscana, me puse a reflexionar sobre lo que había sido mi vida hasta entonces: un buen puñado de casualidades que cabrían en una caja del tamaño de un ascensor de hotel, en el que por supuesto sonaría una melodía castigada con la voz impenetrable de mi gran ídolo de siempre, el otro Dino.

jueves, julio 26, 2007

El Último Francotirador del Periodismo


Este es un pequeño homenaje a Carlos Boyero, uno de los principales inspiradores de este Blog y al que el Señor F. me presentó a través de la columna que podéis leer más abajo, en uno de esos viernes a media mañana, mientras disfrutabamos de los bocatas de calamares de la Plaza Mayor, en lugar de perder el tiempo asistiendo a clases en la universidad.

Tan poderoso como solo
(EL VOYEUR - CARLOS BOYERO 10 de marzo de 1999)

Veo en ¡Qué grande es el cine! a un señor que al principio de los 70 escribía: «Y que más da, querida, sé una vez razonable, que más dará ya quedarse o salir, si roto todo el pasmo, habría que drenar tantas capas de prensadas cenizas que, de verdad, querida, la fatiga, el horror...» en el memorable libro de poemas Una tromba mortal para balleneros. Se llama Martínez Sarrión. Veo a Juan Manuel de Prada, autor de Coños, o Pollas, o algo así, que aún no he podido leer debido a ineludibles compromisos con Proust, Stevenson, Stendhal, Faulkner y otros colegas suyos, pero del que sí conozco algunas enfáticas majaderías con formato de artículo en las que se empeña inútilmente en ser confundido con Capote. Veo a otro tipo incrustado a una pipa que hace infinitos años me lanzó una maldición bíblica por definir como soplapollas a su sacralizado Godard.

Digo veo, porque prudentemente he quitado el sonido del televisor. Están hablando de El Padrino 2, uno de mis amores inmarchitables, y mi humildad no quiere contagiarse de la sabiduría «garciana» y acabar «sabiendo casi tanto» de ella como el publicista de los vídeos de Warner.

El Padrino 2 me ofrece la lección magistral sobre la Historia, la Política, la Corrupción, el Poder, la Filosofía, la Psicología, la Soledad, la Familia, la Violencia, la Traición, la Decadencia. Algo que podrían haber firmado con orgullo Shakespeare o la tragedia griega. Estas cosas tan trascendentes están expresadas con hipnosis, magia, sabiduría, inteligencia, complejidad y belleza deslumbrantes.

Es capaz de lograr que sienta infinita piedad hacia un monstruo del que me han mostrado su grandeza y su miseria. Se llama Michael Corleone. Me contagia su indescriptible sufrimiento cuando comprende que su hermano le ha traicionado. A él, que sacrificó todos los principios morales de su juventud en nombre de la Familia. El rostro hierático de Pacino se contrae, su mirada sangra, agacha la cabeza y la cubre con una mano mientras que la otra sujeta temblorosamente un cigarrillo.

Me siento tan desolado como él cuando besa al hermano y le grita: «Has roto mi corazón, Fredo», cuando cierra implacablemente la puerta de la casa familiar a esa decepcionada esposa que ya no puede seguir amando al Mal, la soledad cósmica y la inconsolable tristeza de ese poderoso hijo de puta sentado en un jardín sombrío y rodeado de hojas secas, consciente de lo que perdió o mató para poder ganar, sus recuerdos de esa plenitud que jamás volverá, la muerte en vida, la terrible aceptación del destino, el horror abismal de ese verdugo, el trágico patetismo de esa víctima. En el prólogo hemos visto a un niño huérfano de todo que llega a «Lamérica», recluido en un hospital, arrullándose con una canción siciliana, balanceando sus pies, mirando con fascinación la Estatua de la Libertad. El epílogo posee idéntica grandeza estética y emocional. Esto es Arte, esto es Cine.

martes, julio 17, 2007

Nachocho


Inconformista radical, ecléptico, irreverente, leal, irremplazable, rebelde con causa ...

Hace casi 18 años que asistí a mi primer partido de baloncesto, aquella tarde de Reyes en el Palacio, creí escuchar por la megafonía la palabra bazofia. Es imposible que no se me escape una sonrisa al pensar en aquella tarde y, sobre todo, en aquel jugador que en realidad se llamaba Nacho Azofra.

A los que me preguntan por mi dualidad (madridista en fútbol, estudiantil en baloncesto) les contesto que las dos secciones solo tienen en común el nombre y el color de las camisetas; y les recuerdo las palabras de Joe Arlauckas cuando dijo aquello de "El equipo de fútbol no gana nada, nosotros les estamos pagando la ficha".

Soy un estudiantil converso, no sabría decir cuando me convertí exactamente, lo que sí que sé es que en todos estos años ha habido un jugador que ha representado como nadie el espíritu del club y que hace tan solo unos días anunció su retirada definitiva.

Nachocho ha sido el máximo exponente de la filosofía estudiantil, basada en la cantera, el Ramiro, el alcohol, la Demencia y esas ganas de ir siempre contra corriente como buen salmonete. El secreto de la longevidad deportiva de Azofra no es otro que el no perdonar jamás la siesta después de comer, una costumbre que el que escribe también practica, en la medida de sus posibilidades.

El palmares de Azofra es el de la época dorada del club colegial: 2 Copas, una Final Four de la Euroliga, una final de la Korac y una final de la ACB. La dirección en cancha de Nachocho siempre se basó en una sabia combinación de una defensa impenetrable pero alegre y un contraataque showtimero: la esencia del baloncesto de unos toreros capaces de enfrentarse a cualquier morlaco, ya fuera en Jorge Juan, el coso de Vista Alegre o incluso en la mismísima CasaCampo.

Nunca echaremos lo suficiente de menos a este crack que me firmaba autógrafos a la salida de los partidos, cuando yo no era más que un tierno pre-puber y al que, hace tan solo unos meses, pude saludar y hacerme una foto con él después de un Fuenla-Estu.

Cuentan que a Azofra le robó la novia su mejor amigo, uno de esos traidores que se cambian de acera para poder ganar títulos. Nachocho nunca les guardó rencor, siempre fue partidario del "Si quieres a alguien dejalo libre ... si vuelve es que alguna vez te quiso de verdad" y, además, sabía de sobra que tanto su ex-novia como su supuesto amigo: en el pecado llevaban la penitencia.

En aquella tarde de Reyes de principios de los 90, yo no sospechaba que algún día todos llevaríamos en el bolsillo un móvil que nos permitiría fotografiarnos con nuestros ídolos de la infancia, tampoco sabía que aquel sería el primero de varias decenas de partidos inolvidables, que un día llegaría a ver en directo a los Lakers en Boston o que una tarde de julio tendría el honor de dedicarle un post al mejor jugador que ha vestido jamás los colores del equipo de baloncesto más carismático de Europa.

lunes, julio 02, 2007

Don Pacino


"Hay que aceptar las cosas malas junto con las buenas. Todo es parte de tu identidad, de tu lucha. ¿Por qué deshacerte de algo que has hecho? Me molestaría muchísimo poder eliminar las películas malas. Hay películas que yo no quería hacer y que salieron mal, y hay películas que realmente no quería hacer y salieron bien. ¿Qué puedo decir? Tuve la suerte de tener esas oportunidades."

"Conversaciones con Pacino" es una recopilación de encuentros con uno de los actores más grandes de las últimas tres décadas. Alguien que odia las entrevistas y a los periodistas casi tanto como la fama, pero que con los años ha aprendido a vivir con todos ellos. Un interprete shakespiriano de pura raza que, casi sin quererlo, ha protagonizado algunas de las mejores películas de la historia.

Después de tantos años en la cumbre, Pacino no tiene el menor interés en saldar viejas deudas con detractores o ex-compañeros de reparto, convirtiéndose en la antítesis del Don Corleone que le llevó al estrellato y sólo parece lamentar hasta el infinito la ausencia de Robert Duvall y Winona Ryder en la tercera del Padrino.

Su excentricidad es producto de su genialidad, Larry Grobel nos intenta inculcar esta idea desde el principio del libro. Tras la desconfianza inicial, Larry y Pacino acaban siendo íntimos. Con los años, Alfredo se ha convertido en un mito para sus compañeros de profesión y un icono relleno de celuloide para el resto de los mortales.

A través de las conversaciones, Al nos permite adentrarnos en su cara más oculta, la de pater familia sesentón que disfruta viendo corretear a sus gemelos por el jardín, mientras declama versos del Bardo eterno.

Al final, la familia acaba siendo fundamental para Pacino: un personaje tímido, con miedo al compromiso, que se olvida quién es y de dónde viene cuando esta enfrentándose a si mismo sobre las tablas. Histrión o no, ha amasado una fortuna como el que no quiere la cosa, cambiando las aceras de Nueva York por las autopistas infernales de Los Angeles.

Con "Looking for Richard" se convirtió en director accidental, sabiendo de sobra que para él actuar es más necesario que respirar. El justo desorden de su casa esconde tesoros como ese único poema que dedicó a su hijo recién nacido. Si alguna vez os preguntasteis que pasa por la cabeza del Don, la respuesta más aproximada está en las "Conversaciones con Pacino". Bona sera.

domingo, abril 22, 2007

Fan Vasten



Aprovechando que el Ajax retira hoy el 14 de Cruyff, voy a hablar un poco de uno de su grandes descubrimientos como entrenador: Marco Van Basten, uno de los futbolistas más elegantes de la historia y ese killer del área que todos soñamos ser alguna noche que otra.

Desde las entrañas de la ciudad del Red Light District, el joven Marco se hizo con un hueco en el corazón de los aficionados del Ajax con su fútbol espectacular, mamado en la mejor cantera de Europa y en vísperas de juntar a una generación de holandeses futbolistas inolvidable: Gullit, Rikjaard, Van Breukelen, los hermanos Koeman, y todos los demás, coronaron de una vez por todas a los Tulipanes en la Eurocopa del 88.

En el Milán, Van Basten nos amargó la vida durante años a los madridistas. Era inevitable sentir envidia y pedir a gritos un cambio pelo a pelo por el “macho” Hugo Sánchez. Los galácticos de Florentino llegaron una década tarde, imaginaos un equipo con Maradona, Van Basten y Matthaus como extranjeros, sumados a la Quinta del Buitre al completo, además de los Buyo, Gordillo, Aldana y Losada …

Las lesiones no tuvieron compasión con Van Basten, con apenas 30 años le condenaron a una retirada temprana y durante unos pocos meses más pudimos seguir disfrutando en las pantallas bidimensionales del PcCalcio de sus remates imposibles y sus salidas nocturnas a la milanesa, siempre triunfantes y regadas en Lambrusco.

Hoy en día Marco Van Basten se gana la vida dirigiendo a la selección de su país, inculcándoles su carácter ganador y esa filosofía balompédica tan particular, en la que si además de ganar revientas la red unas cuantas veces, no te irás nunca a casa con hambre de más.

sábado, febrero 17, 2007

Bardem


Aprovechando el estreno del documental “Los Invisibles” en Berlín, voy a escribir un poco sobre el mejor actor de nuestro cine, el imprescindible Javier Bardem.

Cuando le nominaron al Oscar por “Antes que anochezca”, se hartó de hacer declaraciones en las que dejaba entrever que no estaba preparado para recibir la estatuilla. Según él, lo mejor sería ir a la ceremonia con resaca, para tener los biorritmos bajos y evitar que los nervios se le acabaran saliendo por la boca.

El paraíso para Bardem es algo tan sencillo como echar unas risas mientras toma unas Coronitas en compañía de sus eternos amigos, con la seguridad de que en un rato se encontrará con una de esas mujeres imposibles a las que es capaz de seducir con su perenne voz cazallera y ese físico de boxeador pseudo intelectual.

Si hay algo que le distingue de los demás actores, es su capacidad para seleccionar concienzudamente los papeles. Pasa de los trabajos alimenticios, porque tiene suficiente dinero como para no tener que madrugar para rodar películas que el jamás pagaría por ver.

Odia los programas de cotilleos que hurgan en su intimidad, porque no les debe nada. Si de él dependiera todos los paparazzis serían exterminados de la faz de la tierra. Como fiel representante de la generación del 69, solo le importan de verdad su familia, el cine, las mujeres y sus amigos; aunque no necesariamente en ese orden.

Después de la nominación al Oscar, la industria hollywoodiense llamó mucho a su puerta, pero él es mejor actor y más listo que Banderas y Pe. Sabía de sobra que en Hollywood y con las mujeres, la mejor forma de triunfar es hacerse el duro fingiendo que no te interesan.

Trabajar con Amenabar y Fernando León le consolidó definitivamente como el más grande en España y llamó la atención de unos cuantos directores prestigiosos que no descansarían hasta convercerle de trabajar con ellos, sus nombres: John Malkovich, Michael Mann, Milos Forman, los Coen, Mike Newell, Soderbergh y, como no podía ser de otra forma, Scorsese.

El día que le entregó el premio Donostia a un circunspecto De Niro, Bardem parecía mucho más nervioso y emocionado que Bobby. No podía sospechar que en unos años él sería uno más de esa añeja estirpe de Centauros del Desierto, dispuestos a hacer buena cualquier película con su mera presencia.

domingo, enero 14, 2007

Viejo Zorro Plateado


Hola, soy Fabrizio Ravanelli, tal vez me recuerden de aquella vez en que le levantamos la Champions League al Ajax, sin que se dieran cuenta de por dónde le había metido aquel gol sin ángulo que nos llevó a ganar aquella copa dónde más nos gusta: en los penalties ... Así podría empezar "Penna Bianca", la biografía todavía no escrita de este auténtico paquete que llegó a lo más alto en el mundo del fútbol a base de casta, coraje y suerte.

Desde su Perugia natal, Ravagol empezó a pegar patadas a un balón cuando todavía no lucía canas, en su más tierna infancia. Cuando ya era un adolescente, el joven Fabrizio empezó a soñar con vivir del fútbol, lo que tal vez le permitiría eludir los madrugones mañaneros y, con suerte, no tener que trabajar más de dos horas al día. Su palabra favorita siempre fue la española Siesta.

A Ravanelli siempre le gustaron las mujeres y la priva, nunca perdonó la grappa después de cada comida, pensaba que era bueno para el alma y le mantenía ojo avizor sobre el terreno de juego: cabellera blanca, corazón negro.

Después de peregrinar por divisiones menores de la mano del Perugia, Avellino, Casertana y Reggiana; la Vechia Signora se fijó en este discípulo de Julio Salinas que parecía una víctima propiciatoria para un equipo sustentado por pociones mágicas, presión a tutto campo y velas al viento.

Aquella era la Juve de Baggio, Vialli, Conte, Ferrara, Del Piero ... fantasiastas o gladiadores, entre los que Ravagol ejercía de picapedrero del área, goleando siempre por encima de sus posibilidades, soñando con Ferraris, mujeres de pechos turgentes y tintes invisibles que le devolvieran el color a su pelo.

El 96 fue el año de Ravanelli, hizo a la Juve campeona de Europa por segunda vez en su historia y se permitió el lujo de pasearse en la Eurocopa por tierra británicas con la zamarra azzurri puesta. Tanto le gustaron las islas que allí se quedó más de un año, metiendo 16 golitos para el Boro y ganando muchos billetes; tantos que le tuvieron que sacar de allí con grúa cuando el equipo bajó a la First Division y no se podían permitir pagarle sus emonumentos.

Otro campeón de Europa bajo sospecha se cruzaría en el camino de nuestro héroe: el Olympique de Marsella. En la costa azul, el George Clooney del balompie se sentía en su salsa, rodeado de fiestas, mujeres exhuberantes y mucho sol para tostar sus canas vuelta y vuelta.

La morriña transalpina hizo que unos años después se convirtiera en el revulsivo de lujo de ese Lazio despilfarrador de comienzos del milenio. Cuatro golillos en más de un año no eran gran cosa para este fucker de la noche, que un buen día decidió cruzar de nuevo el canal de la Mancha para segar las áreas de aquellos que osaran enfrentarse al Coventry, al Derby County y otra vez al Coventry.

Siempre le fascinaron los hombres con falda y por ello decidió subir a Escocia para probársela, en el camino firmó un contrato con el Dundee, con el que no llegaría a jugar jamás. El frío escocés le recordó que dónde mejor se está es en casita y por ello acabó sus días de futbolista vistiendo la elástica roja del Perugia.

Tal vez no haya sido el mejor jugador de la historia, puede que ni siquiera de su pueblo, lo que es innegable es que pocos nos han hecho reír tanto con sus pifias y emocionarnos con sus destellos de calidad como este viejo zorro plateado al que le gusta beberse los sambucas flameados y provistos de tres granos de café. Ande o no ande, Ravagol Grande.

sábado, enero 13, 2007

Recordar es volver a vivir


Ayer desempolvé el smoking y la pajarita para acudir al estreno de la sexta de Rocky. Una vez más, hay que quitarse el sombrero delante de Stallone y reconocer que, aunque sea uno de los actores menos expresivos que ha dado el cine, a la vez es uno de los grandes creadores de mitos y leyendas de nuestro tiempo.

La historia de Rocky es una metáfora de la del propio Stallone. Cuando nadie daba un duro por él, Sly se sacó debajo de la manga un guión que, con mucho esfuerzo, consiguió vender con la condición de protagonizar él mismo la película. Los réditos de aquella aventura fueron tres estatuillas y otras siete nominaciones al Oscar, incluyendo las de mejor actor y mejor guión original para Sly, algo que solo habían conseguido simultanear antes Chaplin por “El Gran Dictador” y Orson Welles por “Ciudadano Kane”.

Después de su consagración vendrían hasta cuatro secuelas de Rocky, Rambos e infinitas películas de acción que elevaron a Stallone hasta la categoría de estrella, a la vez que iba mermando su crédito como actor y cineasta.

Tras años de peregrinación por el desierto, Sly se ha decidido a cerrar como se merece la saga del boxeador indomable que encajaba los golpes de vida como ninguno y seguía levantándose una y otra vez, avanzando hasta vencer al contrario por puro agotamiento.

El resultado es más que digno, una película que no gustará a los bohemios ni a los gourmets del séptimo arte, pero que atraerá en masa a los nostálgicos de los ochenta, para pasar un buen rato enfundándose los guantes de boxeo por última vez.

Las calles de Philadelphia son protagonistas otra vez treinta años después y consiguen dar a la película ese toque romántico, barriobajero y melancólico que emanaba la primera. Acompañados de nuestro perro volveremos a subir corriendo las escaleras del ayuntamiento de la ciudad del amor fraterno, oyendo de fondo la fanfarria de Bill Conti, con ese regusto agridulce que dejan los huevos crudos cuando los desayunas a las cuatro de la mañana.

En la sala no se oyó ni una mosca ni un móvil en las menos de dos horas que duró esta película, hecha del material del que se fabrican los héroes, destilando ese carisma que nunca tendrá el cine independiente. Cuando se acaba te quedas con ganas de más, esperando que la mejor hexalogía de la historia del cine se convierta pronto en la mejor heptalogía.

jueves, diciembre 28, 2006

Kareem


En la eterna discusión sobre quién es el mejor jugador de baloncesto de la historia, la mayoría dirán Jordan y habrá quién nombre a Magic, Bird o Chamberlain. Casi nadie se acuerda de Kareem Abdul Jabbar, el tipo de las gafas elásticas que ostenta, entre otros, los records históricos de la NBA de puntos, minutos jugados y apariciones en el All Star.

Cuando tenía unos ocho años me tragaba con cuchara cada viernes por la tarde “Cerca de las Estrellas” de la mano de Ramón Trecet. En aquellos tiempos, Magic brillaba con luz propia y junto a él jugaba un tocho con gafas, de edad indefinida, que clavaba los ganchos de tres en tres.

Con apenas 42 primaveras aquel bigardo se retiró perdiendo las finales de la NBA contra los Bad Boys de los Pistons. No fue el adiós soñado, pero a nadie le importó demasiado, hacia años que el mito había superado la fama de aquel gigante de Harlem, antes conocido como Lew Alcindor.

Al parecer, los secretos de la longevidad deportiva de Kareem fueron el yoga, las artes marciales y meditar antes de cada partido, para rebajar tensiones. Su espíritu ultra competitivo hizo el resto, para convertirle durante dos décadas en una amenaza constante frente a cualquier tablero.

Con sus desaires a la prensa y a los aficionados, Jabbar se ganó a pulso ser considerado uno de los deportistas más antipáticos. El carisma y la eterna sonrisa de Magic fueron el contrapunto perfecto a este huraño pívot que con el tiempo llegaría a ganarse el cariño de la afición, más por considerarle una venerable leyenda deportiva que por entender su arisco carácter.

Juntos, Magic y Kareem llevaron a los Lakers del Showtime a jugar ocho finales de la NBA en diez temporadas, ganando cinco de ellas y haciéndose un hueco entre las mejores dinastías de la historia. Después de la retirada de Kareem, un joven Divac intentaría ocupar su sitio y la temprana retirada de Magic dejarían huérfanos de gloria a los de amarillo y púrpura hasta el advenimiento de Phil Jackson.

Su arisca personalidad le ha cerrado a Jabbar la puerta de muchos banquillos, tan solo ha podido entrenar en ligas menores y como ayudante en los Clippers y los Sonics. En la actualidad, trabaja con los Lakers, ayudando a Andrew Bynum a convertirse en el heredero de la tradición angelina de grandes pivots: Mikan, Chamberlain, el propio Jabbar y O’Neal.

Los números de Kareem no podrán igualarse jamás, el fue el eslabón entre el baloncesto clásico y el moderno, una leyenda viva del baloncesto que odiaba la fama, se convirtió al Islam, fue alumno de Bruce Lee y disfrutaba haciendo cameos en “Aterriza como puedas”. Su patentado “Sky Hook” era el arma favorita de este titán que escribió con trazo grueso algunas de las páginas más gloriosas del deporte de la canasta.

viernes, diciembre 15, 2006

Sonny


"My friend, Henry Charles Bukowski JR. I miss you, S.P." así acababa "Cruzando la Oscuridad", la segunda película como director de Sean Penn, el mejor actor de la última década.

Con el Oscar por "Mystic River" la industria hollywoodiense rindió tributo, de una vez por todas, a su rebelde favorito. Poco quedaba ya de aquella joven promesa que se casó con Madonna a mediados de los 80, aquel yogurín cargado de demonios supo encontrar a su Princesa Prometida y se dio cuenta de que el cine era lo que mejor sabía hacer.

Sean Penn dice que se convirtió en actor por culpa de Robert de Niro y, gracias a ello, pudo cubrir el hueco que desde “Casino” dejó el Gran Bobby, el de ese actor camaleónico cuya mera presencia es siempre sinónimo de buena película. Penn es otro Centauro del Desierto: rostro impenetrable, capaz de vendernos dureza y fragilidad a la vez, intensidad y nihilismo, un talento en estado puro que jamás agacha la cabeza.

Está a la izquierda de la izquierda, pero detesta la política más allá de sus connotaciones humanas. Odia a Bush y si pudiera le echaría a patadas de la Casa Blanca, pero nadie le toma en serio fuera de las pantallas. En un país tan hipócrita como USA, los que van de frente están condenados a darse de bruces contra las paredes de un sistema podrido.

El Kleinfeld de Carlito, los sargentos maniqueosde “Corazones de Hierro” y “La Delgada Línea Roja”, el condenado de “Pena de Muerte” o el profesor atormentado de “21 Gramos” son sólo algunas de las reencarnaciones de este genio de la interpretación que parece mejorar en cada trabajo.

Entre sus amigos están y han estado artistas malditos como Buk, otros gigantes del cine como Nicholson o Hopper, y, en general, cualquiera con un mínimo talento que no este dispuesto a bajarse los pantalones por un puñado de dólares ni a vender a los suyos por tener una vida más fácil.

El día que se quemó su casa de Malibú, en lugar de pena sintió un gran alivio, porque se dio cuenta de que en la vida sólo son imprescindibles la familia y los amigos. El resto es posible reemplazarlo, casi con la misma facilidad que Sean Penn nos hace creernos cualquier papel que le apetece interpretar.

miércoles, noviembre 29, 2006

Progre a medio trasnochar


Cada noche El Gran Wyoming reparte cerita a eso de las 9 de la noche en la Sexta, su programa “El Intermedio” ayuda a superar la ausencia de los guiñoles o cualquier otro desahogo mediático. Ahora que se vuelve a poner de moda la máquina de la verdad, es bueno que en la tele haya gente que la reventaría a patadas.

En "El Intermedio" el Guayo se dedica a reírse de todo lo que se ponga a tiro, sin importar ideologías, religiones o color de la sangre. No se respeta a nada ni a nadie y siempre reserva alguna bala para todos aquellos estamentos o personas que representan la cara más reaccionaria de esa España que nos vio nacer.

Hay secciones que se repiten cada día: “Lo que España vota va a misa”, repaso de la actualidad más surrealista, entrevista a un famoso en promoción… Y a parte de eso, alguna sección itinerante, como "el Corruptómetro" (de 100 veces 99 dedicada a Paco el Pocero), conexiones en directo o misterios varios.

Esta vez, en lugar de rodearse de varones, el Guayo ha fichado a cuatro mujeres, algunas de ellas de muy buen ver (Beatriz Montáñez y Cristina Peña) y otras pasables (Thais Villa y Yolanda Serrano). El resultado es una estética tipo Robert Palmer, en la que el Gran se siente como pez en el agua haciendo chascarrillos sobre su supuesto sex appeal.

El Intermedio, uno de esos programas a fondo perdido que la Sexta se permite el lujo de emitir a diario. Después del batacazo de su azotea y para evitar que algún día solo se le recuerde por CQC, el Gran Wyoming nos hace partirnos la caja a diario, mientras los demás se toman en serio la vida.

miércoles, noviembre 22, 2006

Hasta siempre Bob


El lunes nos dejó Bob Altman, el genio de las películas corales, el maestro de las "Vidas Cruzadas", un tipo que llevaba medio siglo haciendo cine sin bajarse los pantalones ante nada ni nadie, sin duda le echaremos de menos.

Soy un enamorado de esas películas con infinidad de personajes en las que al principio nada tienen que ver unos con otros y en las que al final todas las piezas encajan, como si de un rompecabezas de celuloide se tratara.

Sin "Vidas Cruzadas" no hubiera habido "Magnolia" o "Crash", sin Altman el cine de hoy no sería el mismo. Siempre nos quedara su referente indomable: un relámpago en mitad de las tinieblas en las que transita el cine actual, un latigazo en el trasero de una industria que cada vez se acerca más a la producción en cadena.

Después de cinco nominaciones - sin premio - al Oscar a la mejor dirección, este mismo año le concedieron uno de esos vergonzosos Oscars honoríficos, una estatuilla que le venía pequeña. El mejor homenaje que le podemos tributar es ver cada poco tiempo sus películas, sabemos que donde quiera que esté, el viejo zorro torcerá el gesto con esa media sonrisa del que lo sabe todo sobre cine.

sábado, noviembre 18, 2006

Memorial Pancho Puskas


Ayer se nos fue la mejor zurda de la historia del fútbol mundial: el grandísimo Pancho Puskas. En un tiempo en el que el Madrid y la selección atraviesan serios problemas de identidad, recordar a tipos como Puskas es más necesario que nunca.

El húngaro escapó del comunismo para ser una estrella en la España franquista, su figura oronda engañaba a todos aquellos que pensaban que para triunfar un futbolista tenía que ser una sílfide y hartarse de correr. Puskas era otra cosa: talento en estado puro e instinto de supervivencia hecho gol.

Cualquier niño oye alguna vez hablar de Pelé, Cruyff, Di Stefano o Maradona; supongo que la primera vez que oí hablar de Puskas fue repasando la historia del Madrid en tiempos de Valdano. Él siempre fue un rey sin corona o sin Mundial, el representante de un fútbol de posguerra en el que tipos que se criaron rodeados de penurias salían a jugar al campo como si la vida les fuera en ello.

El fútbol permitió a Puskas escapar de Hungría, una tierra que nunca olvidaría y a la que volvió cuando cayó el muro, para regalarle un poco de la magia que siempre tuvo. Los que le conocieron dicen que siempre lo dio todo, llegando al punto de arruinarse. El destino le tenía guardado un último partido, después de seis años olvidando una vida cargada de éxitos, ayer nos dejó Pancho Puskas: genial jugador y mejor persona.

domingo, octubre 29, 2006

Tributo a Red Auerbach


En la nochevieja del 98 al 99, en un alarde de amortización de barra libre, nos conjuramos para bebernos una copa por cada uno de los 16 anillos que tienen los Celtics. Por suerte para nuestro hígado nos quedamos en las 8 Copas de Europa del Madrid de baloncesto. Siete años después de aquella noche me hice una foto junto a la estatua del artífice de todos aquellos triunfos, el mismísimo Red Auerbach, que ayer pasó a mejor vida.

El mítico entrenador y presidente de los Celtics es historia del baloncesto, se trata de uno de esos personajes imprescindibles sin los que el deporte de la canasta no sería lo que es hoy en día. Sus 9 anillos como entrenador (8 de ellos consecutivos) sólo los ha conseguido igualar Phil Jackson y su leyenda seguirá viva mucho tiempo, tanto como los Celtics sigan jugando al baloncesto.

Auerbach pertenecía a esa clase de hombres moldeados por las grandes guerras, para los cuales cada partido era una batalla. En un tiempo en que los blancos predominaban en la cancha, el supo darle protagonismo a Bill Russell y a otros hombres de color, que cambiaron para siempre la forma de jugar al baloncesto.

Hay quién dice que la NBA está más devaluada que nunca, que ha perdido el Norte y cualquier mindundi europeo puede hacer fortuna por allí. El día que Larry Bird se retiró del baloncesto, con él se fue la suerte de la mejor franquicia de la historia. Estos últimos años no tienen que haber sido agradables para un ganador como Auerbach y como homenaje, este año los del Trébol le dedicaran la temporada completa al viejo Red, lo menos que merece es que consigan llegar a los Play-Offs.

Ha muerto uno de los Bostonianos más ilustres, un hombre a un puro pegado al que echaremos de menos y al que los turistas seguirán acercándose cada día para fotografiarse junto a él en su banquillo del Quincy Market. Gracias Red por todo lo que le regalaste al baloncesto y a los que amamos este deporte.

jueves, octubre 05, 2006

Only one Keano

Hace unas meses se confirmó la retirada definitiva de Roy Keane, sin duda uno de los mejores futbolistas de los últimos quince años. La carrera del irlandés está marcada por luces y sombras, pero ante todo será siempre recordado como un ganador.

En una de esas noches, un buen amigo me comparó con Keane. La comparación venía al caso por la supuesta decadencia del Irlandés, después de haberlo dado todo tantas veces. Aquello al principio no me hizo mucha gracia, pero con el paso del tiempo me ha ido agradando más.

Como la mayoría sabéis soy un nostálgico del Manchester de los 90: Cantona, Schmeichel, Giggs y los Fergie Boys marcaron una época en el fútbol europeo. Sin llegar a los niveles de glamour de los galácticos, aquel equipo tenía algo que no se ha vuelto a ver hasta la fecha, una extraña mezcla de carácter y calidad que servía de puente entre el fútbol inglés de los 60 y el actual. Aquel equipo hizo olvidar de una vez las tragedias de Heisel y Hillsborough, sirviendo de trampolín a la flamante Premier League.

Durante trece temporadas Roy Keane fue el alma del United, la prolongación sobre el campo de Sir Alex Ferguson, el eterno capitán que cualquier equipo necesita para entrar en la historia.

El lado oscuro de Keane incluye lesiones intencionadas a otros jugadores, entradas al límite de la legalidad y rajadas varias. Keane nunca ha tenido pelos en la lengua y al final eso le costó su salida de la selección irlandesa y del Manchester. Pero es que un tipo con su carácter no podía seguir soportando formar parte de esa mediocre banda de niñatos en la que se ha convertido el que fuera mejor equipo inglés de los 90.

Después de que se fuera Cantona, Keane se convirtió en el líder indiscutible del equipo del triplete. En el 99, de la mano de Keane, conquistaron Liga, Copa y Copa de Europa. Keano no pudo estar por sanción en aquella mítica final del Camp Nou, pero esta claro que sin él jamás podrían haber llegado hasta allí.

Keane es además el mejor futbolista irlandés de la historia. Fue el jugador más destacado de su selección en el mundial del 94 y su empuje llevó en volandas a su equipo hasta la fase final del de Corea y Japón, dónde acabó saliendo por la puerta de atrás por desavenencias con su entrenador.

El pasado invierno se especuló con la posibilidad de que Keano se incorporara al Madrid como revulsivo. Por suerte su fichaje no llegó a concretarse y el irlandés acabó jugando en el Celtic de Glasgow, cumpliendo así con el sueño de cualquier católico de las islas y ayudando al equipo a ganar otro título liguero.

En estos tiempos inciertos en el que los españoles nos preguntamos una y otra vez por qué nuestra selección nunca gana nada en las grandes citas, tipos como Roy Keane nos recuerdan que a parte del físico y la calidad futbolística, para hacer grande un equipo hacen falta líderes ultracompetitivos, dispuestos a echarse el equipo a las espaldas y pegar cuatro voces cuando el divismo y la niñería de sus compañeros se hagan insoportables.

La leyenda del indomable Roy Keane seguirá viva mucho tiempo, tanto como en las gradas del Teatro de los Sueños se siga escuchando "There's only one Keano, only one Keano ..."

sábado, septiembre 16, 2006

Sr. Floppy te echamos de menos

Es imperdonable que en 9 meses de Blog no le haya dedicado un post a este icono de mi adolescencia, un conejo de trapo que jamás tuvo pelos en la lengua y que no tiene lado oscuro porque el mismo es la incorrección política peluchizada.

En una noche de borrachera el Sr. Floppy se casó con el zapato del Monopoly y como muchas veces le diría a Jack: “Yo podría haber sido muy feliz con ese zapato”. Drew Barrymore es la musa e inspiración de este conejo homófono que adora ver a dos chicas besándose en los labios.

El Sr. Floppy es el alter ego de cualquier muchacho que se precie de serlo, un conejo bebedor, mujeriego y que siempre dice lo que piensa. Sus discursos sobre la belleza femenina y el americanismo condensan lo que la gran mayoría de los yankees piensan y solo se atreven a decir en sus casas.

El Sr. Floppy seguirá siempre vivo en el inconsciente de todos los que seguimos su serie con devoción y no estaría mal que alguna de las nuevas televisiones, que reponen todo tipo de productos añejos, recuperaran esta serie de escaso talante e inmenso talento.