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martes, octubre 20, 2009

Hasta siempre jugón



Creo que la primera vez que vi y oí a Montes fue en "El Día Después" original, tuvo que ser en "Lo que el ojo no ve" o alguna sección similar. En la cabina de comentaristas de un estadio cualquiera, se desgañitaba con narraciones barrocas e improperios como ¡¡¡ Pero Gadget !!! Poco tiempo después empezaría a trabajar para el Plus, narrando los partidos de la NBA, que hasta entonces siempre había ofrecido la segunda cadena.

En mi casa nunca ha habido plus, las rayas y el susurro ininteligible del canal número seis, escondían todo el baloncesto americano con el que tanto disfruté de pequeño. Montes era el heredero de Trecet, pero en versión más excesiva, culta y salada; pero del que solo podía disfrutar cuando el bueno del Sr. F me pasaba algún partidillo grabado, preferiblemente del All-Star o de los Lakers.

En el baloncesto moderno siempre habrá dos etapas claramente diferenciadas: Antes y Después de Magic. Cuando el Mago se retiró en el año 91, nos dejó huerfanos a todos los seguidores de los Lakers. Ni Jordan ni nadie conseguiría cubrir un vacío que duró hasta el día que Magic volvió a las canchas en el año 96, con unos cuantos kilos de más y reconvertido en un 4 poderoso. Por supuesto, Montes estuvo allí para contárnoslo y yo pude conseguir ver el partido completo, previo paso por casa de un amigo para programarle el vídeo y evitar perderme una ocasión tan inolvidable.

Poco puedo añadir a lo que ya han dicho Peeeete y el Sr. F sobre Montes. Siempre estaremos en deuda con él por todos los latiguillos recurrentes que introdujo en nuestro vocabulario, los buenos ratos que nos hizo pasar delante de la pantalla y todo lo que nos enseñó de música, cine y, sobre todo, baloncesto.

Cuando Montes empezó a narrar la NBA en el Plus hacía más de una década de la efímera estancia de Fernando Martin en Portland. Desde España veíamos a paquetes como Esposito o Rusconi llegar al baloncesto americano, mientras nuestros mejores talentos nunca cruzaban el charco por miedo o falta de oportunidades.

Hace apenas un mes, Montes se despidió para siempre de nosotros, contándonos como una selección campeona del mundo, en la que la mayoría ha jugado o jugará en la NBA, se proclamaba la mejor de Europa en Polonia; partiendo como favorita y venciendo a todos sus demonios durante un campeonato muy irregular. Sin duda una parte importante de esa victoria fue también suya, porque la generación que estaba sobre la pista había crecido escuchando narrar la NBA a Montes, él tuvo la culpa de que interiorizáramos que ya no tendríamos que volver a estar "Cerca de las Estrellas", porque las Estrellas de verdad eramos nosotros: los miembros del Calabazas Club.

jueves, junio 04, 2009

Once More Time


Esta noche comienzan de nuevo las finales de la NBA, el acontecimiento deportivo que todos estábamos esperando desde el último partido del Estudiantes en la liga regular. La gran incógnita sigue siendo si los Lakers habrán aprendido la lección del año pasado o serán víctimas de su sempiterna irregularidad y de la extraordinaria pujanza de los Magic de Dwight Howard.

De nuevo un español se acerca al anillo, después de una temporada magnifica de Pau, en la que seguimos acostumbrados a que consiga doble-doble en todos y cada uno de los partidos que juega, ahora toca volver a darlo todo, contra un rival inesperado y con una ventaja de campo que puede ser definitiva a la hora de enfrentarse con un equipo novato en lo de pelear hasta el final por el anillo.

El Tío Phil seguirá descontando los minutos que le faltan para la retirada definitiva, con diez aretes en las manos, ya ni su amada Jeanie le podría retener en el banquillo angelino. Tendría todo el derecho a dar paso a Byron Scott, para que cerrara definitivamente la cuadratura del círculo: Kobe siendo entrenado por un Laker de la época del Showtime, bajo la atenta mirada de Kareem, certificando que los 70 se reconcilien al fin con los 80, 90 y el siglo XXI.

Parece que Bynum está de morros con el Maestro Zen, los Lakers harían muy bien en intercambiarlo este verano por el otro Gasol, seguro que la Tanketa se saldría jugando en L.A. junto a su hermano. El único problema es que los yankees son demasiado cortos para entender la diferencia entre una eterna promesa y el sucesor de Sabonis que llegó de la soleada Península Ibérica.

Pau tampoco estará en el Europeo de Polonia, donde se comprobará si la selección tiene suficientes recursos como para que no se noten las ausencias de sus mayores estrellas. Apuesto a que echaremos de menos a Pepu, Scariolo no es ni la mitad de entrenador que el tipo que nos hizo campeones del mundo. Los caprichos de Pepe Saez nos van a pasar factura más pronto que tarde.

Este puede ser el año, si Pau gana ese anillo será un poco de todos, pero sobre todo servirá de confirmación de que el talento, la inteligencia y el trabajo conducen inexorablemente al éxito ... al menos cuando vienen acompañados de algo de suerte: quién le iba a decir a Pau hace un par de años que acabaría jugando en la franquicia más importante del planeta.

martes, diciembre 09, 2008

Focus, Not Focus


Los Lakers de este año son una apisonadora y parecen haber aprendido la lección de su fiasco en las finales contra los Celtics. Por primera vez un español es capital en un equipo con aspiraciones a todo. Phil Jackson está encantado con Gasol, un tipo al que no necesita motivar con sus típicas artimañas de viejo perro sarnoso. Gaysol se motiva solo, sabe fustigarse cada vez que comete un error para no volver a repetirlo y demuestra que no para de aprender cosas nuevas en cada partido. Pau sigue viviendo su sueño de color púrpura y oro.

Con Bynum ocupando el poste bajo, los angelinos se han convertido en un bastión en el que espectáculo, talento y altura se conjuntan para desafiar a la historia. Aún falta un par de ingredientes: la épica y el hambre de triunfos, lo único en lo que los Celtics fueron capaces de superarles la temporada pasada.

El ego de Kobe descansa placidamente, sin amenazas de ningún tipo, él es la estrella pero sabe que sin sus compañeros no puede llegar a ninguna parte. Su MVP de la temporada pasada fue un bálsamo para su maltrecha conciencia, en la que hacía años que planeaban sombras de aquella final del 2004, cuando volaba de los juzgados a las canchas en busca de un anillo que no hubiera arreglado problemas que solo el tiempo lograría curar.

Odom se ha acostumbrado a salir desde el banquillo, a un rol secundario desde el que parte como favorito para ser el mejor 6º hombre de la liga. Parece estar de vuelta de todo, pero no venderá barato su contrato de agente libre, sabe que el 2009 es el año para ganar el anillo y que después ya habrá tiempo de recuperar el esplendor y protagonismo perdido.

Farmar y Fisher parecen más entonados que nunca, sobre todo el primero, que dejó mucho que desear en los play-offs de hace unos meses. Un buen par de bases es la guinda que necesita el pastel púrpura y oro, para poder desafiar aquel mítico record de los Bulls del 98.

La clave será la defensa y la clave de la defensa es Trevor Ariza, que juega a otra velocidad y sabe secar como nadie a las estrellas del equipo contrario. Ariza es un sucedáneo de Carlitos Jimenez, un señor de los intangibles imprescindible para que un equipo plagado de estrellas funcione, porque pone sobre la mesa el coraje, casta y corazón que muchas veces se echa en falta en el equipo titular de los angelinos.

Temporada apasionante la que nos espera, si las lesiones les respetan, los Lakers están llamados a redimirse en las finales del 2009, seguiremos observándoles desde el otro lado del Atlántico, a la espera de que uno de los nuestros consiga ese anillo que desde hace años tanto se merece.

domingo, diciembre 07, 2008

Jugador Blanco, Corazón Negro




(Original de Marzo del 2001, sirva como homenaje a Chocolate Blanco el año que anunció su retirada)


El negocio se viene abajo, las audiencias televisivas decrecen por momentos, cada vez hay menos gente en las canchas, el de este año ha sido el All-Star menos seguido de los últimos 20 años.

El panorama es así de desolador, la decadencia de la NBA es un hecho, la liga no ha superado la retirada de Jordan hace dos temporadas. La marcha de MJ coincidió con el cierre patronal que acortó la competición en 30 partidos, la del 99 fue una temporada descafeinada y de la que ya casi nadie se acuerda.

Aquel fue el año en que surgió de la Universidad de Florida un base blanco del que nadie había oído hablar, y al que dieron las riendas de una de las franquicias más prometedoras de la liga: los Sacramento Kings.

Su nombre era familiar a todo el mundo, sonaba igual que el del gran reboteador de los Nets Jayson Williams, solo se diferenciaban en que el del flamante base no llevaba “y”.

Desde el principio el chaval empezó a dar muestras de lo que le diferenciaba del resto, para Jason el baloncesto era una forma de expresar sus emociones y su genialidad artística.

Mucho se habló el año pasado de unas declaraciones del deportivista Djalminha, en las que nombraba a Williams como su fuente de inspiración para realizar esas virguerías que dejan mudo al respetable durante días, y es que el brasileño sabe a quien parecerse.

Mucha gente se pregunta si alguna vez ha habido un jugador tan espectacular en sus pases como Williams, la mayoría diría que no, pero los más viejos del lugar seguro que no han podido olvidar un nombre: “Pistol” Pete Maravich.

Hace unos años vi uno de esos telefilmes baratos que ponen los domingos por la tarde en cualquier cadena. La película en cuestión iba de un chaval de 15 años cuya única obsesión era meter un balón en una canasta.

Su padre era entrenador de universidad y le llevó a entrenar con su equipo. Al principio el chico tuvo que soportar toda clase de insultos y burlas por su juventud, su falta de estatura y además por ser hijo del entrenador.

Pero en la cabeza del chico sólo había una imagen, la del balón entrando en la canasta, el ambiente hostil que le rodeaba no existía para él. Tras muchos avatares, al final el chaval se convertía en el héroe del equipo metiendo la canasta que les daría el título en el último partido.

Era la típica historia enraizada en el sueño americano mezclado con el deporte, la diferencia estaba en que al final apareció el típico cartel de las basadas en hechos reales, en el que se leía que Peter Maravich acabó batiendo records en su etapa universitaria y tuvo una exitosa carrera en la NBA.

Hace 5 años se cumplió el cincuentenario de la NBA, por este motivo se eligió a los 50 mejores jugadores de la liga y se les reunió en el All-Star de Cleveland del año 97.

En el descanso del partido de las estrellas fueron saliendo uno a uno, vistiendo una chaqueta especial para la ocasión, con los colores y el escudo del equipo en que triunfaron, y el número con el que se les recordará siempre.

Solo faltaba uno, Pete había muerto hace años pero sus hijos recibieron la ovación más atronadora de la noche, el baloncesto comenzaba a pagar la deuda que tenía con uno de sus genios más desconocidos.

Hubo quien no pudo reprimir las lágrimas al ver las imágenes de “Pistol” Pete en los 70, con aquellas patillas enormes y ese mostacho, dando pases imposibles por la espalda, entrando a canasta con toda clase de malabarismos, desesperando a su entrenador, surcando la frontera de lo políticamente correcto, flotando por la cancha a la vez que el público saltaba emocionado de sus asientos para aplaudir lo único que de verdad da sentido a una vida: un instante de genialidad.

Los que amamos el baloncesto somos unos privilegiados por poder ver cada semana a Jason Williams haciendo de las suyas sobre el parquet. Es un tipo que jamás deja indiferente, lo mismo ejecuta un picado por la espalda estando solo frente a canasta que tira desde 8 metros como si fuera lo más natural del mundo.

Como todos los genios Williams tiene un carácter difícil, su único amigo en el equipo es Chris Weber, al resto apenas les dirige la palabra. Conocida por todos es su afición al cannabis, y su estética rapada imitando a los raperos que tanto cantan sobre matar policías no sienta nada bien en su familia, ya que su padre y su hermano pertenecen al cuerpo.

Jason es un negro atrapado en el cuerpo de un blanco, pero tampoco cuenta con las simpatías de la comunidad afroamericana, que no ve con buenos ojos que un blanco les imite y además se atreva a vivir con su novia de color en un país en el que el racismo es más que una realidad.

Esperemos que la liga sepa mimar como se merece a este jugador único e irrepetible, un tipo que jamás batirá ningún record y puede que nunca gane un anillo pero al que todos los aficionados al baloncesto deberemos recordar siempre como aquel negro de piel blanca que convertía la realidad en el más espectacular de los sueños.

domingo, abril 20, 2008

¡¡ Demente Sentado: Demente Avikingado !!


Por cortesía de Pete, bajo una vez más al parquet donde juegan los del Ramiro, con la sensación de que puede ser la última. Nubes negras de descenso a la LEB y desaparición institucional se ciernen sobre el equipo con mayor número de deportistas federados de todo el país. Lejos de la resignación, se impone una revolución: habrá que ganar los tres últimos partidos o morir en el intento.

"Estos no ganan a nadie", me dice Charlie, el mismo que se tragaba con cuchara los Estu-Forum a solateras en el Palacio, sabiendo de sobra que algún día sería él quien los narrara desde las cabinas de comentaristas. Un rictus serio se puede leer en su mirada cuando acaba el partido: parece que la fiesta terminó. Lo único bueno es que parece que el Fuenla se ha salvado de la quema, lo que nos garantiza unos cuantos partidos en directo en años venideros y a Pete, seguir disfrutando de la geografía baloncestística española cada dos semanas.

En el metro de vuelta a casa, la Demencia se consuela a sí misma con unos cánticos tan ebrios como incesantes, ellos saben que lo fácil sería ser del Madrid, casi tan fácil como no tener resaca el día después de no haberse emborrachado. Pero ellos eligieron otra cosa: animar a un equipo gane o pierda, sin criticarle porque saben que las imperfecciones del Estu son las suyas propias y ni puta falta les hace ser tan perfectos como otros que presumen de títulos.

Han pasado casi 18 años desde aquel primer Estu-CAI y, pase lo que pase en los próximos 3 partidos, no cambiaría todo este tiempo siguiendo a los del Ramiro, por 6 o 7 ligas, unas cuantas Korac ni todas la Euroligas del mundo ... Ser del Estu es otra cosa: más allá del ganar o perder es donde se construyen las leyendas de equipos que eran mucho más que una colección de jugadores en busca de triunfos: el Espíritu del Estu y de la Demencia jamás morirá.

martes, enero 08, 2008

Jarabe de Arce


Steve Nash es un rara avis en la egocéntrica fauna que puebla el baloncesto profesional americano. Se trata del más firme hereredero de Magic Johnson o Stockton y el único blanco que ha conseguido el MVP desde los tiempos de Larry Bird. Su secreto reside en ese extraño don innato, que le permite hacer mucho mejores a todos sus compañeros.

Superviviente a la metrosexualidad, Nash no ha parado de mejorar desde que comenzara su carrera hace más de una década con el sambenito de ser canadiense, que es algo parecido a ser portugués en España, pero sin el gen competitivo de los lusos. Los habitantes de los states desprecian a los canadienses por aburridos y predecibles, pero se han tenido que rendir a los pies del maestro de ceremonias del equipo más eléctrico de la NBA.

Los Suns de Nash y D'Antoni son los eternos candidatos al título, que ni siquiera han llegado a las finales de la liga. Su baloncesto rápido y ultraofensivo causarían innumerables quebrantos a los amantes de la filosofía deportiva y vital de los Obradovic, Ivanovic, Clementes y Capellos, que gastan sus días aburriendo con su mezquindad de ganadores cicateros. En esencia y os guste o no: al final no importa lo que ganes sino como lo ganes.

Phoenix está enclavada en mitad del desierto, un lugar en el que es imposible sobrevivir sin aire acondicionado, nunca llueve y el glamour es un bien escaso que sobre todo se cultiva en los pabellones de baloncesto. Nash es un lujo para la ciudad y para el deporte, su talento podría haberle valido para ser un crack de la Premier League, un poeta maldito o un director de cine de los que hacen una película y se retiran porque detestan la fama, sabedores de que no se puede ser sublime a todas horas.

Aunque jamás gane un anillo, Nash pasará a la historia como uno de los mejores bases que ha dado el baloncesto, un iluminado que nunca se endiosó demasiado y prefería inflarse a repartir asistencias que meter treinta puntos por partido. Cuando Steve Nash gestiona la pelota, el baloncesto fluye, la gente se divierte y el marcador siempre llega a las tres cifras.

sábado, noviembre 17, 2007

Primeros retazos del curso baloncestístico 07/08


Ni los más optimistas del lugar podían imaginar un arranque de temporada como el que están protagonizando los Celtics. El experimento con gaseosa de traer a Garnett y Allen, además de unos cuantos secundarios tan prestigiosos como ajartonados, está funcionando y de que manera: 8-0 para los Celtas en lo que va de competición. Cierto es que todavía no se han medido a los Cocos de la Conferencia Oeste, pero al menos ya han devuelto la ilusión a unos aficionados que vivían en el pasado, buscando cada noche de partido el advenimiento de un nuevo Larry Bird.

El Estudiantes es colista de la ACB y parece sumido en un mar de decadencia del que le va a costar salir. La solución a los problemas colegiales tiene nombre y apellidos: Don Alejandro García Reneses, el hijo pródigo que todavía no ha vuelto al patio de colegio del que salió y que, a día de hoy, comanda la liga a lomos de su Joventut. La fórmula de los de Badalona es muy parecida a la del Estu: presupuesto mediano que obliga a confiar en la cantera y contratar extranjeros rentables. Después de una travesía por el desierto a finales de los 90, la Penya ha recuperado todo su esplendor de la mano de Aito: el estajanovista de los banquillos que necesita el Estu para volver a ser grande.

Navarro y Gasol se han reencontrado en Memphis, para mayor gloria de la franquicia de Tennessee. Anoche "La Bomba" firmo 28 puntitos para demostrar que tiene calidad y carácter de sobra para jugar en la mejor liga del Mundo. Va a necesitar continuidad para consolidarse del todo y en esa franquicia le va a costar alcanzar los Play-Offs. Tarde o temprano, Gasol saldrá de Memphis para recalar en un equipo con opciones de título, mientras tanto seguirá demostrando que es un All-Star tan infravalorado como inasequible al desaliento.

Garbajosa no está jugando ni los minutos de la basura. Sam Mitchell se la tiene jurada por querer reaparecer antes de tiempo para el Eurobasket. El caciquismo y rencor del galardonado como mejor entrenador de la liga, es todavía más grande que su elegancia. El bueno de Garbo tendrá que esperar a que lesione algún compañero o buscarse nuevo equipo cuanto antes. El año pasado demostró que con minutos puede hacerlo bien hasta jugando de 3. Seguro que no le faltarán pretendientes.

Siendo uno de los mejores bases del Mundo, José Calderón no es titular en Toronto. Lo importante es que sigue mejorando cada día y el próximo año acaba contrato, por lo que podrá hacer las maletas y buscarse tierras más calidas en las que tomar las riendas de cualquier equipo que busque un director de juego con liderazgo, talento y tiro exterior: lo que necesita cualquier club de baloncesto con aspiraciones a ganar algo.

El Chacho sigue robando minutos en el equipo con más bases de la NBA, una franquicia deprimida tras quedarse toda la temporada sin Greg Oden: nº 1 de draft y máximo candidato al trono de Shaquille como jugador más dominante bajo los aros. Su estilo eléctrico y anárquico es un soplo de aire fresco en el cogote de todos aquellos que le consideran indigno de vestir la roja de la ÑBA. Aún es joven y hará que os comáis vuestras palabras acompañadas de papas arrugadas y mojo picón.

Kevin Durant comanda con paso firme las estadísticas que le convertirán en Rookie del año y los Lakers siguen esperando a vender de una vez a Kobe, que tío Phil los deje de nuevo y empezar a reconstruir una franquicia desnortada, a la que le va a costar unos años volver a dar un golpe de efecto como el de Garnett en los Celtics: un órdago a chica sabedores de que escondían un trebol de cuatro hojas bajo la manga.

domingo, octubre 21, 2007

Vuelta a casa



Casi siete años después volví a pisar el interior del Palacio de los Deportes. La pista de ciclismo ya no estaba, todo parecía nuevecito, pero no había ni rastro de la Demencia. Como en un teatro cualquiera, la gente observa con pereza como Memphis se merendaba a un Estu lampiño de espíritu.

Ya solo queda Jasen del equipo subcampeón de liga del 2004, a los demás los malvendimos o jubilamos. Pepu se llevó el espíritu inconformista de los que no tienen mucho dinero pero derrochan imaginación. Muchos extranjeros de talento cuestionable, anunciando falta de identidad y zozobra a una grada a la que le cuesta recordar tanto nombre nuevo.

Mariano de Pablos cuenta con la ayuda del anárquico liderazgo de un Nachocho trajeado, que nunca tuvo la oportunidad de medirse a los bigardos de la NBA. Memphis es una franquicia de perfil bajo, en la que Gasol seguirá exhibiéndose en busca de la forja de un destino en un equipo serio y con aspiraciones.

Con el número 2, Navarro parte desde el banquillo para demostrar que es un crack a los ejecutivos NBA que le han despreciado este verano. La motivación es grande, se trata de una cuestión de orgullo y de dinero. Le falta físico y le sobra talento, las pócimas mágicas del baloncesto profesional americano le harán ganar músculo y perder velocidad. El triple está más lejos, pero las bombitas seguirán entrando para sorpresa del Mutombo de turno, que ya machacaba los aros cuando Navarro todavía no había hecho la comunión.

Memphis le pasó por encima al Estu desde el minuto cero, volvimos atrás 20 años en el tiempo, solo que esta vez no eran los Celtics de Larry Bird los que invadían el Palacio, sino un equipo NBA de medio pelo condenado a quedarse fuera de los play-offs. El patio de colegio se convirtió en un improvisado ring y el equipo colegial en un sparring ataviado con el amarillo de los Lakers, en busca de alguien remotamente parecido a Kobe.

Mucha charanga en los tiempos muertos, un partido interminable coreado por los bostezos del respetable, que había pagado el doble para ver jugar a los del Metro, que sí que se llevaron por delante a Toronto. Volviendo a demostrar que la NBA es cada vez más terrenal, la brecha ya no es más que una rajita. El siguiente capítulo: los juegos de Pekín el próximo año.

jueves, agosto 02, 2007

Garnett en los Celtics


Una tienda del Natick Mall conserva una fotografía autografiada del Big Three (Bird, McHale, Parish), el objeto en cuestión cuesta unos cientos de dolares y es un recuerdo vivo de lo que fue la última época dorada del equipo más laureado de la historia del baloncesto.

El fichaje de Garnett es lo más excitante que le ha pasado a los Celtics desde que se retiró Larry Bird. Se trata de un canje arriesgado, a cambio de Big Ticket han dejado escapar a 5 jugadores y dos futuras elecciones del draft. La NBA necesitaba una operación de este estilo, el verano estaba muy parado y las audiencias de las últimas finales han sido pésimas.

Como jugador, Garnett es uno de los mejores de la liga. Fue MVP en el 2004, ha sido 9 veces All Star, siempre promedia más de 20 puntos y 10 rebotes ... Como persona, son muy conocidas sus contribuciones a obras benéficas y la fijación que tiene con los españoles. Gasol ya tuvo oportunidad de vengarse de los vaciles que le dedicó "La Mascara" nada más llegar a la liga (Uno, dos, tres ... Ole) . El bueno del Chacho Rodriguez también fue víctima de esa extraña forma de motivarse que consiste en retar a los rivales novatos: ¡¡¡ Garnett mamonasso metete con gente de tu tamaño !!!.

La conexión Minnesota-Celtics es muy conocida y tiene sus origenes en Kevin McHale, mito de los Celtics y eterno Presidente de los T-Wolves. Desde que Danny Ainge se hizo cargo de las operaciones de los Celtics, los ha acabado de hundir en un pozo de mediocridad del que parecía que no iban a salir en muchos años. Tenían un equipo muy joven y prometedor que este verano han convertido en un equipo con 3 All Stars treintañeros (Garnett, Pierce, Ray Allen) y en el que, ahora mismo, el resto de jugadores son contrastados paquetes.

A Ainge le espera un verano estresante en el que tendrá que construir un equipo entorno a sus tres mediáticos. Dinero llama dinero: los buenos jugadores atraen a otros jugones, pero el espacio salarial de los Celtics es bastante escaso, veremos como acaba todo esto. Lo más importante es que los Celtics vuelvan a los play-offs cuanto antes y que empiecen a ilusionar a sus deprimidos aficionados.

El que escribe intentará conseguir una entrada para ver a estos nuevos Celtas cuanto que vuelva por Massachusetts. Mientras tanto, tendremos que "conformarnos" con ver en directo como los Grizzlies de Gasol intentar destronar a los todopoderosos Estudiantes del Ramiro de Maeztu, el próximo 11 de octubre en el Palacio de los Deportes.

martes, julio 03, 2007

¿Un español en los Lakers?


Marc Gasol es, hoy por hoy, el español con más posibilidades de convertirse en el primero en vestir de amarillo y púrpura. Little Gasol en L.A. implicaría que Cuatro tendría que retransmitir más partidos de los angelinos, lo que siempre es una buena noticia.

Gracias a la confianza que Pepu le dió en el mundial de Japón, la "Tanqueta" se ha convertido en ese 5 dominador que tanto necesitaba nuestro baloncesto, una suerte de Sabonis en versión tosca y con mucho todavía por pulir; que con la inteligencia marca de la casa, está destinado a dominar los tableros, con esa pinta de mostequero grunge tan gasoliana.

Los Lakers son al baloncesto lo que el Madrid al fútbol, el comisionado Stern lo resumió bien cuando dijo: "Sin lugar a dudas, para nuestro negocio la mejor final posible sería Lakers contra Lakers". Este año los Lakers han elegido en el Draft a un chino y a un hispano, por aquello de la mercadotecnia y los inmigrantes en L.A. Kobe lleva un tiempo rajando para que le traspasen o fichen algún crack, porque no ve claro volver a ganar un anillo con los Lakers. Parece que tío Phil ha perdido su magia Zen y se ha convertido en un entrenador del montón, o eso intentan hacernos creer desde los States.

A Kobe siempre le ha gustado como juega Gasol (el mayor), sospecha que podrían hacer grandes cosas juntos, pero a los Grizzlies no les da la gana traspasar a Pau, que parece condenado a seguir nadando en el mar de mediocridad de los equipos NBA que no aspiran a nada.Tal vez Kobe se tenga que conformar con "Little" Gasol, al que si le dieran la mitad de apoyo que le han dado a Bynum, sin duda triunfaría en la NBA.

El de este año ha sido el mejor Draft desde el de Lebron, Melo & Co. Oden y Durant van a ser dos de los grandes de la liga desde ya mismo, son dos tipos ilusionantes, capaces de congregar frente al televisor a mucha más gente que las últimas finales de la NBA. Los Grizzlies no han tenido suerte ni en la lotería del Draft: Pau: aguanta lo justo para jugar contra el Estu en octubre y luego vete a un equipo de verdad.

La noche del Draft envió al "madrileño" Szczerbiak a jugar a Seattle con Durant y, a cambio, los Celtics han conseguido a Ray Allen, un jugón en plena madurez baloncestística, que junto con Paul Pierce y los jovenes secundarios, va a regalar a los bostonianos unas cuantas victorias más que el año pasado y puede que incluso un puesto en los play-offs.

Después de una temporada en la que los MVP de la liga y las finales han sido europeos, nos espera un año apasionante en la NBA, las nuevas figuras intentarán recuperar el prestigio yankee perdido, a tan solo unos meses de las olimpiadas de Pekín, donde los de la ÑBA aspirarán a todo con 7 jugadores enrolados en la mejor liga del mundo.

viernes, mayo 04, 2007

Nuestros entrañables ricos perdedores


Esta semana han caído el Chelsea y los Mavericks, eternos aspirantes a la gloria suprema y marcados por las personalidades de sus forradísimos dueños. Se ha vuelto a demostrar que no todas las victorias se pueden comprar a golpe de talonario.

La trayectoria de los Mavericks de Cuban viene marcada por Don Nelson, el hombre que desde sus humildes Golden State Warriors no ha tenido piedad de un equipo al que él hizo grande para después dejarlo en manos de Avery Johnson, el pequeño general que esta vez no supo por donde meterse toda su artillería.

El año pasado Cuban se quedó más cerca del anillo que nunca, sucumbió ante el oficio y los andares por la cuerda floja de los Heat de Mr. Gomina. Este año tendrá que ver las finales a través de su enorme tele de plasma, preguntándose por qué su equipo, que rozó las 70 victorias en la temporada regular, se ha convertido en un Goliat con sombrero vaquero y olor a pólvora mojada.

Abramovich le ha consentido todos los caprichos a Mourinho, a cambio el portugués recogedor de jabones Bobby Robsianos lo ha ganado casi todo para un equipo cuyos hinchas presumen de estar fucking forrados. El casi es la Copa de Europa, una competición en la que un español stajanovista, cada vez más calvo y más gordo, se ha vuelto a cruzar en el camino del lusitano de la sonrisa perdida en el cambio de milenio.

Cuanto le durará la paciencia al devorador de yates ruso: suponemos que no mucho. Juande espera calentando la banda, dispuesto a hacerse otro equipo de pcfutbol con los petrorrublos, mientras unos cuantos románticos seguirán no bailando sevillanas en Lo Nuestro, brindando por que los más ricos sigan sin ganarlo todo.

jueves, febrero 01, 2007

Un muchacho cerca de las estrellas


El destino es siempre caprichoso, cuando echo la vista atrás y pienso como llegué esta noche a sentarme en una butaca del Boston Garden, para ver en directo a los dos mejores equipos de la historia del baloncesto, es imposible no esbozar una sonrisa.

Desde siempre supe que no jugaría jamás en la NBA, sobre todo porque no llegué a hacerlo siquiera en el equipo de mi colegio. Siempre fantaseé con ir a Los Angeles para ver en directo a los Lakers, ese equipo vestido con los colores de los sueños cerveceros, que representa como nadie el glamour de una sonrisa de Rodeo Drive en un cuerpo torneado por el sol de las playas de Manhattan Beach.

Imaginaba que sería como en una película que vi hace años en la tele, en la que un tipo obsesionado por California iba a visitar L.A. y allí, de la noche a la mañana, se convertía en un triunfador, empezando como chofer de limusinas y acabando forrado, rodeado de infinitas diosas californianas. Al final de la historia, se descubría que todo había sido un sueño; y cuando el protagonista visitaba de verdad el estado del oro, lo más que pillaba era un catarro por culpa de la incesante lluvia.

Al Banknorth Garden hemos ido a pata desde Fanueil Hall porque el flamante estadio de los Celtics se veía a lo lejos, como cuando vas andando por la Castellana y ves el Bernabeu en las grandes noches europeas. Hacía frío, como siempre que es invierno por aquí. En la calle hay carteles que recomiendan que si te encuentras una persona inconsciente por la calle, le achuches con un palo para ver si está muerta o sólo congelada.

Los Celtics son el equipo de la nostalgia, en los puestos de camisetas de su estadio conviven los Pierce, Telfair, Szczerbiak y demás; con el 33 de Larry Bird, el mejor jugador blanco de la historia, al que todo el mundo echa de menos por estas tierras. Los pasillos del Garden están plagados de puestos de perritos, pizzas, palomitas y demás manjares dispuestos a saciar el hambre de triunfo de los bostonianos.

Ir a un partido de la NBA es como ir al circo, desde el enorme videomarcador central se ofrecen todo tipo de entretenimientos, por si no te gusta al baloncesto. Ante tamaño despliegue, hay momentos en los que te olvidas de que unos metros más abajo está sentado un tipo que ha ganado nueve anillos como entrenador, otro que una noche le enchufo 81 puntos a los Raptors, que del techo cuelgan 16 banderolas en recuerdo de las copas que casi nos bebimos en el Convención, e incluso que llevabas casi 20 años soñando con ver algún día a tus Lakers.

Gracias a invitaciones y entradas autofinanciadas, he visto unos cuantos partidos memorables, los suficientes para no emocionarme a las primeras de cambio. A pesar de mis oscuras pelotas de aficionado, me lo he pasado en grande con los 7 triples imposibles de Kobe Bryant. Sus 43 puntos de hoy certifican que es el mejor jugador que he visto en directo sobre una cancha de baloncesto.

Los Lakers están lejos de su mejor forma: Odom se ha dedicado a subir una y otra vez la bola, en plan falso base, el tío está pidiendo a gritos que le cambien por Gasol. Smush Parker ha empezado muy fuerte y se ha acabado diluyendo como un azucarillo. Radmanovic solo ha brillado cuando estaba todo decidido. Bynum está demasiado verde para llevar todo el peso bajo los tableros, y del banquillo solo se salva Turiaf, con su habitual generosidad en el esfuerzo.

La sensación después de tu primer partido de la NBA es la misma que tuviste después de enrollarte por primera vez con una mujer: llevabas tanto tiempo viéndolo por la tele, que cuando lo vives de verdad no te parece real.

El partido acaba con una victoria sobrada de los Lakers, así que te acuerdas de los tiempos de Magic y Bird, cuando este era el partido del año y nada se decidía hasta el último segundo. Uno de los que viene contigo te cuenta que él estuvo también viendo a los Lakers el año pasado y piensas que podrás verles el año que viene, aunque en el fondo tienes la sensación de que tampoco ha sido para tanto.

Cuando llegas al hotel recuerdas que hay un sitio de Internet que almacena todos los resultados de la NBA, le echas un ojo y descubres que los tres últimos años este partido se ha jugado en marzo, una época en la que es improbable que estés algún año por estas tierras.

Apagas el ordenador y empiezas a echar de menos a las animadoras, los perritos, la banderola con los números de camiseta retirados, al Tío Phil, a Kobe y hasta los videomarcadores que a ratos muestran al público para regalarles unos segundos de fama.

Te empieza a apetecer eso de que monten una franquicia en Madrid, para ir a ver a los Lakers todos los años y volvértelo a pasar como ese niño de ocho años que descubrió la NBA viendo por la tele las manoletinas de Magic, comentadas por la voz cazallera de Trecet, ese tío que nos metió en la cabeza que algún día podríamos llegar a estar cerca de las estrellas.

domingo, enero 21, 2007

El año que trafiqué con los Lakers



#17 Andrew Bynum

El debutante más joven de la historia de la NBA está llamado a ser el heredero de la estirpe de pívots legendarios que han lucido la camiseta púrpura y oro. Esta temporada se ha hecho un hueco en el quinteto titular y seguirá aplicando en la cancha las enseñanzas de su gurú Kareem. Sin duda, uno de los centers con más futuro de toda la competición.

#7 Lamar Odom

El jugador favorito de Daimiel se ha conjurado este año para hacer una temporada espectacular y así poder dedicársela a su hijo recién nacido que murió el verano pasado. Si se recupera bien de las lesiones, puede ser el mejor escudero posible para Kobe y el vértice perfecto para el triángulo ofensivo del tío Phil, que cada vez que le ve no puede evitar acordarse de un tal Scottie Pippen.

#4 Luke Walton

El hijo de Bill Walton se ha ganado un puesto en el quinteto inicial y cada vez es más importante para el equipo. Supo alejarse a tiempo de la senda de la perdición a la que estuvieron a punto de conducirle las malas compañías femeninas. Está dispuesto a devolverle a los Lakers lo que su padre les quitó en los 70 y los 80. Sueña con que algún día su foto este colgada junto a la de su progenitor en el Hall of the Fame.

#24 Kobe Bryant

A sus 28 años, el mejor jugador de la liga lleva ya más de una década en la NBA y no ve la hora de volver a ganar un anillo. La mística del 24 le ha convertido en el que más camisetas vende y le ha liberado de parte del peso del equipo, que ahora comparte con unos cuantos más. No descansará hasta que consiga el MVP y pueda restregarle su éxito a los que alguna vez dudaron de él.

#1 Smush Parker

El año pasado Phil Jackson se sacó de la manga a esta reencarnación de Ron Harper, que de ser un completo desconocido sin hueco en la NBA, pasó a tomar las riendas de los Lakers. Un base sin ansias de balón, al que no le importa su rol secundario, siempre que, cuando nadie se lo espera, pueda deslumbrarnos con sus destellos de calidad.

#54 Kwarme Brown

El hombre de las manos pequeñas se ha reencontrado consigo mismo en L.A. Phil Jackson le ha recuperado como jugador y como persona. Al fin se parece a un poco al jugador que prometía cuando los Wizards de Jordan le eligieron con el número 1 en el draft de Gasol.

#43 Brian Cook

Titular en ausencia de Odom, este discípulo de Terry “Foreman” Mills le está perdiendo, poco a poco, el miedo a la pintura y se está convirtiendo en una pieza importante en el engranaje de los angelinos. Junto con Walton, forma parte de ese duo de rookies que vivieron en sus carnes el descalabro de la “Comunidad de Anillo” en el 2004.

#6 Maurice Evans

Este trotamundos ha aterrizado en Los Angeles como uno de los fichajes clave de los Lakers. Su rol consiste en dar algo de descanso a Kobe y echarle una mano en tareas ofensivas, sin hacer mucho ruido pero clavándolas donde más duele.

#5 Jordan Farmar

Orejudo rookie venido de la vecina UCLA. Es la clase de playmaker puro que cualquier equipo necesita para mejorar la circulación de la bola en los momentos importantes. Phil Jackson le está dando muchos minutos, sabedor de que en los próximos años se convertirá en un jugador fundamental para los Lakers.

#2 Aaron McKie

Aporta grandes dosis de veteranía a un equipo muy joven, en el que ejerce de padre espiritual y recitador de frases lúcidas en las ruedas de prensa. Llegado desde la costa Este, ha venido a cerrar una inteligente carrera deportiva a la luz de los flashes hollywoodienses y cobijado bajo la sombra de Jack Nicholson. Futuro miembro del staff técnico.

#31 Chris Mihm

El “sustituto” natural de Shaq está pasando un calvario de lesiones que le están dejando toda la temporada en blanco, viendo desde la grada como Bynum, Brown y Turiaf hacen que nadie se acuerde de él. Más pronto que tarde acabará saliendo del equipo.

#10 Vladimir Radmanovic

El balcánico eligió para cambiar de acera una de las pocas temporadas en la que los Clippers acabaron por encima de los Lakers. Su look de naufrago no le ha dado demasiada suerte y está siendo mucho menos importante de lo que se esperaba cuando firmó un contrato millonario con los de la fiebre amarilla. Como la psicología del Maestro Zen no consiga rehabilitarle, se convertirá en una codiciada moneda de cambio.

#21 Ronny Turiaf

Este francés de la Martinica es uno de los favoritos de Phil Jackson, porque, aunque no tiene mucha calidad, siempre lo da todo sobre el parquet. El año pasado tuvo que pasar por el quirófano para operarse de lo de Robert Horry y lo de Karanka, por lo que se perdió su temporada de rookie. Los Lakers no dudaron en renovarle y este año se lo está agradeciendo a base de esos intangibles que todo equipo necesita para ganar partidos.

#18 Sasha Vujacic

El esloveno está perdiendo mucho protagonismo esta temporada. Farmar, Parker y Evans se están comiendo sus minutos. Empieza a pensar en cruzar el charco de nuevo, le han llegado noticias de un equipo de la Costa Brava en el que pagan bien y podría vivir como un rey.

#3 Shammond Williams

Un hombre enamorado que decidió cruzar el Atlántico, cambiando un Barça en el que era una figura por unos Lakers en los que es el último mono. Su novia cheerleader de los Heat merece eso y mucho más. Todo un ejemplo en la cancha y fuera de ella.

jueves, diciembre 28, 2006

Kareem


En la eterna discusión sobre quién es el mejor jugador de baloncesto de la historia, la mayoría dirán Jordan y habrá quién nombre a Magic, Bird o Chamberlain. Casi nadie se acuerda de Kareem Abdul Jabbar, el tipo de las gafas elásticas que ostenta, entre otros, los records históricos de la NBA de puntos, minutos jugados y apariciones en el All Star.

Cuando tenía unos ocho años me tragaba con cuchara cada viernes por la tarde “Cerca de las Estrellas” de la mano de Ramón Trecet. En aquellos tiempos, Magic brillaba con luz propia y junto a él jugaba un tocho con gafas, de edad indefinida, que clavaba los ganchos de tres en tres.

Con apenas 42 primaveras aquel bigardo se retiró perdiendo las finales de la NBA contra los Bad Boys de los Pistons. No fue el adiós soñado, pero a nadie le importó demasiado, hacia años que el mito había superado la fama de aquel gigante de Harlem, antes conocido como Lew Alcindor.

Al parecer, los secretos de la longevidad deportiva de Kareem fueron el yoga, las artes marciales y meditar antes de cada partido, para rebajar tensiones. Su espíritu ultra competitivo hizo el resto, para convertirle durante dos décadas en una amenaza constante frente a cualquier tablero.

Con sus desaires a la prensa y a los aficionados, Jabbar se ganó a pulso ser considerado uno de los deportistas más antipáticos. El carisma y la eterna sonrisa de Magic fueron el contrapunto perfecto a este huraño pívot que con el tiempo llegaría a ganarse el cariño de la afición, más por considerarle una venerable leyenda deportiva que por entender su arisco carácter.

Juntos, Magic y Kareem llevaron a los Lakers del Showtime a jugar ocho finales de la NBA en diez temporadas, ganando cinco de ellas y haciéndose un hueco entre las mejores dinastías de la historia. Después de la retirada de Kareem, un joven Divac intentaría ocupar su sitio y la temprana retirada de Magic dejarían huérfanos de gloria a los de amarillo y púrpura hasta el advenimiento de Phil Jackson.

Su arisca personalidad le ha cerrado a Jabbar la puerta de muchos banquillos, tan solo ha podido entrenar en ligas menores y como ayudante en los Clippers y los Sonics. En la actualidad, trabaja con los Lakers, ayudando a Andrew Bynum a convertirse en el heredero de la tradición angelina de grandes pivots: Mikan, Chamberlain, el propio Jabbar y O’Neal.

Los números de Kareem no podrán igualarse jamás, el fue el eslabón entre el baloncesto clásico y el moderno, una leyenda viva del baloncesto que odiaba la fama, se convirtió al Islam, fue alumno de Bruce Lee y disfrutaba haciendo cameos en “Aterriza como puedas”. Su patentado “Sky Hook” era el arma favorita de este titán que escribió con trazo grueso algunas de las páginas más gloriosas del deporte de la canasta.

domingo, diciembre 10, 2006

La NBA más española


Después de un mes de competición se impone hablar un poco de la mejor liga de baloncesto del mundo, sobre todo este año que tenemos a cuatro compatriotas batiéndose el cobre con los mejores del planeta.

Los sueños de Ramón Calderón hablan de una franquicia madrileña en la NBA en unos cuantos años, mientras esta quimera siga siendo sólo eso, nos tendremos que conformar con seguir a los nuestros desde la distancia.

Gasol sigue esperando poder volver a jugar cuando se recupere del todo de la lesión del mundial y, una vez más, nos ha vuelto a demostrar que es un tipo muy listo: su equipo no le valora como merece y por ello no le importó quemarse con la selección, con la que tenía muchas más posibilidades de éxito que con Memphis.

Los de Tennessee cambian de dueño y Gasol no es prioritario para ellos: Celtics, Bulls, Blazers y alguno más esperan impacientes que el de Sant Boi esté en el mercado para pujar por el mejor jugador europeo del momento. Un tipo con el físico, la inteligencia y la ambición necesarias para ser una megaestrella de la NBA y capaz de ganar unos cuantos anillos, si sus compañeros están a la altura.

Desde su puesto de base suplente, Calderón va creciendo como jugador a grandes zancadas. El extremeño ha asumido su rol secundario y ha aprendido a darles a los suyos lo que se espera de un base en la NBA: puntos y asistencias.

La visión de juego de Calderón y su carisma le convierten siempre en un líder nato en la cancha, aunque solo juegue unos pocos minutos. Este es solo el segundo año de la que será una larga y exitosa carrera en tierras yankees.

Garbajosa es el tercer favorito para ser rookie del año, eso resume en pocas palabras la primera temporada del Torrejonero en la NBA. Titular muchas veces y sexto hombre las demás, los que decían que no se adaptaría o que no es la clase de jugador que triunfa en esa liga, se pueden dedicar a otra cosa.

El ex de Unicaza es un seguro de vida que no se achanta ante nada ni nadie, sigue machacando a base de triples, aunque ahora la línea este más lejos, y con el tiempo se acostumbrará a batirse el cobre bajo los tableros con los mejores.

El Chacho Rodríguez es para ellos “Spanish Chocolate”, una versión rejuvenecida y chicharrera de Jason Williams: el genio al que tantos discutieron y que la temporada pasada ganó su primer anillo de campeón.

Tras unos comienzos titubeantes y que amenazaban con acabar jugando en ligas menores, el tinerfeño se ha hecho con un puesto en los Blazers, demostrando que es un base eléctrico, capaz de revolucionar los partidos con su velocidad y asistencias imposibles.

Día a día, Sergio demuestra que es mucho más fiable, pierde menos balones, sabe jugar con seriedad cuando el partido lo requiere y hace mejores a sus compañeros. Malas noticias para los escépticos: El Chacho ha venido a la NBA para quedarse muchos años.

Pasará algún tiempo antes que un español sea campeón de la NBA, por las franquicias en las que han caído, lo que esta claro es que los nuestros están dejando el pabellón bien alto, no cabía esperar menos de los campeones del mundo.

domingo, octubre 29, 2006

Tributo a Red Auerbach


En la nochevieja del 98 al 99, en un alarde de amortización de barra libre, nos conjuramos para bebernos una copa por cada uno de los 16 anillos que tienen los Celtics. Por suerte para nuestro hígado nos quedamos en las 8 Copas de Europa del Madrid de baloncesto. Siete años después de aquella noche me hice una foto junto a la estatua del artífice de todos aquellos triunfos, el mismísimo Red Auerbach, que ayer pasó a mejor vida.

El mítico entrenador y presidente de los Celtics es historia del baloncesto, se trata de uno de esos personajes imprescindibles sin los que el deporte de la canasta no sería lo que es hoy en día. Sus 9 anillos como entrenador (8 de ellos consecutivos) sólo los ha conseguido igualar Phil Jackson y su leyenda seguirá viva mucho tiempo, tanto como los Celtics sigan jugando al baloncesto.

Auerbach pertenecía a esa clase de hombres moldeados por las grandes guerras, para los cuales cada partido era una batalla. En un tiempo en que los blancos predominaban en la cancha, el supo darle protagonismo a Bill Russell y a otros hombres de color, que cambiaron para siempre la forma de jugar al baloncesto.

Hay quién dice que la NBA está más devaluada que nunca, que ha perdido el Norte y cualquier mindundi europeo puede hacer fortuna por allí. El día que Larry Bird se retiró del baloncesto, con él se fue la suerte de la mejor franquicia de la historia. Estos últimos años no tienen que haber sido agradables para un ganador como Auerbach y como homenaje, este año los del Trébol le dedicaran la temporada completa al viejo Red, lo menos que merece es que consigan llegar a los Play-Offs.

Ha muerto uno de los Bostonianos más ilustres, un hombre a un puro pegado al que echaremos de menos y al que los turistas seguirán acercándose cada día para fotografiarse junto a él en su banquillo del Quincy Market. Gracias Red por todo lo que le regalaste al baloncesto y a los que amamos este deporte.

miércoles, agosto 30, 2006

Por amor al baloncesto


“The Last Season” es el diario novelado de la temporada 2003-04 de los Lakers, y su autor no es otro que Phil Jackson. Cualquier deportista que escribe un libro es sospechoso de hacerlo sólo por la pasta, pero después de leer el mítico “Canastas Sagradas”, el tío Phil se merecía al menos el beneficio de la duda.

Después de conseguir seis anillos con los Bulls de Jordan, Phil Jackson tomó las riendas del equipo más glamouroso del planeta con el objetivo de hacerle ganar algún campeonato a medio plazo. Los resultados superaron las perspectivas más optimistas: los Lakers consiguieron tres anillos consecutivos en cuatro años, quedándose a las puertas de las finales en la temporada 2002-03.

En la siguiente campaña los de amarillo y púrpura consiguieron convencer a Karl Malone y Gary Payton para que ficharan por su equipo, cobrando sueldos ridículos y con el único objetivo de hacerse con un anillo de campeones. Por primera vez en la historia cuatro claros aspirantes al Hall of the Fame jugarían en el mismo equipo.

El juicio por violación de Kobe Bryant, sus malas relaciones con Shaq y la lesión de Malone irán mermando las posibilidades de un equipo obligado a lo máximo en todo momento. De la mano de Phil Jackson nos introducimos en el día a día del mayor culebrón deportivo del planeta: sus viajes, sus charletas, las claves de sus victorias y sus derrotas …

Como seguidor de los Lakers siempre me pregunté por qué no fueron capaces de ganar el título aquel año, con aquella plantilla y después de llegar a las finales de la liga. Después de leer este librome ha quedado claro que por muy bueno que sea un equipo, sin suerte y espíritu de sacrificio no se gana nada.

A veces Phil Jackson compara a los Lakers con los Bulls que él entrenó, ensalzando la profesionalidad de los de Chicago y criticando la indolencia de los angelinos. ¿Cómo es posible que no siendo un equipo cohesionado los Lakers ganaran tres anillos? La respuesta es Shaquille O’Neal, el jugador más dominante de la liga y el culpable de que Jackson entrenará a los Lakers. En su última charla con Shaq, Jackson confiesa que lo mejor de sus cuatro años en Los Angeles fue poder entrenar a O’Neal: un tipo que siempre supo hacerle reír.

En este libro Jackson no se dedica a rajar de Kobe tanto como cabía esperar, a veces describe a Kobe como un niño mimado pero también reconoce su capacidad para aislarse de sus problemas legales y echarse el equipo a sus espaldas en momentos críticos. Su mala relación venía de largo y en esa última temporada Bryant se acabó de cansar de trabajar para Shaq y de un entrenador que no creía que él era el mejor.

Desde la discreción, el bueno de Jackson nos habla de soslayo de su romance con Jeanie Buss, la hija del propietario de los Lakers. El libro dibuja a un Tío Phil prendado de una mujer hermosa y en la que siempre se puede apoyar en los momentos difíciles. Los días de meditación Zen quedaron atrás y a los 60 años Jackson vuelve a sentirse como un adolescente enamorado.

Después de una traumática salida del equipo, Tío Phil nos regala unos cuantos días sueltos de su año sabático para explicarnos por qué decidió retomar las riendas del equipo angelino. Esas últimas páginas del libro son sin duda las mejores, en ellas nos vuelve a recordar que para triunfar, los jugadores tienen que sentirse como guerreros auténticos y por encima de todo deben respetar a su rival en lugar de odiarle: cuanto mejor sea el rival más grande podrá llegar a ser el guerrero.

El mejor entrenador de la historia de cualquier deporte confiesa a sus lectores que el baloncesto da sentido a su vida y que nada de lo que ha hecho o pueda hacer le ha dado tanto como el deporte de la canasta. Su mayor objetivo como entrenador siempre fue conseguir hacer entender a sus discípulos por qué el baloncesto es el mejor deporte que ha existido y ayudarles a convertirse en mejores jugadores y sobre todo mejores hombres.

Según él, el éxito se puede medir de muchas maneras y no siempre tiene que ver con ganar títulos: el camino hacia la victoria es lo más importante. Estamos viviendo días que siempre se recordarán en la historia del baloncesto español y yo quiero leer algún día un libro como el de Phil Jackson, en el que se describa la actuación de España en el Mundial de Japón. Su autor no puede ser otro que el gran Pepu Hernández: el Phil Jackson del baloncesto español.

jueves, junio 08, 2006

La hora de los Jugones


Ahora que Montes se ha ido a narrar el Mundial a la Sexta supongo que la palabra "jugones" se utilizará un poco menos en las retransmisiones de la NBA. Lo que esta claro es que con las finales entre Dallas y los Heat lo vamos a pasar en grande.

Nowitzki es el mejor blanco que ha jugado en la NBA desde los tiempos de Larry Bird y lo ha demostrado cargándose en semifinales a Steve Nash, el otro aspirante a gran esperanza blanca. Nash es el mejor base de la liga, pero este año no se merecía el MVP de la liga regular.

Los Mavs y los Heat tienen algo en común, llevan años intentando colarse en las finales a golpe de talonario y hasta la fecha siempre se habían dado de bruces con la cruda realidad: para ser campeones, además de dinero, hace falta tener suerte, sin olvidar ese punto de fiereza y hambre de títulos que marca la diferencia.

Ver otra vez a Mr.Gomina entrenando en una final de la NBA es un lujo. Ryley ahora parece el padre del que ganaba anillos a pares con los Lakers, no ha envejecido nada bien y se ve que esta media temporada al frente de los Heat no ha sido nada fácil para él. Esta más que claro que está ahí para quitarse la espinita de ganar un anillo con un equipo que no sea los Lakers, si lo consigue volverá a su sillón de presidente o se jubilara y no le volveremos a ver el pelo engominado.

Mark Cuban es el Abramovich del baloncesto, uno de esos millonarios de las puntocom que ha invertido millones de dolares a fondo perdido en un equipo perdedor y que año tras año ha visto como su esfuerzo no valía para nada. Shawn Bradley, Nash, Finley, Laettner, Juwan Howard, Antoine Walker, Van Exel y hasta Dennis Rodman pasaron por el equipo tejano sin dejar poso. La imagen de Cuban gesticulando en la banda forma ya parte del imaginario colectivo de los aficionados de la NBA.

Algo parecido pasa con los Heat, desde que Riley entro en la franquicia jugones como Tim Hardaway, Majerle, Danilovic, Eddie Jones o Mourning han desfilado por Miami dando glamour al equipo, pero con escasos resultados deportivos. Tan escasos que cansado de no ganar, Riley decidió ejercer de presidente hasta que este año ha preferido saltar otra vez al ruedo.

Shaquille vuelve a las finales dos años después para demostrar que sigue siendo el mejor pivot del baloncesto actual. Como aficionado de los Lakers, espero que se vuelva a salir, porque se lo merece. Un jugador como el no puede salir por la puerta de atrás de ningún equipo y mucho menos de los Lakers.

Jason Williams, el blanco más negro de la liga, puede ganar este año un anillo de campeón, y eso es una buena noticia para el baloncesto. Williams representa como pocos la anarquía y la dejadez pero a la vez la magia y el espectáculo en estado puro.

Además del genial base de los Heat otros colegas suyos como Payton, Walker y Mourning tienen la oportunidad de hacerse con un más que merecido titulo después de largas carreras llenas de luces y sombras.

Dwayne Wade es el jugador de la NBA que más camisetas vende, uno de los tantos herederos de Jordan, que puede ser la pieza clave que decante la balanza a favor de los Heat.

El alemán Nowitzki va camino de convertirse en el mejor jugador europeo de la historia. El teutón de 2.10 las enchufa desde cualquier parte de la cancha y captura más de 10 rebotes por partido. El es el jugador franquicia por antonomasia y a poco que le ayuden Terry, Howard y Stackhouse la igualdad estará garantizada en estas series finales.

El "Pequeño Gran General" Avery Johnson volverá a aplicar su disciplina marcial a los tejanos con el único objetivo de hacerse con el anillo. En tan solo un par de años ha conseguido situar a su equipo en las finales y se postula como uno de los entrenadores mas prometedores del baloncesto actual.

En definitiva, nos esperan unas finales de la NBA de lo más interesantes. Mi corazoncito angelino me pide que sean los Lakers del Este (tambien conocidos como Heat) los que se lleven el titulo; pero a la vez apetece ver a un europeo consagrándose como el mejor jugador del planeta.

lunes, abril 17, 2006

Tííííííííííííííííííío Phil


Cuando me enteré de que Phil Jackson volvía a entrenar a los Lakers me alegré casi tanto como el día que Pepu se hizo cargo de la selección. El Maestro Zen es junto con Red Auerbach el entrenador más laureado de la historia de la NBA, lo que le convierte en el mejor en activo.

No seguí mucho la trayectoria de Jackson cuando estaba en los Bulls, pero sí que he leído "Canastas Sagradas", su libro sobre aquellos años. En él repasa su trayectoria profesional como jugador, sus primeros años como entrenador y sus tres primeros anillos con los Bulls. La conclusión inevitable tras su lectura es que Phil Jackson es un crack, un auténtico genio de los banquillos capaz de mezclar con maestría ingredientes como el budismo Zen, literatura de todo tipo, películas varias y mucha psicología para conseguir la poción mágica que garantiza el éxito de los equipos que entrena.

Hay que reconocer que Jackson ha dirigido a algunos de los mejores jugadores de la NBA en los últimos años, pero no es menos cierto que antes de que él los entrenará Jordan, Pippen, O´Neal o Bryant no habían ganado nada. En sus 14 temporadas como entrenador en la NBA el Maestro Zen ha ganado 9 anillos, consiguiendo tres three-peat, o lo que es lo mismo tres rachas de tres títulos consecutivos.

Nacido en Montana y criado en Dakota del Norte, Jackson creció influenciado por las fuertes creencias religiosas de sus padres, representantes de la iglesia pentecostal. Tras destacar en sus años en la Universidad de Dakota del Norte, fue elegido por los Knicks en el draft del 67. En la NBA las limitaciones de Jackson se hicieron evidentes: el todo-terreno de la liga universitaria se descubrió como un mediocre tirador, demasiado lento para la competición profesional. Pese a todo, Jackson suplía sus carencias con grandes dosis de inteligencia y coraje, convirtiéndose en un valioso suplente con excelentes cualidades defensivas. En el año 73 se hizo con su primer anillo en la Gran Manzana, quitándose la espina de no haber podido participar en el del año 70 por culpa de una lesión.

Tras finalizar sin pena ni gloria su carrera profesional a finales de los 70, Jackson comenzó a entrenar en Puerto Rico y la CBA, haciéndose con el título de esta última dirigiendo a los Albany Patroons. Su fama de amigo de la contracultura complicó su paso a la NBA, donde se le veía como una especie de hippie poco digno de confianza.

En el 87 ocupó el puesto de entrenador asistente en los Bulls y allí conoció a Tex Winter, un viejo zorro de los banquillos que le encandiló con su triángulo ofensivo: santo y seña de las tácticas de Jackson a partir de entonces. En el 89 Jackson se hizo definitivamente con el timón de los Bulls y el resto es historia: 6 anillos en 9 años incluyendo el mejor record de la historia de la liga regular y el encumbramiento definitivo de Jordan como mito del baloncesto.

La retirada de MJ y sus malas relaciones con el manager general Jerry Krause forzaron la salida del Maestro Zen de los Bulls. Después de un año sabático en el que se especuló con su retirada definitiva, Jackson aceptó el reto de devolver el norte al equipo más glamouroso de la NBA. El Maestro Zen se planteó su estancia en Los Angeles como una carrera de fondo: el objetivo era conseguir el anillo en dos o tres años, ni en sus mejores sueños llego a creerse capaz de conquistar el título en su primera temporada en el equipo.

Aquellos Lakers eran los herederos de la última reaparición de Magic Johnson. Las incorporaciones de Shaq y Bryant en el 96 parecieron darle a los de amarillo y purpura el salto de calidad necesario para plantarle cara a los todopoderosos Bulls. La realidad fue cruel con el equipo angelino, en las tres temporadas siguientes fueron incapaces de alcanzar siquiera las finales de la liga. Llegaron a tener cuatro jugadores en el All Star del 98 (Van Exel, Eddie Jones, Kobe y Shaq), para se luego barridos por los Jazz en las finales de conferencia.

Con semejante legado Jackson comprendió que lo que su equipo necesitaba era mucha psicología y veteranos ilustres que dieran empaque a su equipo. De su mano llegaron Brian Shaw, Ron Harper y A.C. Green, que junto a los secundarios de lujo Horry, Fisher, Rice y Fox auparon a las megaestrellas Shaq y Kobe hasta el primero de sus tres títulos consecutivos. Casi sin quererlo, Jackson había vuelto a crear una dinastía partiendo de un equipo perdedor.

En los siguientes años estrellas en decadencia como Horace Grant, Isiah Rider o Mitch Richmond recalaron en los Lakers seducidos por el tintineo de los anillos de campeones. En el 2003 las lesiones y el progresivo deterioro de las relaciones entre Kobe y Shaq dejaron en la cuneta a los Lakers en las semifinales de conferencia.

El 2004 estaba llamado a ser el año en el que los Lakers batieran todos los records. Pero las incorporaciones de Karl Malone y Gary Payton, que rebajaron considerablemente sus sueldos para poder ganar un anillo, no fueron suficientes. El juicio por violación de Kobe, las lesiones y el mal ambiente en el vestuario minaron las posibilidades de un equipo que a pesar de sus problemas se plantó en las finales de la NBA como favorito y allí fue derrotado sin paliativos por los Pistons.

A partir de ahí la historia es bien conocida: la situación entre las dos megaestrellas de los Lakers se hace insostenible, y puestos a elegir el dueño se queda con Kobe, Shaq es traspasado a los Heat, Phil Jackson abandona el banquillo angelino por su mala relación con Bryant y los Lakers tienen una temporada de travesía por el desierto en la que ni siquiera se clasifican para los play-offs.

En junio del año pasado se confirmó el retorno de Jackson a los Lakers, tras limar asperezas con el díscolo Bryant, que se dio cuenta de que ningún entrenador podía sacar tanto partido de su equipo como el Maestro Zen. Seguramente el noviazgo que Jackson mantiene con Jeannie Buss, hija del propietario de los Lakers, fue determinante para que volviera a sentarse en un banquillo tan difícil y exigente, rechazando ofertas más interesantes.

Hoy mismo se ha confirmado la clasificación de los Lakers para los play-offs de este año. El viejo Maestro ha vuelto a conseguir colarse en las series finales, con un equipo Kobecentrista y que tendrá pocas opciones de alzarse con el título. Lo que esta claro es que, con el permiso de Red Auerbach, Phil Jackson es el mejor entrenador de la historia del baloncesto, una leyenda viva del deporte que todavía tiene que darnos muchas alegrías a los aficionados de los Lakers: dirigiendo al equipo con Mente Zen, Mente de Principiante.

miércoles, marzo 22, 2006

Leyendas Celtas


Supongo que gran parte de mi interés por los pueblos celtas se debe a lo distintos que son sus paisajes del sitio en el que me crié. El perenne color verde de sus campos contrasta profundamente con el amarillo y marrón típicos de la meseta castellana. La lluvia forma parte de la cultura celta y cuando en esos países sale el sol, brilla más que en ninguna otra parte del planeta.

Uno de los últimos resquicios del orgullo celta son sus equipos, ejemplos de cómo el deporte absorbe la cultura de un pueblo para forjar su propia leyenda. La influencia de druidas, duendes y meigas sigue presente en un campo en el que toda ayuda sobrenatural es siempre bien recibida.

Los Boston Celtics son el equipo más laureado de la historia de la NBA, sus 16 anillos son inalcanzables para la mayoría de franquicias. Bill Russell y Larry Bird destacan entre las decenas de excelentes jugadores que han vestido alguna vez el verde de un equipo fundado como homenaje de los inmigrantes irlandeses a sus ancestros. La franquicia del trébol de cuatro hojas ha sabido explotar su suerte como pocos, y aunque lleva un par de décadas a la deriva, su mera presencia sobre la cancha es pura historia y leyenda del baloncesto.

El Celtic de Glasgow es el equipo católico de la ciudad más grande de Escocia. En sus vitrinas 37 ligas, 33 copas y sobre todo la Copa de Europa que ganó en el año 67, convirtiéndose en el primer equipo británico en alzarse con el torneo. Su estadio, el Celtic Park, es conocido también como el "Paraíso" y en los últimos años se ha convertido en un cementerio de elefantes, donde disputan sus últimos partidos jugadores míticos como el irlandés Roy Keane. El derby con el Rangers es uno de los más añejos de todo el fútbol europeo y son duelos en los que la rivalidad va mucho más allá del plano deportivo, enfrentando a católicos y protestantes.

El Celta de Vigo no es el equipo más laureado de Galicia, pero representa como pocos el romanticismo en el fútbol. Cualquier aficionado al deporte rey que se precie no puede olvidar el juego del Celta de Víctor Fernández. Aquel equipo capitaneado por Mostovoi y Karpin destacaba por su fútbol ofensivo y el trato exquisito a la pelota. Año tras año el Celta daba el do de pecho en liga, copa y UEFA. Aunque nunca llegó a ganar nada, siempre mereció hacerse con un título. Lotina relevó a Fernández y consiguió llevar al equipo celtiña a la Champions, hundiéndose en segunda al año siguiente. Por suerte esta temporada se encuentra de nuevo entre los grandes, y de la mano de Fernando Vázquez, vuelve a pelear por clasificarse para su competición, esa UEFA que tarde o temprano acabará ganando.

Estos son solo algunos ejemplos de equipos espoleados por las tradiciones célticas. El espíritu indomable de estos pueblos milenarios sigue vivo en estas escuadras. Su singular mezcla de magia y fiereza se refleja siempre en el terreno de juego. Todo ello sin olvidar el factor suerte: en ninguna otra parte del planeta crecen tantos tréboles de cuatro hojas como en los pastos celtas.