Cuando llega el principio del fin, todo parece cobrar sentido en apenas tres minutos. Lo que diferencia la vida de la ficción es la imprevisibilidad de los momentos, el no ser capaces de sospechar el final que nos espera, por muy listos que nos creamos y por muy atado que pensemos que lo tenemos todo, hasta lo inevitable.
Hay momentos en los que las canciones que forman parte de nuestra vida se cruzan con las series que comienzan a hacerse un hueco en nuestras almas. El comienzo del fin de "The Shield" cuenta con la mejor de las bandas sonoras, el "Disarm" de los Smashing. Cuando escribió esta canción, Billy Corgan sabía que algún día ilustraría la mejor de las historias, una en la que los errores comenzaran a pasar factura por todos los pecados cometidos.
Lo que diferencia a "The Shield" de todas las demás series es que jamás puedes sospechar lo que pasará en la siguiente escena. La frontera entre el bien y el mal es tan difusa que desde el principio es imposible distinguir a buenos de malos. Las verdades absolutas se difuminan por capítulos, disfrazadas de escatología y violencia extrema.
"The Shield" es sobre todo la historia de una amistad, un grupo de élite hermanado por códigos de honor y sangre, en el que todo lo que está fuera del círculo de confianza es susceptible de volar por los aires. Los Ángeles es la urbe maldita en la que la mugre salpica las estrellas doradas, el glamour se ve frenado por los más bajos instintos y todos sus habitantes pelean por sobrevivir un día más en la gran ciudad, cueste lo que cueste y sin poder mirar hacia atrás ni hacia delante, por miedo a un final repentino.
Las canciones de las Calabazas nos salvaron de la desesperación absoluta, nos hicieron convivir cómodamente con el fracaso. Nos hicieron entender que la perfección no radica en sus letras, ni en sus melodías, ni en la voz de Corgan ... sus himnos simplemente hacen cualquier momento más llevadero, dan sentido a muchas de las estupideces que nos rodean, nos ayudan a revelarnos contra la dictadura de lo cotidiano.
Nadie dijo que ver "The Shield" fuera fácil, puedes tardar hasta 50 capítulos en entender porque la sigues viendo; pero cuando todo parece perdido, esta serie mostrará uno de esos momentos que jamás verás en ninguna otra, ni en el cine ... uno de esos instantes que parecen un deja vú, porque ya no podrás dejar de sentirte identificado con sus protagonistas.
lunes, diciembre 07, 2009
La Última Noche
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crooner79
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martes, junio 19, 2007
Madurez Friki
Siempre he sido un moderado aficionado a las películas de Kevin Smith, de todas las que he visto me quedo sin duda con "Persiguiendo a Amy". Más allá de la escatología y el orgullo friki del que siempre hace gala, Smith siempre reserva un lugar de honor para la exaltación de la amistad y los buenos actores. ¿Qué más puedo decir de Rosario Dawson que no haya dicho ya? Pues que en "Clerks 2" se transforma en esa novia que todo Muchacho quisiera algún día tener. Los putos puristas dirán que no se debía haber hecho una secuela de aquella película de culto en blanco y negro que encandiló a toda una generación de friki flautas ... Solo por Rosario y la recuperación que Smith hace de "1979" merece la pena la película, no existe un homenaje mejor para nuestra generación.
Shakedown 1979, cool kids never have the time
On a live wire right up off the street
You and I should meet
Junebug skipping like a stone
With the headlights pointed at the dawn
We were sure wed never see an end to it all
And I dont even care to shake these zipper blues
And we dont know
Just where our bones will rest
To dust I guess
Forgotten and absorbed into the earth below
Double cross the vacant and the bored
Theyre not sure just what we have in the store
Morphine city slippin dues down to see
That we dont even care as restless as we are
We feel the pull in the land of a thousand guilts
And poured cement, lamented and assured
To the lights and towns below
Faster than the speed of sound
Faster than we thought wed go, beneath the sound of hope
Justine never knew the rules,
Hung down with the freaks and the ghouls
No apologies ever need be made, I know you better than you fake it
To see that we dont care to shake these zipper blues
And we dont know just where our bones will rest
To dust I guess
Forgotten and absorbed into the earth below
The street heats the urgency of sound
As you can see theres no one around
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crooner79
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miércoles, junio 13, 2007
Presente, legado y ¿futuro?
Cuando en una misma noche puedes escuchar en directo al mejor grupo del momento y al mejor grupo de tu pasado, merece la pena dejarlo todo a un lado y enfundarse la tercera equipación (la de perro-flauta) para disfrutar a lo grande en la Monumental de las Ventas.
El paso de Kasabian por el festival fue efímero y muy voluntarioso, unos teloneros de lujo, a los que les costaría llenar la sala Moby Dick, se dejaron la piel sobre el escenario, calentando al público a ritmo de "C'mmon Madritz". Dejaron algunas perlitas cultivadas para los que hemos oído alguna vez sus discos (mucho mejor el primero que el segundo).
Dejaron para el final sus canciones más conocidas: "Processed Beats", "Empire", "Club Foot", "LSF", "Shoot the Runner" ... En un esfuerzo claro para que la gente abandonara los botellones de los aledaños de la Plaza y se incorporarán, junto con los currantes tardíos, a un festival afincado en mitad de la semana laboral y auspiciado por la resaca del Festimad.
Los Killers empezaron con "Sam's Town" y siguieron con "Enterlude" y "When You Were Young", en lo que parecía una reedición en directo de su último disco (por aquello del orden de las canciones). Los seguidores de la banda de Las Vegas son una amalgama ecléptica en la que tienen cabida desde los más perro-flautas hasta DJs houseros, pasando por todo tipo de personajes a los que no les gusta ningún tipo de música en particular.
Los Killers son muy buenos en directo y lo saben, la comunión con el público fue total y absoluta, demostrando que son el relevo generacional de U2 y que ellos solos serían capaces de llenar el Calderón o cualquier otra gran superficie que se prestara.
Los dos discos de The Killers tienen canciones enormes, que en directo lo son todavía más. En las Ventas nos deleitaron con "Jenny Was A Friend Of Mine", "Mr Brightside", "Smile Like You Mean It", "Somebody Told Me", "For Reasons Unknown", "Read My Mind", "Bones", "Bling (Confessions Of A King)" ... Sólo eché de menos "This River Is Wild", lo cual es todo un éxito en un concierto que duró poco más de una hora.
Todos en el albero estuvimos entregadísimos, hasta los anti-bailongos como yo nos tuvimos que rendir ante su talento y estuvimos dando botes desde el minuto 1 hasta el 90. Nos dejaron con ganas de más, el guaperas Brandon Flowers con su elegante traje sureño lo dio todo sobre el escenario y acabó diciendo que la Monumental era uno de los mejores sitios en los que había tocado jamás.
Con ese panorama y cruzada ya la medianoche, los "Smashing Pumpkins" (Calabazas Estrelladas para los amigos) resucitaron con un cierto retraso, medido en años y minutos. Billy Corgan había cambiado la sotana negra por una blanca y de la formación original ya solo quedaba Jimmy Chamberlin.
Comenzaron con una canción nueva que dejó frios a todos y pronto tuvieron que tocar "Today" para recuperar a un público que, después de la descarga de adrenalina a la que fuimos sometidos por parte de los Killers, empezaba a pedir camazo.
Debajo de la sotana, el bueno de Billy llevaba un mono que recordaba al de John Turturro en "El Gran Lebowski". Los nuevos componentes de la banda parecían replicantes de D'Arcy e Iha, además, pudimos constatar que Jimmy Chamberlin (dudamos - y mucho - de la condición sexual de Corgan) hizo castings de tías buenas para fichar a la teclista y la bajista.
Corgan nos dejó un par de recaditos: sobre su nuevo disco "Zeitgeist" dijo que sabía que todos nos lo ibamos a descargar de Internet, soltó el típico rollo SGAEista sobre los royalties y acabó diciendo que esperaba que, de cualquier manera, disfrutaramos escuchándolo. El segundo mensaje fue una dedicatoria de "Thirty Three" para todos los toros que mueren: se la podía haber ahorrado, decir que iba para todos los toros que mueren a manos de toreros o echarle huevos y decirlo en español para que le entendieran todos. Una muestra mas de esa doble moral tan genuinamente americana.
Pese a la abundancia de canciones nuevas y rarezas de esas que te saltas cuando escuchas sus CDs, Pete y yo coincidimos en que el concierto fue mejor que el del año 2000, sobre todo por aquello de que no nos torturaron con versiones raras de nuestras canciones favoritas. Esta vez no faltaron las clásicas "Tonight Tonight", "Zero", "Bullet With Butterfly Wings", "1979", "Disarm" y alguna más.
Para mí, el mejor momento fue cuando tocaron "Stand Inside Your Love", el más lamentable cuando la teclista novata se equivocó tocando "Mellon Collie And The Infinite Sadness" y el más insolito cuando se atrevieron con "To Sheila", una canción romanticota del "Adore", que los más viejos del lugar recordaban de aquella vez que un Muchacho eternamente afincado en la semana santa cordobesa, la escuchó en el único garito de su pueblo, a la vez que forjaba su leyenda como Matador Latino.
La noche acabó con un simple bis de "Muzzle", una canción que me trae excelentes recuerdos, por aquello de que sirvió de banda sonora para mi debut radiofónico como colaborador en Radio Miraflores. Eran casi los dos de la mañana, nos esperaba un largo paseo hasta casa, disfrutando de una noche tan estrellada como esas calabazas que pusieron música al final de nuestra adolescencia y que un día cedieron el testigo a unos Killers que con su elegancia y desparpajo son capaces de teletransportarte a Las Vegas sin necesidad de sobrevolar el Atlántico.
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crooner79
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martes, marzo 13, 2007
Y desde entonces todo han sido derrotas
Siguiendo con el ciclo encubierto de canciones que marcaron a fuego nuestras vidas, hoy toca hablar de "Stand Inside Your Love", de los Smashing Pumpkins: una canción de finales del milenio pasado o de comienzos de este, según se mire.
La primera vez que la oí fue - como no - en el Bulevar de Radio 3. Corría el año 2000, era época de exámenes y, por tanto, procurábamos recuperar en dos o tres semanas el tiempo de estudio que nos habíamos bebido el resto del cuatrimestre.
Estaba en mitad de una de esas interminables conversaciones telefónicas sobre todo (fútbol, mujeres, NBA, tele ...) con un amigo que siempre acababa los exámenes antes de tiempo. Cuando escuché unos acordes inconfundibles, aunque no los había oído nunca antes. Paré por un momento la disertación sobre temas de vital importancia ... pero decidí seguir cascando. Sabía de sobra que Txema Rey la pondría mil veces más, y a la conversación aún le quedaba trecho para acabar aterrizando ninguna parte.
Y lo demás es historia: sombras en una batalla plagada de rencor y de nauseas, escuchar a las Calabazas por primera vez en un antro de perfil pijo: La Siesta o el Valtmon ¿quién se acuerda? lo que está claro es cual era la canción. Y como no: 1 de octubre del 2000, Palacio de los Deportes, los Smashing nos dejan con la miel en los labios al empezar con una versión acústica y estrafalaria del mejor tema de su último disco de estudio hasta la fecha.
"Stand Inside Your Love": esa canción oscura e hipnótica que marco el fin de una era, entre el desprecio y la maestría. Seguimos esperando nuevas himnos como este, con mucho más tormento y menos éxtasis, más de lo mismo para seguir dibujando calabazas estrelladas en un horizonte gris marengo.
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domingo, abril 23, 2006
Regreso al Tormento y al Éxtasis
A mediados de los 90, mientras Michael Jordan acrecentaba su leyenda de dios del baloncesto, a escasos metros de la cancha de los Bulls una banda reinaba en el panorama musical mundial, pujando con Air por hacerse con el cetro de la Ciudad del Viento.
En octubre del 2000 pisé por penúltima vez el Palacio de Deportes de la Comunidad de Madrid: el escenario de tantas tardes inolvidables de baloncesto, aquella noche me trajo a mi grupo favorito en su gira de despedida. Han pasado casi seis años desde entonces y todo apunta a que aquella mítica noche puede volver a repetirse.
A finales de aquel año fronterizo los "Smashing Pumpkins" pasaron a mejor vida, desde entonces Billy Corgan ha intentado seguir en el mundo de la música, con desiguales resultados. Su primera tentativa la llevo a cabo junto a Jimmy Chamberlin, con la creación de la banda Zwan. El grupo se disolvió, sin pena ni gloria, después de que se publicara su primer y único disco. El año pasado Corgan publicó en solitario "The Future Embrace", un disco en el que terminó de confirmar quién era el principal culpable del "Adore", sin duda el peor disco de las Calabazas.
Hace un par de meses saltó la noticia de que Billy Corgan y Jimmy Chamberlin habían firmado un nuevo contrato de representación con Front Line Management. Según la bajista Melissa Auf Der Maur, sustituta de D´arcy en la última gira del grupo, Corgan y Chamberlin están trabajando en un nuevo álbum. La exbajista de Hole aprovechó para ofrecerse a acompañar a la banda en caso de que finalmente se reuna de nuevo, diciendo incluso que no le importaba ser segundo plato de D´arcy.
Cualquiera que haya oído la discografía de las Calabazas sabe que sus dos mejores trabajos son "Siamese Dreams" y "Mellon Collie And The Infinite Sadness". Muchos de sus seguidores opinan que todo lo que ha venido a partir de ahí es de perfil bajo y que el grupo se echó a perder desde el infausto “Adore”.
Las malas relaciones de Corgan con el resto de los componentes forzaron el fin de la banda. Los Pumpkins son sinergia pura: sin la batería de Chamberlin, la guitarra de Iha o el bajo de D´arcy las Calabazas no son ni la sombra de si mismos, no hay más que oir el disco de Corgan para darse cuenta.
En los años posteriores al fin del grupo el lider de los Pumpkins se ha dedicado a rajar de Iha y D´arcy, pero a la vez el año pasado se permitió el lujo de publicar un anuncio a página completa en un periódico de Chicago declarándo sus intenciones de volver a juntar a la banda.
Corgan es un genio en estado puro, un tipo capaz de encerrarse 24 horas al día en un estudio de grabación para superar una depresión y que de todo ello resulte “Siamese Dreams”, sin lugar uno de los mejores discos de rock de la historia. Como la mayoría de los genios Corgan es un tipo cargado de manias, incapaz de asumir que sus compañeros sucumban a los excesos que siempre han acompañado al mundo de la música.
Espero que Corgan sepa lo que se hace con el nuevo disco de los Pumpkins, que consiga convencer a Iha para que vuelva a la banda y que si el resultado de su trabajo no es lo suficientemente bueno, no se moleste en publicarlo. Hay quien piensa que la reaparición de Jordan en los Wizards estuvo bien, yo creo que su carrera debía haber acabado con aquella última canasta contra los Jazz que le dio su último anillo de campeón.
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crooner79
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