
Esta noche comienzan de nuevo las finales de la NBA, el acontecimiento deportivo que todos estábamos esperando desde el último partido del Estudiantes en la liga regular. La gran incógnita sigue siendo si los Lakers habrán aprendido la lección del año pasado o serán víctimas de su sempiterna irregularidad y de la extraordinaria pujanza de los Magic de Dwight Howard.
De nuevo un español se acerca al anillo, después de una temporada magnifica de Pau, en la que seguimos acostumbrados a que consiga doble-doble en todos y cada uno de los partidos que juega, ahora toca volver a darlo todo, contra un rival inesperado y con una ventaja de campo que puede ser definitiva a la hora de enfrentarse con un equipo novato en lo de pelear hasta el final por el anillo.
El Tío Phil seguirá descontando los minutos que le faltan para la retirada definitiva, con diez aretes en las manos, ya ni su amada Jeanie le podría retener en el banquillo angelino. Tendría todo el derecho a dar paso a Byron Scott, para que cerrara definitivamente la cuadratura del círculo: Kobe siendo entrenado por un Laker de la época del Showtime, bajo la atenta mirada de Kareem, certificando que los 70 se reconcilien al fin con los 80, 90 y el siglo XXI.
Parece que Bynum está de morros con el Maestro Zen, los Lakers harían muy bien en intercambiarlo este verano por el otro Gasol, seguro que la Tanketa se saldría jugando en L.A. junto a su hermano. El único problema es que los yankees son demasiado cortos para entender la diferencia entre una eterna promesa y el sucesor de Sabonis que llegó de la soleada Península Ibérica.
Pau tampoco estará en el Europeo de Polonia, donde se comprobará si la selección tiene suficientes recursos como para que no se noten las ausencias de sus mayores estrellas. Apuesto a que echaremos de menos a Pepu, Scariolo no es ni la mitad de entrenador que el tipo que nos hizo campeones del mundo. Los caprichos de Pepe Saez nos van a pasar factura más pronto que tarde.
Este puede ser el año, si Pau gana ese anillo será un poco de todos, pero sobre todo servirá de confirmación de que el talento, la inteligencia y el trabajo conducen inexorablemente al éxito ... al menos cuando vienen acompañados de algo de suerte: quién le iba a decir a Pau hace un par de años que acabaría jugando en la franquicia más importante del planeta.
jueves, junio 04, 2009
Once More Time
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domingo, abril 12, 2009
Finde baloncestístico

Nada mejor en Semana Santa que una buena sobredosis de baloncesto del bueno. A pocos días de que se acaben las temporadas regulares, es importante hacer balance de cómo están las cosas y de lo que cabe esperarse en las próximas semanas.
La sonrisa del Chacho es un vago recuerdo que ni los más viejos del lugar logran situar en el tiempo, tal vez su última aparición se remonta al día que Pepu nos coronó como campeones del mundo en Tokyo. Desde que la fotosíntesis se alejó de su vida, el Chacho ya no resplandece como antes y tiene que soportar a un sucedáneo suyo, llamado Steve Blake, encargado del timón de los Trail Blazers, sin duda uno de los equipos revelación de la NBA en este curso baloncestístico 08-09.
Lonkar y Carnicero disfrutan con Rudy mucho más que con cualquier otro ÑBA, debe ser el descaro o esa jeta de "Impossible is Nothing", que parece sacada de una camiseta añeja de Caladero. Puede que Navarro sea más fiable, Pau sea más decisivo, Calderón más inteligente ... pero Rudy es el más espectacular de todos y al final el baloncesto que importa es el que te hace quitarte el sombrero, el que divierte y maravilla a partes iguales.
Contra los Blazers, Kobe dio una lección de como tirar a la basura un partido en los últimos dos minutos. Se llenó de balón y cada una de sus decisiones fue una cagada. Pau le observaba con la atónita mirada del que no lleva los pantalones, del que no acapara las principales entrevistas después de cada partido, del condenado a soportar los caprichos y el destructivo ego del jugador franquicia.
Los Lakers de este año tienen tres cracks (Bryant, Gasol y Odom), algunos secundarios ilustres (Fisher, Ariza, Bynum, ) y auténticos paquetes que no serían titulares ni en la ACB (Walton, Farmar, Vujacic y todos los que no juegan). Con menos que esto, el año pasado se plantaron en las finales y esta temporada han conseguido ser los mejores del Oeste. La gran esperanza es el desconocido Shannon Brown, rescatado de los Bobcats y que parece ser la principal baza del tío Phil para tapar las evidentes carencias del perímetro de los californianos.
Los Blazers se cepillaron a los Lakers y el Granada hizo lo propio con el Estu. Gracias al Fuenla y su decisión de jugar mañana contra el Madrid, pudimos volver a ver por la tele a los del Ramiro, muchas semanas después de la última y tocó verles palmar otra vez. Creo que en las dos últimos años les he visto perder más veces que en las diez temporadas anteriores: estamos mejor que hace un año, pero el equipo sigue oliendo a podrido.
Los rebotes del Chimpa y los triples de Iker "Horry" Iturbe, no son suficientes para salvar a nadie, sobre todo si el equipo contrario está inspirado y te tiene bien cogida la medida. Tal vez deberíamos volver a echar al entrenador, a la mitad de la plantilla o incluso volver al Palacio: el equipo necesita un revulsivo y un cambio de mentalidad. Las caras de los espectadores en el Arena eran de ¿otra vez lo de siempre? y los gritos de la Demencia escondían la frustración de los que empiezan a olvidar tiempos mejores.
De aquí a final de temporada quedan unos cuantos finales emocionantes, en los que un español volverá a intentar ser el primero en alzarse con el anillo de la NBA y los del Ramiro lucharán por seguir un año más en la élite, todo lo que no tenga que ver con los Lakers y el Estu es secundario.
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viernes, diciembre 26, 2008
Regalos navideños

"Andrew, you're like Lebron James if he was playing in Spain. Sure people know he's good, but no one wants to eat paella while watching basketball."
El mismo día que oyes pronunciar esta frase a Jeremy Piven en "Entourage", un español que probablemente hubiera tomado paella para comer, acabó con el mejor arranque de la historia de la NBA. La ignorancia y la prepotencia son las principales razones por las que el imperio americano entró en decadencia hace años, ya nada de lo que hagan podrá enmendar sus errores de cálculo.
Ver un partido en la ABC es siempre una experiencia interesante, un buen termómetro para saber lo que se piensa en la NBA de nuestros jugadores, que aquí son héroes y allí vilmente ninguneados. No es extraño que aparezca Rudy con una guitarra, animando a que la gente le vote para poder participar en el concurso de mates. Nadie se acuerda de Calderón cuando se enumeran los mejores bases del este y, a parte de Gasol, el resto de nuestros ÑBAs, simplemente no existen para ellos.
A Pau se le considera un buen escudero de Kobe, pero demasiado blandito en defensa. Para ellos su mayor defecto es no haber nacido en los States, razón de sobra para que no merezca ser entrevistado al final de un partido que decidió con tres canastas y un tapón en los últimos dos minutos. Ellos siempre preferirán a Kobe, porque representa como nadie ese espíritu bravucón y sonriente, el sueño americano de lo sencillo y eficaz, el derecho divino a merecer todo lo bueno.
"Mall Cop", algo así como "Poli de Centro Comercial" es el Megahit que patrocina la tarde de baloncesto del día de Navidad, el protagonista de la cinta está sentado en primera fila en el Staples. Llueve en Los Angeles, es un día gris en el que la mitomanía desapareció para siempre: no son mejores, simplemente tienen más dinero.
Sin los pasos de salida, la medalla de oro de las Olimpiadas sería nuestra, el enésimo fracaso de otro sucedáneo de Dream Team no les hubiera pasado factura, seguirían mirándose al ombligo, mientras nuestros muchachos continuarían pasando desapercibidos más allá de nuestras fronteras. Da igual que el Madrid ganará a Toronto o el Barça pusiera contra las cuerdas a los Lakers en su cancha. Son todos signos de que una revolución se acerca, al menos nos queda el consuelo de poder ver una vez más a Clint Eastwood delante y detrás de la cámara: el 20 de febrero "Gran Torino" llega a España.
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martes, diciembre 09, 2008
Focus, Not Focus

Los Lakers de este año son una apisonadora y parecen haber aprendido la lección de su fiasco en las finales contra los Celtics. Por primera vez un español es capital en un equipo con aspiraciones a todo. Phil Jackson está encantado con Gasol, un tipo al que no necesita motivar con sus típicas artimañas de viejo perro sarnoso. Gaysol se motiva solo, sabe fustigarse cada vez que comete un error para no volver a repetirlo y demuestra que no para de aprender cosas nuevas en cada partido. Pau sigue viviendo su sueño de color púrpura y oro.
Con Bynum ocupando el poste bajo, los angelinos se han convertido en un bastión en el que espectáculo, talento y altura se conjuntan para desafiar a la historia. Aún falta un par de ingredientes: la épica y el hambre de triunfos, lo único en lo que los Celtics fueron capaces de superarles la temporada pasada.
El ego de Kobe descansa placidamente, sin amenazas de ningún tipo, él es la estrella pero sabe que sin sus compañeros no puede llegar a ninguna parte. Su MVP de la temporada pasada fue un bálsamo para su maltrecha conciencia, en la que hacía años que planeaban sombras de aquella final del 2004, cuando volaba de los juzgados a las canchas en busca de un anillo que no hubiera arreglado problemas que solo el tiempo lograría curar.
Odom se ha acostumbrado a salir desde el banquillo, a un rol secundario desde el que parte como favorito para ser el mejor 6º hombre de la liga. Parece estar de vuelta de todo, pero no venderá barato su contrato de agente libre, sabe que el 2009 es el año para ganar el anillo y que después ya habrá tiempo de recuperar el esplendor y protagonismo perdido.
Farmar y Fisher parecen más entonados que nunca, sobre todo el primero, que dejó mucho que desear en los play-offs de hace unos meses. Un buen par de bases es la guinda que necesita el pastel púrpura y oro, para poder desafiar aquel mítico record de los Bulls del 98.
La clave será la defensa y la clave de la defensa es Trevor Ariza, que juega a otra velocidad y sabe secar como nadie a las estrellas del equipo contrario. Ariza es un sucedáneo de Carlitos Jimenez, un señor de los intangibles imprescindible para que un equipo plagado de estrellas funcione, porque pone sobre la mesa el coraje, casta y corazón que muchas veces se echa en falta en el equipo titular de los angelinos.
Temporada apasionante la que nos espera, si las lesiones les respetan, los Lakers están llamados a redimirse en las finales del 2009, seguiremos observándoles desde el otro lado del Atlántico, a la espera de que uno de los nuestros consiga ese anillo que desde hace años tanto se merece.
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martes, junio 17, 2008
Cuando NO todo está perdido

Cuando queda un último resquicio al que aferrarse, las esperanzas de los angelinos aún siguen vivas. Todos las estadísticas están en su contra, pero aún así saben que a cara de perro, cualquier cosa es posible. Los Lakers van a la deriva en una espiral que pide a gritos un paso hacia delante del mayor de los Gasol.
Siempre soñó con jugar unas finales pero nunca imaginó que fuera tan duro. Al final de cada batalla le duele todo y se acuerda de lo tranquilos que eran los meses de junio cuando su baloncesto vagaba por las callejuelas de Memphis. Un regalo de los Grizzlies le llevó a la soleada California, donde se reencontró con la victoria bajo la batuta del Pepu Hernández de la NBA.
La segunda unidad de los Laguneros no aguanta sobre sus espaldas el peso de un puñado de hambrientos de triunfo vestidos de verde. 12 perdedores sin piedad, no piensan dejar pasar esta oportunidad única, los Lakers tienen dinastía para años pero lo de los Celtics es insostenible, por la edad media de sus estrellas y el apoyo de una ciudad en la que el baloncesto es el tercer deporte en popularidad.
La buena suerte de los irlandeses está llevando en volandas a un equipo que ya sufrió para dejar en la cuneta a Atlanta en la primera ronda y que desde entonces no ha parado de crecer, con la irregularidad de los genios y la seguridad de los estajanovistas del parquet. Paul Pierce es el último abanderado de una dinastía a la que siempre odió de pequeño y que le ha dado la oportunidad de derrotar a su pasado, defendiendo la bandera de los que antaño fueron enemigos irreconciliables.
El Tío Phil le recomienda libros de Hemingway al Tío Pau, observando con curiosidad como esté gigantón venido de allende los mares, es su mayor esperanza para el sexto partido, ese que podría abrirle la puerta de la historia, incrustándole un último anillo en unas manos en la que hace años que no caben más, pero en las que siempre abrá hueco para una foto con la insigne estatua del mito Red Auerbach.
El BankNorth Garden será una olla a presión en la que los últimos malditos del baloncesto tratarán de dirimir a pedradas quién es el legitimo dueño de la leyenda de un baloncesto tricolor, en el que el verde se mezcla con el amarillo y el púrpura, en busca de un penúltimo peldaño antes de la batalla final a dirimir a escasos metros de la muralla china.
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sábado, junio 07, 2008
Semana baloncestística

Ha sido una semana de mucho trajín, en apenas 7 días han echado a Pepu a la puta calle, el Estu ha fichado a Casimiro, los Lakers han perdido el primer envite de las finales y Aíto se ha convertido en nuevo seleccionador. Todas son noticias y todas están relacionadas, así que le dedicaremos un párrafo a cada una.
Quien no sepa lo que pienso de Pepu, que escriba Pepu en la casilla de la esquina superior izquierda, al ladito del letrero de "BUSCAR BLOG". Respecto a su destitución, he de decir que es un error, que la cosa parece más un asunto de celos o caciquismo que una decisión tomada desde el sentido común y pensando en lo mejor para la selección. Es cierto que hemos ganado medallas con casi cualquier seleccionador en la última década, pero Pepu es el único que nos ha hecho ganar una de oro. Don Jose Vicente merecía acabar su ciclo en los Juegos y luego empezar a pensar en otra cosa. Nunca sabremos del todo si Pepe Saez es profundamente gilipollas o Pepu ha tenido también algo de culpa, lo que está claro es que la digestión del éxito en el Mundial no ha sido la mejor de las posibles, y él que no este de acuerdo, que piense en las sillas "VIPS" vacías en el Palacio durante el Europeo o el exceso de publicidad de la selección: se les fue la mano prostituyendo un triunfo que empezó siendo de todos y acabó siendo de unos pocos: de los que más pusieron el cazo.
Casimiro es un tipo gris y anodino, que abusa de la ironía y el sarcasmo para afrontar una carrera que empezó muy bien y hoy en día no es más que un barco a la deriva, al que ahora le toca parar en Magariños. Después de un año no apto para cardiacos, lo que menos necesita el Estu es que semejante tristón se siente en su banquillo. Lo único bueno de este fichaje es que evita que Casimiro se postulara como seleccionador nacional. Por mucho que el Fuenla lo haya hecho bien o muy bien los últimos años, el tipo transmite malas vibraciones. Las veces que le he tenido cerca, da la impresión de eterno cabreo con el mundo. Él, que estaba llamado a ganar tantos títulos y se ha tenido que conformar con salvar equipos del descenso. Lo bueno de este fichaje es que no durará mucho, se me ocurren un par de horizontes temporales: la conmemoración del Año Muchacheo y el turrón, antes de cualquiera de los dos, Casimiro ya estará en la puta calle.
Hasta Loncar y Carnicero parecía que animaban a los Celtics en la restransmisión del primer partido de las finales. Mucho más allá del marketing y el merchandising, hay que reconocer que los bostonianos tienen un hambre de títulos como se han visto pocas en la historia de la NBA. Tienen ganas de merendarse a los Lakers y decirles: "Vosotros tendréis el sol, la playa, las tías buenas y Hollywood; pero nosotros tenemos unos huevos como sandías y os vamos a aplastar en las finales". Da gusto ver tan insana rivalidad, si el anillo no se lo llevan los Lakers, me parece perfecto que se quede en Boston. Los de purpura y oro salieron acojonados al Garden, les faltaba ese punto de mala leche y hambre de triunfos de los que llevan 22 años sin mojar. Gasol estuvo blandito y nos recordó al peor Gasol: el de la final del Europeo del año pasado. No me cabe la menor duda de que Phil Jackson levantará la moral de la tropa y serán unas finales largas y dolorosas, que por supuesto seguiremos con atención desde estas páginas.
¡¡ Don Alejandro Selección !! no queda tan bien como ¡¡ Pepu Selección !!, pero también nos vale. Este tipo serio y lacónico, es el único capaz de sortear el impacto emocional de la destitución del mejor entrenador de la historia del deporte español, entre otras cosas por su infinito palmares y porque él es el culpable del éxito de la mitad de los jugadores de la selección. Con Aíto pasa al revés que con Casimiro, lo único malo de que sea seleccionador es que no podrá entrenar al Estu: él es el único que podría devolverle su grandeza y sortear los cismas y estupideces de la directiva. Una pena que no pueda volver todavía a su alma mater, le seguiremos esperando con los brazos abiertos y deseamos verle en lo más alto del palmarés de los juegos, con esa falsa sonrisa falsa, marca de la casa, así como diciendo: en el baloncesto siempre he mandado y mandaré.
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domingo, junio 01, 2008
Lakers vs. Celtics: What Else?

Hace apenas 14 meses tuve el placer de contemplar en directo un duelo entre dos dinastías a la deriva, los acabadísimos Celtics de Paul Pierce y los Lakers de Kobe, un quiero y no puedo que cada temporada afeaba un poco más los campeonísimos registros del Tío Phil. En poco más de 500 días los Celtics han sido víctimas de una de las reconstrucciones baloncestísticas más meritorias de la historia, mientras los Lakers cerraban el círculo de su eterna candidatura al título de la mano de Pau Gasol, el español que los volvió a convertir en campeones.
Cualquiera que pase unas horas en Boston está condenado a encariñarse con la ciudad de por vida, su progresismo de postal no es más que el reflejo de una mentalidad europea encorsetada en un país de costumbres mucho más rancias de lo que la tele nos quiere hacer creer. Boston siempre ha estado plagado de inmigrantes: canadienses, irlandeses, italianos ... adoradores del hockey y el baseball, incapaces de acudir en masa al Boston Garden ni en sus mejores épocas, cuando apenas 3000 incondicionales veían en directo construirse la mayor leyenda del deporte profesional americano.
El Mundial que Pepu nos hizo ganar a todos en el 2006, tiene un par de deudores que a todos nos resultan familiares: Magic y Bird, estos dos espigados antagónicos fundaron el baloncesto moderno del que mamaron todos los jugadores de nuestra gloriosa selección nacional. Su duelos en los 80 eran un fiel reflejo de una época en la que Rocky campaba a sus anchas por la tundra siberiana, en busca de una nueva rivalidad que diera sentido al sueño americano. Han tenido que pasar 21 años para que se vuelvan a encontrar en las finales pero esta vez son otros y a la vez los de siempre.
Cuatro años por el desierto han ennegrecido aún más las ganadoras pelotas de Kobe, que hasta con las manos atadas es el mejor jugador que se puede ver sobre una cancha de baloncesto hoy en día. Su infinito ego chocó de bruces hace tiempo con la realidad de no poderlo hacer todo el solo. Pau Gasol es su complemento perfecto, un chaval de Sant Boi que veía por la tele a Michael Jordan y sabía que estaba lejos pero que se dejaría la piel por alcanzarle. Un ganador encorsetado 7 años en un equipo perdedor de la América profunda, más de 2000 días en los que solo podía saciar su hambre de triunfos en verano, dándose de cabezazos con las paredes el resto del año.
Phil Jackson, desde su cojín de zazen, medita con determinación cual es la estrategia para hacerse con su décimo anillo como entrenador, el que le coronaría como el mejor de la historia y que justifica tres años de baloncesto mediocre en los que la fe en sí mismo y en el cambio constante eran las únicas razones que le motivaban a levantarse cada mañana para entrenar a un equipo del montón, que en tan solo 4 meses es el máximo favorito a ganar el anillo.
El factor cancha será determinante, la calefacción del Banknorth Garden estará a toda pastilla para intentar hacer bueno el lema de las camisetas que ya se venden en la web de los Celtics: "BEAT L.A." Garnett, Pierce y Allen se merecen este anillo tanto como los Lakers, pero esta vez sobre el parquet habrá uno de los nuestros, sentiremos cada canasta como si la estuviéramos encestando en el Adelfas Arena y a la vez con la misma emoción de ese niño que veía "Cerca de las Estrellas" cada viernes por la tarde, sin acabar de sospechar del todo que algún día esas mismas estrellas podrían haber sido compañeros de colegio.
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domingo, abril 20, 2008
¡¡ Demente Sentado: Demente Avikingado !!

Por cortesía de Pete, bajo una vez más al parquet donde juegan los del Ramiro, con la sensación de que puede ser la última. Nubes negras de descenso a la LEB y desaparición institucional se ciernen sobre el equipo con mayor número de deportistas federados de todo el país. Lejos de la resignación, se impone una revolución: habrá que ganar los tres últimos partidos o morir en el intento.
"Estos no ganan a nadie", me dice Charlie, el mismo que se tragaba con cuchara los Estu-Forum a solateras en el Palacio, sabiendo de sobra que algún día sería él quien los narrara desde las cabinas de comentaristas. Un rictus serio se puede leer en su mirada cuando acaba el partido: parece que la fiesta terminó. Lo único bueno es que parece que el Fuenla se ha salvado de la quema, lo que nos garantiza unos cuantos partidos en directo en años venideros y a Pete, seguir disfrutando de la geografía baloncestística española cada dos semanas.
En el metro de vuelta a casa, la Demencia se consuela a sí misma con unos cánticos tan ebrios como incesantes, ellos saben que lo fácil sería ser del Madrid, casi tan fácil como no tener resaca el día después de no haberse emborrachado. Pero ellos eligieron otra cosa: animar a un equipo gane o pierda, sin criticarle porque saben que las imperfecciones del Estu son las suyas propias y ni puta falta les hace ser tan perfectos como otros que presumen de títulos.
Han pasado casi 18 años desde aquel primer Estu-CAI y, pase lo que pase en los próximos 3 partidos, no cambiaría todo este tiempo siguiendo a los del Ramiro, por 6 o 7 ligas, unas cuantas Korac ni todas la Euroligas del mundo ... Ser del Estu es otra cosa: más allá del ganar o perder es donde se construyen las leyendas de equipos que eran mucho más que una colección de jugadores en busca de triunfos: el Espíritu del Estu y de la Demencia jamás morirá.
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miércoles, febrero 20, 2008
De Amarillo y Púrpura

Hace como un millón de años, el bueno de Pete escribió un artículo-relato en uno de sus Espejos Dobles / Otoños de las Certezas en el que con infinita fe en las posibilidades de triunfo de Gasol en la NBA, profundizaba en las místicas emociones que le producía el saber que un compatriota se iba a hacer un hueco entre los más grandes. En ocasiones, juraba haberse cruzado con él en las SOLFAOlimpiadas de Lyon, enfundado en la zamarra del equipo de baloncesto de la SOLFA de Gava.
Transcurrieron cerca de siete años entre aquel Otoño de las Certezas y un SMS recibido por el que escribe, cuando atravesaba Conneticut a lomos de un bus de la línea Bonanza-Peter Pan. El Sr. F ya dejó sobrada constancia en su brillante post "De Púrpura y Oro" de lo que significa para un hincha de los Knicks/Bulls ver a Gasol vestido con la zamarra de los Lakers. Hoy me toca hablar a mi.
Ya he escrito unas cuantas veces de un niño de ocho años que por culpa de la varicela se tuvo que quedar más de una semana en casa, tragándose con cuchara las finales de la NBA que enfrentaban a los Lakers y los Pistons. Ese mismo chaval fue descubriendo lo que significaba la mitología de los de los Lagos, quienes eran Kareem, Jerry West, Wilt Chamberlain ... y, por supuesto, de donde venía la sempiterna sonrisa de Magic. 20 años después, en una gélida noche bostoniana, aquel muchacho llegaría a aplaudir la leyenda desde las gradas del Garden.
En el Open McDonald del 91, el Joventut de Lolo Sainz, el mismo que le arrebataba ligas sin despeinarse a las secciones de baloncesto financiadas por los equipos más punteros de nuestro fútbol, firmó el primer epitafio deportivo del mejor jugador de la historia del baloncesto: Earvin "Magic" Johnson. Su adiós significó una larga travesía por el desierto, que concluiría cuando decidió volver a las canchas, transformado en ala-pívot, allá por el 96, un año mágico por muchas razones.
Magic dio el relevo a Shaq y Kobe, que gracias al maestro Zen ganaron tres anillos consecutivos sin apenas despeinarse. Los Lakers demostraron ser el Ave Fénix de las franquicias, una vez más consiguieron fundar una dinastía que duraría hasta el 2004, con más pena que gloria, inaugurando otra travesía por el desierto de la que por fin les ha sacado Gasol.
Hace unos meses, ya aventuré lo que sería tener a un español en el equipo más mítico de la historia del baloncesto (con permiso de los bombarderos de huevos del Ramiro). El primero de febrero el sueño se hizo por fin realidad y desde entonces tenemos una razón más para juntarnos cada miércoles en el Forum de Luis Mitjans para averiguar a cuanto cotiza la sepia en el Bustos.
En estas fechas tan entrañables me llena de orgullo y satisfacción ver a Pau Gaysol con la casaca amarilla y púrpura, porque estoy convencido de que no parará hasta ganar el anillo. En apenas unas horas, el de Sant Boi dejó atrás 7 años de derrotas en Memphis, para consolidarse como insaciable ganador de partidos y con la ayuda de Kobe se cepillará a cualquier rival que se le ponga por delante.
Se ha abierto la veda en Hollywood ¿quien será el próximo español en recalar en el glorioso equipo angelino? Mientras lo averiguamos, seguiremos disfrutando gratis cada viernes de los partidos de los Lakers, que seguro transmite Cuatro.
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martes, julio 03, 2007
¿Un español en los Lakers?

Marc Gasol es, hoy por hoy, el español con más posibilidades de convertirse en el primero en vestir de amarillo y púrpura. Little Gasol en L.A. implicaría que Cuatro tendría que retransmitir más partidos de los angelinos, lo que siempre es una buena noticia.
Gracias a la confianza que Pepu le dió en el mundial de Japón, la "Tanqueta" se ha convertido en ese 5 dominador que tanto necesitaba nuestro baloncesto, una suerte de Sabonis en versión tosca y con mucho todavía por pulir; que con la inteligencia marca de la casa, está destinado a dominar los tableros, con esa pinta de mostequero grunge tan gasoliana.
Los Lakers son al baloncesto lo que el Madrid al fútbol, el comisionado Stern lo resumió bien cuando dijo: "Sin lugar a dudas, para nuestro negocio la mejor final posible sería Lakers contra Lakers". Este año los Lakers han elegido en el Draft a un chino y a un hispano, por aquello de la mercadotecnia y los inmigrantes en L.A. Kobe lleva un tiempo rajando para que le traspasen o fichen algún crack, porque no ve claro volver a ganar un anillo con los Lakers. Parece que tío Phil ha perdido su magia Zen y se ha convertido en un entrenador del montón, o eso intentan hacernos creer desde los States.
A Kobe siempre le ha gustado como juega Gasol (el mayor), sospecha que podrían hacer grandes cosas juntos, pero a los Grizzlies no les da la gana traspasar a Pau, que parece condenado a seguir nadando en el mar de mediocridad de los equipos NBA que no aspiran a nada.Tal vez Kobe se tenga que conformar con "Little" Gasol, al que si le dieran la mitad de apoyo que le han dado a Bynum, sin duda triunfaría en la NBA.
El de este año ha sido el mejor Draft desde el de Lebron, Melo & Co. Oden y Durant van a ser dos de los grandes de la liga desde ya mismo, son dos tipos ilusionantes, capaces de congregar frente al televisor a mucha más gente que las últimas finales de la NBA. Los Grizzlies no han tenido suerte ni en la lotería del Draft: Pau: aguanta lo justo para jugar contra el Estu en octubre y luego vete a un equipo de verdad.
La noche del Draft envió al "madrileño" Szczerbiak a jugar a Seattle con Durant y, a cambio, los Celtics han conseguido a Ray Allen, un jugón en plena madurez baloncestística, que junto con Paul Pierce y los jovenes secundarios, va a regalar a los bostonianos unas cuantas victorias más que el año pasado y puede que incluso un puesto en los play-offs.
Después de una temporada en la que los MVP de la liga y las finales han sido europeos, nos espera un año apasionante en la NBA, las nuevas figuras intentarán recuperar el prestigio yankee perdido, a tan solo unos meses de las olimpiadas de Pekín, donde los de la ÑBA aspirarán a todo con 7 jugadores enrolados en la mejor liga del mundo.
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jueves, febrero 01, 2007
Un muchacho cerca de las estrellas
El destino es siempre caprichoso, cuando echo la vista atrás y pienso como llegué esta noche a sentarme en una butaca del Boston Garden, para ver en directo a los dos mejores equipos de la historia del baloncesto, es imposible no esbozar una sonrisa.
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domingo, enero 21, 2007
El año que trafiqué con los Lakers
#17 Andrew Bynum
El debutante más joven de la historia de la NBA está llamado a ser el heredero de la estirpe de pívots legendarios que han lucido la camiseta púrpura y oro. Esta temporada se ha hecho un hueco en el quinteto titular y seguirá aplicando en la cancha las enseñanzas de su gurú Kareem. Sin duda, uno de los centers con más futuro de toda la competición.
#7 Lamar Odom
El jugador favorito de Daimiel se ha conjurado este año para hacer una temporada espectacular y así poder dedicársela a su hijo recién nacido que murió el verano pasado. Si se recupera bien de las lesiones, puede ser el mejor escudero posible para Kobe y el vértice perfecto para el triángulo ofensivo del tío Phil, que cada vez que le ve no puede evitar acordarse de un tal Scottie Pippen.
#4 Luke Walton
El hijo de Bill Walton se ha ganado un puesto en el quinteto inicial y cada vez es más importante para el equipo. Supo alejarse a tiempo de la senda de la perdición a la que estuvieron a punto de conducirle las malas compañías femeninas. Está dispuesto a devolverle a los Lakers lo que su padre les quitó en los 70 y los 80. Sueña con que algún día su foto este colgada junto a la de su progenitor en el Hall of the Fame.
#24 Kobe Bryant
A sus 28 años, el mejor jugador de la liga lleva ya más de una década en la NBA y no ve la hora de volver a ganar un anillo. La mística del 24 le ha convertido en el que más camisetas vende y le ha liberado de parte del peso del equipo, que ahora comparte con unos cuantos más. No descansará hasta que consiga el MVP y pueda restregarle su éxito a los que alguna vez dudaron de él.
#1 Smush Parker
El año pasado Phil Jackson se sacó de la manga a esta reencarnación de Ron Harper, que de ser un completo desconocido sin hueco en la NBA, pasó a tomar las riendas de los Lakers. Un base sin ansias de balón, al que no le importa su rol secundario, siempre que, cuando nadie se lo espera, pueda deslumbrarnos con sus destellos de calidad.
#54 Kwarme Brown
El hombre de las manos pequeñas se ha reencontrado consigo mismo en L.A. Phil Jackson le ha recuperado como jugador y como persona. Al fin se parece a un poco al jugador que prometía cuando los Wizards de Jordan le eligieron con el número 1 en el draft de Gasol.
#43 Brian Cook
Titular en ausencia de Odom, este discípulo de Terry “Foreman” Mills le está perdiendo, poco a poco, el miedo a la pintura y se está convirtiendo en una pieza importante en el engranaje de los angelinos. Junto con Walton, forma parte de ese duo de rookies que vivieron en sus carnes el descalabro de la “Comunidad de Anillo” en el 2004.
#6 Maurice Evans
Este trotamundos ha aterrizado en Los Angeles como uno de los fichajes clave de los Lakers. Su rol consiste en dar algo de descanso a Kobe y echarle una mano en tareas ofensivas, sin hacer mucho ruido pero clavándolas donde más duele.
#5 Jordan Farmar
Orejudo rookie venido de la vecina UCLA. Es la clase de playmaker puro que cualquier equipo necesita para mejorar la circulación de la bola en los momentos importantes. Phil Jackson le está dando muchos minutos, sabedor de que en los próximos años se convertirá en un jugador fundamental para los Lakers.
#2 Aaron McKie
Aporta grandes dosis de veteranía a un equipo muy joven, en el que ejerce de padre espiritual y recitador de frases lúcidas en las ruedas de prensa. Llegado desde la costa Este, ha venido a cerrar una inteligente carrera deportiva a la luz de los flashes hollywoodienses y cobijado bajo la sombra de Jack Nicholson. Futuro miembro del staff técnico.
#31 Chris Mihm
El “sustituto” natural de Shaq está pasando un calvario de lesiones que le están dejando toda la temporada en blanco, viendo desde la grada como Bynum, Brown y Turiaf hacen que nadie se acuerde de él. Más pronto que tarde acabará saliendo del equipo.
#10 Vladimir Radmanovic
El balcánico eligió para cambiar de acera una de las pocas temporadas en la que los Clippers acabaron por encima de los Lakers. Su look de naufrago no le ha dado demasiada suerte y está siendo mucho menos importante de lo que se esperaba cuando firmó un contrato millonario con los de la fiebre amarilla. Como la psicología del Maestro Zen no consiga rehabilitarle, se convertirá en una codiciada moneda de cambio.
#21 Ronny Turiaf
Este francés de la Martinica es uno de los favoritos de Phil Jackson, porque, aunque no tiene mucha calidad, siempre lo da todo sobre el parquet. El año pasado tuvo que pasar por el quirófano para operarse de lo de Robert Horry y lo de Karanka, por lo que se perdió su temporada de rookie. Los Lakers no dudaron en renovarle y este año se lo está agradeciendo a base de esos intangibles que todo equipo necesita para ganar partidos.
#18 Sasha Vujacic
El esloveno está perdiendo mucho protagonismo esta temporada. Farmar, Parker y Evans se están comiendo sus minutos. Empieza a pensar en cruzar el charco de nuevo, le han llegado noticias de un equipo de la Costa Brava en el que pagan bien y podría vivir como un rey.
#3 Shammond Williams
Un hombre enamorado que decidió cruzar el Atlántico, cambiando un Barça en el que era una figura por unos Lakers en los que es el último mono. Su novia cheerleader de los Heat merece eso y mucho más. Todo un ejemplo en la cancha y fuera de ella.
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jueves, diciembre 28, 2006
Kareem
Cuando tenía unos ocho años me tragaba con cuchara cada viernes por la tarde “Cerca de las Estrellas” de la mano de Ramón Trecet. En aquellos tiempos, Magic brillaba con luz propia y junto a él jugaba un tocho con gafas, de edad indefinida, que clavaba los ganchos de tres en tres.
Con apenas 42 primaveras aquel bigardo se retiró perdiendo las finales de la NBA contra los Bad Boys de los Pistons. No fue el adiós soñado, pero a nadie le importó demasiado, hacia años que el mito había superado la fama de aquel gigante de Harlem, antes conocido como Lew Alcindor.
Al parecer, los secretos de la longevidad deportiva de Kareem fueron el yoga, las artes marciales y meditar antes de cada partido, para rebajar tensiones. Su espíritu ultra competitivo hizo el resto, para convertirle durante dos décadas en una amenaza constante frente a cualquier tablero.
Con sus desaires a la prensa y a los aficionados, Jabbar se ganó a pulso ser considerado uno de los deportistas más antipáticos. El carisma y la eterna sonrisa de Magic fueron el contrapunto perfecto a este huraño pívot que con el tiempo llegaría a ganarse el cariño de la afición, más por considerarle una venerable leyenda deportiva que por entender su arisco carácter.
Juntos, Magic y Kareem llevaron a los Lakers del Showtime a jugar ocho finales de la NBA en diez temporadas, ganando cinco de ellas y haciéndose un hueco entre las mejores dinastías de la historia. Después de la retirada de Kareem, un joven Divac intentaría ocupar su sitio y la temprana retirada de Magic dejarían huérfanos de gloria a los de amarillo y púrpura hasta el advenimiento de Phil Jackson.
Su arisca personalidad le ha cerrado a Jabbar la puerta de muchos banquillos, tan solo ha podido entrenar en ligas menores y como ayudante en los Clippers y los Sonics. En la actualidad, trabaja con los Lakers, ayudando a Andrew Bynum a convertirse en el heredero de la tradición angelina de grandes pivots: Mikan, Chamberlain, el propio Jabbar y O’Neal.
Los números de Kareem no podrán igualarse jamás, el fue el eslabón entre el baloncesto clásico y el moderno, una leyenda viva del baloncesto que odiaba la fama, se convirtió al Islam, fue alumno de Bruce Lee y disfrutaba haciendo cameos en “Aterriza como puedas”. Su patentado “Sky Hook” era el arma favorita de este titán que escribió con trazo grueso algunas de las páginas más gloriosas del deporte de la canasta.
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miércoles, agosto 30, 2006
Por amor al baloncesto
“The Last Season” es el diario novelado de la temporada 2003-04 de los Lakers, y su autor no es otro que Phil Jackson. Cualquier deportista que escribe un libro es sospechoso de hacerlo sólo por la pasta, pero después de leer el mítico “Canastas Sagradas”, el tío Phil se merecía al menos el beneficio de la duda.
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lunes, abril 17, 2006
Tííííííííííííííííííío Phil

Cuando me enteré de que Phil Jackson volvía a entrenar a los Lakers me alegré casi tanto como el día que Pepu se hizo cargo de la selección. El Maestro Zen es junto con Red Auerbach el entrenador más laureado de la historia de la NBA, lo que le convierte en el mejor en activo.
No seguí mucho la trayectoria de Jackson cuando estaba en los Bulls, pero sí que he leído "Canastas Sagradas", su libro sobre aquellos años. En él repasa su trayectoria profesional como jugador, sus primeros años como entrenador y sus tres primeros anillos con los Bulls. La conclusión inevitable tras su lectura es que Phil Jackson es un crack, un auténtico genio de los banquillos capaz de mezclar con maestría ingredientes como el budismo Zen, literatura de todo tipo, películas varias y mucha psicología para conseguir la poción mágica que garantiza el éxito de los equipos que entrena.
Hay que reconocer que Jackson ha dirigido a algunos de los mejores jugadores de la NBA en los últimos años, pero no es menos cierto que antes de que él los entrenará Jordan, Pippen, O´Neal o Bryant no habían ganado nada. En sus 14 temporadas como entrenador en la NBA el Maestro Zen ha ganado 9 anillos, consiguiendo tres three-peat, o lo que es lo mismo tres rachas de tres títulos consecutivos.
Nacido en Montana y criado en Dakota del Norte, Jackson creció influenciado por las fuertes creencias religiosas de sus padres, representantes de la iglesia pentecostal. Tras destacar en sus años en la Universidad de Dakota del Norte, fue elegido por los Knicks en el draft del 67. En la NBA las limitaciones de Jackson se hicieron evidentes: el todo-terreno de la liga universitaria se descubrió como un mediocre tirador, demasiado lento para la competición profesional. Pese a todo, Jackson suplía sus carencias con grandes dosis de inteligencia y coraje, convirtiéndose en un valioso suplente con excelentes cualidades defensivas. En el año 73 se hizo con su primer anillo en la Gran Manzana, quitándose la espina de no haber podido participar en el del año 70 por culpa de una lesión.
Tras finalizar sin pena ni gloria su carrera profesional a finales de los 70, Jackson comenzó a entrenar en Puerto Rico y la CBA, haciéndose con el título de esta última dirigiendo a los Albany Patroons. Su fama de amigo de la contracultura complicó su paso a la NBA, donde se le veía como una especie de hippie poco digno de confianza.
En el 87 ocupó el puesto de entrenador asistente en los Bulls y allí conoció a Tex Winter, un viejo zorro de los banquillos que le encandiló con su triángulo ofensivo: santo y seña de las tácticas de Jackson a partir de entonces. En el 89 Jackson se hizo definitivamente con el timón de los Bulls y el resto es historia: 6 anillos en 9 años incluyendo el mejor record de la historia de la liga regular y el encumbramiento definitivo de Jordan como mito del baloncesto.
La retirada de MJ y sus malas relaciones con el manager general Jerry Krause forzaron la salida del Maestro Zen de los Bulls. Después de un año sabático en el que se especuló con su retirada definitiva, Jackson aceptó el reto de devolver el norte al equipo más glamouroso de la NBA. El Maestro Zen se planteó su estancia en Los Angeles como una carrera de fondo: el objetivo era conseguir el anillo en dos o tres años, ni en sus mejores sueños llego a creerse capaz de conquistar el título en su primera temporada en el equipo.
Aquellos Lakers eran los herederos de la última reaparición de Magic Johnson. Las incorporaciones de Shaq y Bryant en el 96 parecieron darle a los de amarillo y purpura el salto de calidad necesario para plantarle cara a los todopoderosos Bulls. La realidad fue cruel con el equipo angelino, en las tres temporadas siguientes fueron incapaces de alcanzar siquiera las finales de la liga. Llegaron a tener cuatro jugadores en el All Star del 98 (Van Exel, Eddie Jones, Kobe y Shaq), para se luego barridos por los Jazz en las finales de conferencia.
Con semejante legado Jackson comprendió que lo que su equipo necesitaba era mucha psicología y veteranos ilustres que dieran empaque a su equipo. De su mano llegaron Brian Shaw, Ron Harper y A.C. Green, que junto a los secundarios de lujo Horry, Fisher, Rice y Fox auparon a las megaestrellas Shaq y Kobe hasta el primero de sus tres títulos consecutivos. Casi sin quererlo, Jackson había vuelto a crear una dinastía partiendo de un equipo perdedor.
En los siguientes años estrellas en decadencia como Horace Grant, Isiah Rider o Mitch Richmond recalaron en los Lakers seducidos por el tintineo de los anillos de campeones. En el 2003 las lesiones y el progresivo deterioro de las relaciones entre Kobe y Shaq dejaron en la cuneta a los Lakers en las semifinales de conferencia.
El 2004 estaba llamado a ser el año en el que los Lakers batieran todos los records. Pero las incorporaciones de Karl Malone y Gary Payton, que rebajaron considerablemente sus sueldos para poder ganar un anillo, no fueron suficientes. El juicio por violación de Kobe, las lesiones y el mal ambiente en el vestuario minaron las posibilidades de un equipo que a pesar de sus problemas se plantó en las finales de la NBA como favorito y allí fue derrotado sin paliativos por los Pistons.
A partir de ahí la historia es bien conocida: la situación entre las dos megaestrellas de los Lakers se hace insostenible, y puestos a elegir el dueño se queda con Kobe, Shaq es traspasado a los Heat, Phil Jackson abandona el banquillo angelino por su mala relación con Bryant y los Lakers tienen una temporada de travesía por el desierto en la que ni siquiera se clasifican para los play-offs.
En junio del año pasado se confirmó el retorno de Jackson a los Lakers, tras limar asperezas con el díscolo Bryant, que se dio cuenta de que ningún entrenador podía sacar tanto partido de su equipo como el Maestro Zen. Seguramente el noviazgo que Jackson mantiene con Jeannie Buss, hija del propietario de los Lakers, fue determinante para que volviera a sentarse en un banquillo tan difícil y exigente, rechazando ofertas más interesantes.
Hoy mismo se ha confirmado la clasificación de los Lakers para los play-offs de este año. El viejo Maestro ha vuelto a conseguir colarse en las series finales, con un equipo Kobecentrista y que tendrá pocas opciones de alzarse con el título. Lo que esta claro es que, con el permiso de Red Auerbach, Phil Jackson es el mejor entrenador de la historia del baloncesto, una leyenda viva del deporte que todavía tiene que darnos muchas alegrías a los aficionados de los Lakers: dirigiendo al equipo con Mente Zen, Mente de Principiante.
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jueves, febrero 09, 2006
La última noche mágica

En el mundo del deporte se tiende a magnificar éxitos y fracasos, cuando se recuerdan en frío las victorias más colosales y los fracasos más humillantes pierden importancia. Pocas veces un acontecimiento deportivo llega a convertirse en un fenómeno social, hace hoy 14 años se produjo una de esas raras ocasiones.
El 7 de noviembre de 1991 la noticia corrió como un reguero de pólvora, Magic Johnson anunciaba que dejaría las canchas porque era portador de anticuerpos del virus V.I.H. Su repercusión social fue demoledora, la gente empezó a concienciarse de que el SIDA no era una enfermedad sólo reservada a homosexuales o drogadictos. Una semana antes de aquella rueda de prensa Magic jugaba su último partido oficial contra el Joventut en París.
Cuando Earving "Magic" Johnson debutó en la NBA esta liga pasaba por uno de sus peores momentos, en poco más de una década el 32 de los Lakers, con la ayuda de Larry Bird entre otros, revitalizó la competición y la llevó a sus más altas cotas de popularidad. Pocos meses antes de la fatídica rueda de prensa los Lakers cayeron en las finales de la NBA frente a los Bulls de Michael Jordan.
Como homenaje a uno de los mejores jugadores de su historia y ante la incertidumbre de una posible vuelta a las canchas, los Lakers decidieron colocar aquella temporada a Magic en su lista de lesionados. Esto permitió que pudiera ser votado para el All Star. Los aficionados eligieron que Magic tuviera un último momento de gloria deportiva aquella tarde de febrero del 92 en el Orlando Arena.
Cuando Magic saltó a la cancha el día del All Star Game en el ambiente había una mezcla de emoción y melancolía, aquel hombre de sonrisa perenne podía estar disputando sus últimos minutos como profesional. Al verle sobre el parqué su gran amigo Isiah Thomas no dudó en correr hacia él y fundirse en un abrazo. Desde el inicio quedó claro cual era el espíritu de aquella noche.
Drexler, Mullin, Malone y Robinson acompañaron a Magic en el quinteto inicial de la Conferencia Oeste, en el equipo contrario formaron Thomas, Jordan, Pippen, Barkley y Ewing. Nueve de ellos fueron seleccionados en el 96 entre los 50 mejores jugadores de la historia de la NBA. El cartel era prácticamente inmejorable, solo se echaba en falta a Larry Bird, que por culpa de una lesión no pudo estar en la cancha.
Magic anotó 25 puntos y repartió 9 asistencias en 29 minutos de juego. La conferencia oeste ganó el partido por 153 a 113 y el MVP se fue a las vitrinas del 32. Los momentos más vibrantes del choque fueron sin duda sus dos triples finales siendo defendido por Isiah Thomas y Jordan. El Mago ofreció en aquel encuentro lo mejor de su repertorio: manoletinas, asistencias mirando al tendido, robos increíbles, su famoso gancho "Baby Sky Hook" . Todo ello aderezado por la sonrisa más famosa del deporte mundial, que aquella noche era más amplia que nunca.
Cuando Magic debutó en los Lakers yo apenas contaba unos días de vida, aquel 9 de febrero del 92 con 12 primaveras presencié frente a la tele de mi habitación el canto de cisne de mi jugador favorito, el que me hizo amar este deporte. Por suerte estaba equivocado y todavía podría verle jugando unas cuantas veces más, en las olimpiadas de Barcelona y cuando volvió a los Lakers en el 96, pero esa es ya otra historia.
Lo más importante de aquella noche mágica no fue el partido en sí, ni los múltiples homenajes, sino la posibilidad de ver a un hombre aquejado de una enfermedad que hasta entonces era considerada una sentencia de muerte, enfrentándose a su destino con la mejor de sus sonrisas. En el deporte de la canasta siempre habrá un antes y un después de Magic Johnson, un genio que aquella noche nos recordó que, pasara lo que pasara, la magia siempre seguiría viva en todos aquellos que le vimos jugar alguna vez.
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lunes, enero 23, 2006
81

81 puntos: 28 de 46 en tiros de campo, incluidos 7 de 13 triples, 18 de 20 desde la línea de personal, 6 rebotes, 2 asistencias, 3 robos y 1 tapón en 42 minutos en cancha. Desde el cielo de los jugones el bueno de Wilt Chamberlain tiene que estar sonriendo pero a la vez un poco nervioso porque su galáctica marca de 100 puntos en un partido esta cada día más cerca de caer.
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miércoles, diciembre 21, 2005
Los Angeles Kobers
62 puntos: 15 en el primer cuarto, 17 en el segundo y 30 en el tercero. Esta madrugada Kobe Bryant tuvo su noche más gloriosa, visto que el partido estaba ganado Phil Jackson no le dejó jugar en el último cuarto. Si el tío Phil se hubiera apiadado de su pupilo tal vez estaríamos hablando de que había caído el mítico record de Wilt Chamberlain, que anotó 100 puntos en un solo partido.
Desde que se fue Jordan se lleva especulando sobre quién es el mejor jugador de
Bryant le hizo la cama a O´Neal para quedarse con todo el protagonismo en los Lakers, de paso se llevó por delante a Phil Jackson y en su primer año como única figura de su equipo ni siquiera se clasificaron para los Play-Offs. Este año el tío Phil ha vuelto y el equipo va algo mejor, pero esta noche a parte de Kobe ningún Laker ha encestado ni 10 puntos.
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